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martes, octubre 13, 2026

Luis Donaldo no es el cachorro

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Sara Thomson Vázquez
Licenciatura en Periodismo. Maestría en Administración Pública. Doctorante de Administración Pública en el ISAP.

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En otras columnas he hecho referencia a la extraordinaria similitud que encuentro entre la historia de Luis Donaldo Colosio y la trama de El rey león, una película que habla del poder, la pérdida y el peso que debe cargar un hijo cuando su padre se convierte en leyenda. No pretendo trasladar literalmente cada episodio a la vida política mexicana ni insinuar responsabilidades sobre el magnicidio, sino utilizar una historia conocida para observar otra que todavía parece buscar explicación y desenlace.

En la película, Mufasa desaparece antes de concluir su reinado y deja a Simba una herencia que consiste en descubrir qué debe hacer con el nombre recibido. Luis Donaldo Colosio Riojas tampoco ha vivido un solo día sin ese peso: desde niño fue fotografiado y observado, mientras cientos de bustos, calles y plazas mantenían vigente la memoria de su padre. Por eso sabe que no es solamente él quien se beneficia de Movimiento Ciudadano; el partido también se sirve de su apellido.

Hay un dato curioso en esta trama, que parece la secuela de una producción cuyo final no dejó conforme a nadie: Dante Delgado y Luis Donaldo Colosio Murrieta nacieron en 1950, se formaron dentro del PRI y conocieron una política organizada mediante grupos, lealtades y sucesiones. No fueron hermanos de sangre, pero sí de generación. Uno murió cuando se aproximaba a la Presidencia y se convirtió en mito; el otro rompió con su partido y construyó una organización propia. Colosio dejó un apellido sin estructura; Dante edificó una estructura que necesita la fuerza de aquel apellido.

La cartelera política insiste en presentarnos una secuela en la que Dante adopta políticamente al hijo de Colosio, lo entrena y lo conduce hacia la Presidencia bajo la bandera naranja. El heredero de una tragedia encuentra a un político experimentado que le presta estructura y oportunidades para ser diputado, alcalde y senador. Parecería que Luis Donaldo es el cachorro elegido para heredar el reino de MC; sin embargo, existe otro cachorro al que los sonorenses apenas conocen: Dante Alfonso Delgado Morales, hijo del fundador y posible heredero de su proyecto.

Los dos fueron lanzados al mismo tiempo al firmamento del Senado. En 2024, Colosio encabezó la fórmula de MC en Nuevo León y Dante Alfonso hizo lo propio en Veracruz; compitieron por el mismo cargo, el mismo día y bajo las mismas siglas. Colosio obtuvo 810 mil 431 votos y llegó al Senado por primera minoría, mientras Dante Alfonso reunió 278 mil 872 y no consiguió el escaño. Las entidades no son comparables, pero el simbolismo permanece: el hijo del fundador recibió la estructura y perdió; el hijo del mito recibió una plataforma prestada y la alcanzó.

Ahí conviven las dos herencias. Dante Alfonso tiene el vínculo de sangre con quien fundó y condujo MC, pero Luis Donaldo posee un nombre capaz de movilizar emociones más allá de las fronteras del partido. Uno puede heredar el imperio; el otro tiene la legitimidad pública que la plataforma política necesita para crecer. Por eso Colosio no es el cachorro de Dante, aunque durante años se haya alimentado esa percepción: es Simba, el hijo de Mufasa, mientras Dante Alfonso ocupa en nuestra metáfora el lugar de Kovu, el cachorro preparado para continuar el proyecto de Scar.

Esta lectura ayuda también a observar lo que ocurre en Sonora. Medios y actores políticos parecen seducidos por la posibilidad de que Colosio venga a disputar la gubernatura de 2027, pero el escenario pierde lógica al revisar sus circunstancias: tiene 41 años, ocupa un escaño hasta 2030, no vive actualmente en el estado y la próxima gubernatura durará solamente tres años. No enfrenta urgencia alguna y su apellido no depende de una elección para mantenerse vigente. Puede esperar.

Entonces, ¿por ha estado visitando Sonora? Tal vez porque MC necesita su nombre más de lo que él necesita una candidatura sonorense. Colosio puede prestar oxígeno al partido, legitimar incorporaciones y saldar la deuda con la plataforma que le permitió adquirir experiencia. Cumplida esa reciprocidad, quedaría mejor protegido para tomar futuras decisiones, incluso cambiar de camino argumentando congruencia, como Natalia Rivera cuando consideró que las decisiones cupulares ya no correspondían con el proyecto que había aceptado.

El problema es que la reconstrucción de MC en Sonora parece descansar menos en nuevos liderazgos ciudadanos que en políticos provenientes del PRI y del PAN. Ernesto de Lucas, Próspero Ibarra, Alejandro López Caballero y el acercamiento con Ernesto Gándara dibujan un reclutamiento que contradice el nombre del partido. De un Movimiento Ciudadano se esperaría la incorporación de dirigentes sociales, académicos y promotores del parlamento abierto; en cambio, aparecen personajes formados por la política que el movimiento prometió superar.

Todavía falta Rafiki el consejero de Simba: Alfonso Durazo fue colaborador cercano de Colosio Murrieta y permaneció vinculado con su familia; conoció al padre y ha estado cerca del hijo. Mientras Dante le ofrece a Luis Donaldo un reino donde aprender política, Durazo conserva el espejo en el que puede reconocer la historia de su padre. No hace falta afirmar acuerdos secretos para advertir que esa relación puede ser más antigua y significativa que cualquier invitación partidista.

Aquí nadie engaña a nadie. Dante sabe cuánto vale Colosio, Colosio conoce lo que obtiene de MC y los políticos que cambian de camiseta entienden perfectamente por qué llegan. Dante puede utilizar el presente de Simba para conservar el reino mientras prepara a Kovu; Luis Donaldo puede usar esa estructura para escribir una historia propia y después decidir hacia dónde caminar. El único que podría terminar engañado es el ciudadano que creyó que Movimiento Ciudadano describía la naturaleza del proyecto y no solamente el movimiento de sus personajes. Si no vieron la película puede que no comprendan la metáfora, lo que si nos debe quedar claro que este espectáculo de supuestas pretensiones nos puede llevar a creer que el hijo del político sonorense que veía un México con hambre y sed de justicia, será candidato por Sonora será candidato por Sonora este 2027; quizás me equivoque, pero no creo.

Aviso

La opinión del autor(a) en esta columna no representa la postura, ideología, pensamiento ni valores de Proyecto Puente. Nuestros colaboradores son libres de escribir lo que deseen y está abierto el derecho de réplica a cualquier aclaración.

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