Por Adrián Jaquez, Ana Gamboa y José Manuel Ávalos
El asesinato de una mujer en el Edificio México del Centro de Gobierno, en Hermosillo, puso en la mira este inmueble por la urgencia de reforzar la seguridad, pero también por la necesidad de modernizarlo y darle mantenimiento integral.
El complejo fue construido como parte del proyecto Río Sonora, que incluyó la urbanización y canalización del cauce para recuperar terreno con fines públicos y privados. La arquitecta Guadalupe Peñuñuri explicó que el objetivo fue concentrar en un solo sitio oficinas estatales y federales para facilitar trámites a la ciudadanía.

Alejandro Puebla, arquitecto y diseñador del proyecto, señaló que la construcción concluyó entre 1993 y 1994, incorporando en su momento diversas técnicas innovadoras. No obstante, consideró que ya es tiempo de intervenir el edificio debido al desgaste propio de este tipo de instalaciones institucionales y su uso continuo.
“Yo no sé si lo han pintado en alguna ocasión. Estamos hablando de 1993-1994: son más de treinta años sin mantenimiento mayor”, puntualizó.
Tras la administración de Manlio Fabio Beltrones, periodo en el que se gestionó y desarrolló el proyecto, surgió un conflicto político entre el gobierno estatal y el municipal. Según Puebla, el Ayuntamiento se negó a trasladarse a las nuevas instalaciones, por lo que una de las áreas quedó subutilizada.
“Al edificio le hace falta una actualización profunda y una inversión importante en todas sus instalaciones, que ya cumplieron su vida útil. Se requiere intervenir acabados, pisos y estructura para revitalizarlo. Vamos tarde. Hay que revisar losas, cubiertas, estacionamientos y sistemas de seguridad”.
Agregó que este problema es común en México: se realizan fuertes inversiones iniciales, pero se descuida el mantenimiento continuo, indispensable para prolongar la vida de los inmuebles.
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Por su parte, el cronista de Hermosillo, Ignacio Lagarda, afirmó que es urgente implementar un sistema de seguridad de alto nivel, con presencia policial armada en las zonas de mayor riesgo del edificio.
El inmueble fue inaugurado a principios de 1997, casi al final del gobierno de Beltrones, y ha operado de manera ininterrumpida por cerca de tres décadas. En sus primeros años —recordó— fue considerado funcional y cómodo para los trabajadores, sin que se confirmaran versiones sobre inundaciones o fallas estructurales.
Precisó que el hecho violento reciente no está relacionado con las condiciones físicas del edificio, sino con la falta de medidas de seguridad acordes al contexto actual.

“Debe implementarse un sistema de seguridad de alto nivel, aunque implique revisiones de acceso. Sobre todo en los sótanos donde se estacionan los vehículos de los burócratas: son áreas aisladas donde se requiere mayor vigilancia”, indicó.
Finalmente, llamó a reforzar la vigilancia en esas zonas con elementos policiales capacitados y equipados, no solo con guardias civiles.
Para Guadalupe Peñuñuri, el Centro de Gobierno fue en su momento “un excelente proyecto” que integró también elementos artísticos, como vitrales que aún se conservan en el edificio.
Detalló que se realizaron estudios técnicos para garantizar la estabilidad de la obra, pese a que se construyó en un terreno complejo que formaba parte del antiguo cauce del río Sonora. Las fisuras iniciales fueron corregidas y, hasta donde tiene conocimiento, no se han presentado problemas estructurales mayores.

Sobre su estado actual, señaló que el inmueble sigue siendo funcional, pero requiere actualizaciones y remodelaciones para adaptarse a las nuevas dinámicas de trabajo de las dependencias. Además, su capacidad ya fue rebasada y varias oficinas necesitan más espacio y modernización.
La arquitecta consideró que, más allá del edificio, es necesario pensar en una regeneración urbana del Paseo Río Sonora. Propuso replantear la canalización de concreto con soluciones más naturales y recuperar el corredor ecológico para convertirlo en un corredor biológico que conecte presas y parque metropolitano.
También mencionó proyectos como el Corredor Verde del Río Sonora, que podrían retomarse para integrar el origen cultural y natural del río con la zona administrativa, en beneficio del entorno urbano y de la población.


