Investigadores del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM desarrollaron una proteína innovadora diseñada para proporcionar todos los aminoácidos esenciales y facilitar su digestión, con el objetivo de atender a adultos mayores y personas con enfermedades metabólicas, en un contexto marcado por la escasez de alternativas alimenticias sostenibles y el impacto ambiental de las fuentes tradicionales de proteína.
El proyecto, encabezado por el grupo dirigido por Gabriel del Río Guerra, representa un avance biotecnológico relevante y responde a la necesidad de atender a poblaciones que el sistema alimentario actual no cubre adecuadamente. El alcance del hallazgo podría trascender el ámbito universitario al enfocarse en deficiencias estructurales del modelo alimentario global.

Según explicó Del Río Guerra a la UNAM, la tecnología desarrollada permite producir una proteína con una proporción óptima de aminoácidos esenciales diseñada mediante métodos computacionales avanzados. Esta aproximación busca cubrir requerimientos nutricionales específicos que las proteínas convencionales —principalmente derivadas de la leche de vaca o del chícharo— no logran satisfacer, en parte por su falta de sostenibilidad y por su limitada aceptabilidad sensorial.
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Cómo una proteína innovadora enfrenta la crisis alimentaria global
La crisis alimentaria y medioambiental global refuerza la relevancia de esta innovación. De acuerdo con Del Río Guerra, el 92 % del agua dulce mundial se destina a actividades agrícolas y ganaderas, mientras que solo el 8 % se utiliza para consumo e higiene humana.
Este desequilibrio, agravado por el crecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas, dificulta garantizar el acceso a alimentos suficientes y adecuados para las futuras generaciones.
Además, una parte significativa de la población mundial no puede procesar correctamente las proteínas convencionales. El especialista mencionó como ejemplo a las personas con fenilcetonuria, una enfermedad hereditaria que impide metabolizar la fenilalanina, presente en la mayoría de los productos de origen animal y vegetal.

Otro grupo clave son los pacientes con enfermedades renales crónicas, cuya incidencia ha aumentado en México y Estados Unidos como consecuencia del sobrepeso y la obesidad. El investigador subrayó que la disminución del apetito y el mayor impacto negativo de las proteínas tradicionales en edades avanzadas hacen necesarias alternativas específicas.
Aunque los suplementos en polvo ofrecen una solución parcial, su aceptación se concentra principalmente en atletas que buscan aumentar masa muscular, mientras que la aceptabilidad sensorial y la sustentabilidad continúan siendo retos centrales.
“Quienes promueven el consumo de proteínas en polvo son los atletas de alto rendimiento o personas que quieren desarrollar musculatura y están dispuestos a sufrir un poco en esa parte del gusto para conseguir el objetivo de desarrollar masa muscular”, afirmó Del Río Guerra al medio universitario.
La proteína desarrollada en la UNAM, al integrar las cantidades adecuadas de aminoácidos esenciales y prescindir de insumos ganaderos tradicionales, busca atender de forma simultánea las necesidades médicas de poblaciones vulnerables y los desafíos ambientales asociados a la producción de alimentos, de acuerdo con el propio instituto.


