La Fiscalía de Estados Unidos formalizó una acusación contra Iván Valerio Sainz Salazar, conocido como ‘Mantecas’, por delitos relacionados con el tráfico de fentanilo y el uso de armamento, al identificarlo como presunto suministrador de Los Chapitos, facción del cártel de Sinaloa encabezada por los hijos de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán.
El fiscal federal del Distrito Sur de Nueva York informó que el imputado fue detenido en Sinaloa el pasado 19 de enero, junto con otros colaboradores, durante un operativo en el que se aseguraron armas, vehículos y un centro de producción de drogas sintéticas.
El fiscal Jay Clayton afirmó que el acusado era “un gran productor de los envíos de fentanilo del cártel de Sinaloa que llegaban a EE.UU.”, y destacó que la acción representó un impacto directo contra la “cadena de suministro de Los Chapitos”, en una investigación que involucró a la Agencia Antinarcóticos (DEA).
De acuerdo con documentos judiciales, entre 2022 y 2025, ‘Mantecas’ habría producido millones de pastillas de fentanilo, coordinado operaciones de distribución y mantenido comunicación con integrantes de Los Chapitos, en un entorno caracterizado por la presencia de sicarios, armas de alto poder y personal armado para resguardar las actividades criminales.
Leer también: EEUU emite alerta y urge a sus ciudadanos a salir de Irán inmediatamente
El expediente también señala que, hacia 2023, Los Chapitos centralizaron la fabricación de fentanilo en laboratorios operados por este grupo, al autorizar únicamente a dicha estructura la producción y distribución de la droga en las zonas bajo su control.
Los Chapitos forman parte del cártel de Sinaloa, organización que en 2025 fue incluida por Estados Unidos en la lista de seis cárteles mexicanos designados como terroristas, y es liderada por Iván Archivaldo Guzmán y Jesús Alfredo Guzmán, hijos de Joaquín ‘el Chapo’ Guzmán.
Sainz Salazar, de 40 años, enfrenta cuatro cargos federales, entre ellos el más grave por porte, posesión y uso de armas automáticas y artefactos destructivos en una conspiración para importar fentanilo, delito que contempla una pena mínima de 30 años de prisión y máxima de cadena perpetua.
Además, está acusado de tres conspiraciones adicionales: para importar fentanilo, para distribuirlo y para utilizar armas automáticas, todas con penas que pueden alcanzar cadena perpetua.
“La DEA está desmantelando estas redes (de fentanilo) de arriba a abajo, y no pararemos hasta que cierren los laboratorios, los traficantes estén entre rejas y estas organizaciones de cárteles estén destruidas pieza por pieza”, declaró el jefe de la DEA, Terrence Cole.
Con información de EFE


