Combinar ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza es la estrategia más eficaz para proteger el cerebro, preservar la memoria y retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento, de acuerdo con investigaciones realizadas por la Universidad de Helsinki, la Universidad Dankook, la Universidad de Jishou y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH).