Foto: Ciudades Amigas de la Infancia
El ciberacoso o ciberbullying es una forma de violencia que utiliza las tecnologías de la información y la comunicación para intimidar, humillar, amenazar o causar daño a niñas, niños y adolescentes que utilizan las redes sociales como parte de sus actividades cotidianas.
Las plataformas digitales ofrecen oportunidades para aprender, comunicarse y convivir; sin embargo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) alertó que estos espacios también pueden utilizarse para ejercer distintas formas de violencia digital, entre ellas el ciberacoso.
Este tipo de conducta puede manifestarse mediante burlas, insultos, difusión de rumores, amenazas, publicación de fotografías o videos sin consentimiento, exclusión de grupos y creación de cuentas falsas, así como otras acciones destinadas a avergonzar, intimidar o lastimar.
Con motivo del regreso a clases, la dependencia, a través de su Unidad de Inteligencia, Investigación Cibernética y Operaciones Tecnológicas, emitió siete recomendaciones dirigidas a niñas, niños y adolescentes que utilizan redes sociales, servicios de mensajería, videojuegos y otras plataformas digitales.
El objetivo es prevenir el ciberacoso y promover una convivencia segura y respetuosa en los entornos digitales.
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¿Cómo prevenir el ciberacoso?
- Mantener una comunicación abierta y cercana con niñas, niños y adolescentes sobre sus actividades en internet, para generar confianza y facilitar que comuniquen cualquier situación que les provoque incomodidad, temor o preocupación.
- Fomentar el respeto en línea y explicar que las burlas, amenazas, comentarios ofensivos o publicaciones sin consentimiento pueden causar daños reales y afectar el bienestar de otras personas.
- Proteger la información personal y evitar compartir datos personales, contraseñas, ubicación, fotografías o contenidos íntimos en redes sociales y otras plataformas.
- Acompañar el uso de la tecnología, conocer las actividades digitales de niñas, niños y adolescentes, ofrecer orientación y establecer límites acordes con su edad.
- Conservar evidencias ante una posible agresión, como capturas de pantalla, mensajes, imágenes, enlaces o cualquier otro elemento relacionado con el incidente.
- Actuar con empatía y brindar apoyo, sin juzgar ni minimizar lo ocurrido. Cuando sea necesario, se recomienda recurrir a personas adultas de confianza o integrantes de la comunidad escolar.
- Promover el uso responsable de la tecnología, fortaleciendo la capacidad de niñas, niños y adolescentes para identificar riesgos, tomar decisiones informadas y construir relaciones basadas en el respeto.



