El gobierno de Estados Unidos anunció el inicio de investigaciones comerciales contra varias economías, entre ellas México, China y la Unión Europea, con el objetivo de determinar si sus políticas industriales y el exceso de capacidad productiva en el sector manufacturero afectan a la industria estadounidense.
La industria automotriz estadounidense atraviesa una etapa de fuerte presión financiera y estratégica. Los principales fabricantes tradicionales —Ford, General Motors y Stellantis— reportaron pérdidas millonarias y ajustes operativos en 2025, en medio del auge de competidores chinos y la aceleración tecnológica en vehículos eléctricos y autónomos.
El titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador, estimó que los efectos en la economía mexicana derivados de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán serían de corta duración, por lo que pidió mantener la calma ante posibles aumentos en los precios de los combustibles.