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Se emborrachan con el caso Lozoya y se olvidan de los pobres y la crisis

Alejandro Sánchez

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El problema escolar en puerta de 15 millones de familias que viven en zonas rurales porque se quedarán sin oportunidad de estudiar al carecer de computadoras, gadgets o televisores, no conmovió a nadie en la reunión de este miércoles en San Luis Potosí entre el presidente López Obrador con la Conago, integrada por los representantes de 31 estados y la jefa de gobierno de la Ciudad de México.

Los casi tres millones de alumnos que desertaron desde Semana Santa, a partir de la pandemia aún en zonas urbanas, y los que además no podrán sumarse a clases a partir del siguiente lunes porque los padres no pueden quedarse con los hijos en casa a darles seguimiento o apoyar a los maestros con la cátedra o simplemente porque no tienen dinero, tampoco fue tema del presidente con los mandatarios.

¿Pero qué tal el caso Lozoya? No solo predominó como uso político de ataque por parte de unos y defensa de otros. Lo mismo pasó en el Congreso federal. En la sesión permanente en el recinto de Insurgentes, los legisladores también encendieron el ventilador para salpicarse o limpiarse la melcocha del caso Odebrecht y se desgañitaron horas, mientras el protagonista de los sobornos Emilio Lozoya descansa a cuerpo de rey en su casa.

Tampoco, ni en la Conago ni en el Congreso, se discutió qué hacer con los más de 12.5 millones de desempleados que ha dejado el COVID-19, sobre las 25 muertes de cada hora por el virus, sobre la falta de insumos de material médico en los hospitales, la brecha que deja la pandemia cada vez con más pobres, las escuelas privadas a punto de quebrar, la violencia de mujeres o la caída económica de cerca de 20 puntos. Nada de eso fue prioridad de Presidencia como eje rector de las políticas públicas en crisis.

Algunos gobernadores llevaron el tema a la Conago, pero López Obrador dijo a la ligera, sin datos ni informes concretos, que ya se están recuperando los empleos y la recaudación.

¿Otro gobernador pequeñito como presidente de la Conago? Esa fue la pregunta con la que abrimos aquí en la colaboración del 12 de julio, cuando Juan Manuel Carreras, mandatario de SLP, se preparaba para tomar la presidencia de ese cuerpo de mandatarios.

Carreras, del PRI, hizo historia ayer: se rindió en su propia casa ante el presidente López Obrador. Ni Luis Miguel Barbosa, gobernador de Puebla por Morena, ha usado a modo la anfitrionía ni se ha desvivido por quedar bien con el jefe del Ejecutivo federal durante sus estancias en aquella entidad: el de San Luis Potosí manejó la agenda a conveniencia para no entrarle a los temas que le pegan fuerte a la seguridad sanitaria, pública y económica de los mexicanos en la peor crisis de los últimos 100 años.

Decíamos en aquella entrega que cuando nació la Conago, antes de serlo, se llamaba Asociación Nacional de Gobernadores y buscó su creación como contrapeso del presidente en turno llamado Vicente Fox. Era el fin del priismo. Entonces vino una derrama petrolera inesperada donde hubo recursos en exceso, no previstos en el paquete presupuestal. Los gobernadores unidos pelearon por recursos adicionales. Lo lograron. Doblaron a Fox y éste acabó dándoles lana para que lo dejaran trabajar y cogobernaran. Nunca rindieron cuentas del destino de bolsas extraordinarias recibidas. No había instituto nacional de transparencia ni nada parecido. Poco a poco se fue construyendo. Acrecentaron un poder extraordinario y extendieron su poder. Hoy un bloque de gobernadores, además de los morenistas, priistas como Carreras están con López Obrador y la Conago no es ya ningún contrapeso ni para bien ni para mal. El de Potosí le echó un puño de tierra ayer.

Los del bloque de 10 gobernadores del Frente Aliancista, que exige un nuevo pacto fiscal para enfrentar la pandemia y la crisis que deja a su paso, salieron enojados de la reunión. No se quedaron a la comida por el papel de la Conago y Carreras a quien luego, por la noche, Hugo López Gatell, no se cansó de elogiarlo como ejemplo en el manejo de la lucha contra el COVID-19.

Uppercut: En SLP donde el uso del cubrebocas es obligatorio, López Obrador no se lo quiso poner. “Presidente @lopezobrador: Sabemos que San Luis Potosí no es Estados Unidos y los gobernadores no son Trump para que usted se digne a usar cubrebocas, pero en nuestro estado es obligatorio. No todo se trata de usted, piense en la salud de todos. ¡Póngaselo!”, escribió en su twitter la diputada del PAN, Josefina Salazar. Sus letras no conmovieron al mandatario.

Acerca del autor

Alejandro Sánchez es periodista y autor de la columna Contra las Cuerdas, de El Heraldo de México.

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Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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