El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inicia este lunes una intensa semana de política exterior con su regreso a la Asamblea General de la ONU, donde la guerra contra Irán será uno de los principales temas de su agenda, un año después de cuestionar desde ese mismo foro la capacidad de Naciones Unidas para resolver conflictos internacionales.
Durante su intervención ante la Asamblea, Trump “abordará la importancia de asegurar que Irán jamás obtenga un arma nuclear, una demanda que no es solo de Estados Unidos sino de la ONU”, declaró en una rueda de prensa telefónica el embajador estadounidense ante Naciones Unidas, Mike Waltz. Después de su discurso, el mandatario tiene previsto reunirse con líderes del Consejo de Cooperación del Golfo para abordar la evolución de la guerra.
El conflicto, lanzado en enero por Estados Unidos e Israel, está próximo a cumplir siete meses sin alcanzar el objetivo declarado de derrocar al régimen de los ayatolás. La guerra también amenaza con generar consecuencias para los republicanos en las elecciones de mitad de mandato de noviembre, debido al elevado precio de la gasolina.
Pese al conflicto, la administración de Trump aprobó los visados para que la delegación iraní, previsiblemente encabezada por el presidente Masud Pezeshkian, pueda viajar a Nueva York y participar en la Semana de Alto Nivel de la ONU. En contraste, Estados Unidos volvió a denegar el permiso de entrada al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, quien deberá intervenir mediante una declaración pregrabada en video.
El martes, además de pronunciar su discurso y abordar la situación en Irán, Trump prevé reunirse con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en un momento en que Washington busca reactivar las conversaciones de paz con Rusia. La situación en Irán, de acuerdo con la información citada, ha dejado millones de dólares en pérdidas para Estados Unidos.
Trump también se reunirá por primera vez con la mandataria interina venezolana, Delcy Rodríguez, en un acercamiento inédito menos de un año después del secuestro de Nicolás Maduro, quien permanece encarcelado en una prisión neoyorquina ubicada a pocos kilómetros de la sede de la ONU. Maduro está acusado de encabezar el denominado Cártel de los Soles, pese a la falta de evidencia sobre su existencia como una organización formal y estructurada.
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El regreso de Trump a la ONU ocurre después de la dura intervención que ofreció el año pasado ante la Asamblea General, cuando cuestionó la eficacia del organismo y lo acusó de no contribuir a resolver conflictos internacionales. En aquella ocasión, también acusó a la ONU de fomentar la migración irregular, de inventar la crisis climática y se refirió con ironía a los fallos técnicos registrados durante su visita, entre ellos un teleprompter averiado y unas escaleras mecánicas que dejaron de funcionar.
Con información de EFE



