Por Ana Gamboa y Guillermo Saucedo
Ubicada en una zona estratégica de Hermosillo, la Plaza Satélite fue por décadas el epicentro comercial de la ciudad. Hoy, el complejo luce deteriorado, sus pasillos desolados y los pocos locatarios sobreviven gracias a la lealtad de sus clientes históricos.
La Plaza Satélite, ubicada en el cruce de los bulevares Colosio y Solidaridad, comenzó a tomar forma en 1989, cuando se construyeron su área de comida rápida y oficinas. Un directorio empresarial sitúa el inicio de operaciones del supermercado VH Plaza Satélite el 3 de enero de 1990, por lo que su origen puede ubicarse entre finales de los ochenta y principios de los noventa.
Durante sus mejores años, el supermercado VH fue la tienda ancla y el principal generador de visitantes. A su alrededor funcionaron pequeños comercios, restaurantes, oficinas y negocios de distintos giros, convirtiendo a la plaza en un punto habitual de compras para los habitantes del poniente de la ciudad, en una época en la que Hermosillo ampliaba su oferta de centros comerciales.
El panorama cambió en 2009, cuando los problemas financieros de Comercial VH provocaron el cierre de sus 52 sucursales en Sonora y pusieron en riesgo más de 3 mil empleos. Ese mismo año se anunció la reapertura de buena parte de los establecimientos bajo el nombre de Supermercados Santa Fe, por lo que la tienda de Plaza Satélite volvió a operar con una nueva identidad.
La recuperación, sin embargo, fue temporal. Entre 2015 y 2016, Supermercados Santa Fe comenzó a enfrentar una nueva crisis financiera, marcada por deudas, pérdida de clientes y anaqueles vacíos, hasta que el establecimiento de Plaza Satélite terminó desocupado. Sin su tienda ancla, el complejo perdió gran parte de su afluencia y algunos usuarios comenzaron a compartir en redes sociales imágenes de sus corredores solitarios y locales cerrados, comparándolos con los llamados “backrooms”.
@juliomar1999 La plaza atrapada en los años 2000 🤯 #Vlog #reto365videosjm #hermosillo #plaza #plazasatelite ♬ sonido original – Julio Mar
Pese a su deterioro, Plaza Satélite no está abandonada. En sus instalaciones continúan funcionando restaurantes, tiendas de ropa y accesorios, barberías, salones de belleza y otros servicios, mientras el antiguo espacio del supermercado permanece disponible para venta o renta.
El cronista de Hermosillo, Ignacio Lagarda, recordó que este lugar forma parte de un complejo empresarial familiar, y tras una probable crisis económica y dentro de la familia, los edificios fueron abandonados y quedaron prácticamente en desuso.
Para los comerciantes, la decadencia se debe a la falta de interés de los dueños del complejo por modernizarse frente a la competencia, agravada por la pérdida de negocios ancla como lo fue VH y Santa Fe en su momento.
“El primer centro comercial VH (Valenzuela Hermanos) es el que está por Reforma y Luis Encinas, y este es de menor nivel y está siendo desaprovechado, pero eso se reactivará una vez que se resuelva este largo conflicto jurídico que tiene esta familia.
Hasta entonces, vamos a ver si lo venden seguramente porque otra empresa o cadena lo comprará, y ya sabremos qué sucede, pero mientras tanto eso irá deteriorándose cada vez más”.
Plaza Satélite vs el futuro
A finales de los 90 e inicios de los años 2000, este complejo comercial buscaba satisfacer las necesidades de un área que comenzaba a ser de las más importantes en Hermosillo, pero se vio impactado por el comercio electrónico, los problemas legales y el cambio en la forma de consumir.
Roxana López García, presidenta del Consejo Directivo del Colegio de Arquitectos en la ciudad, dijo que los clientes ahora no buscan solo ir a adquirir un producto a una plaza comercial, sino toda una experiencia: caminar, compartir, platicar.
“Cuando se diseñan las plazas se hacen para las zonas donde hay mayor cantidad de personas, donde exista una movilidad y tráfico peatonal, y para cumplir expectativas de una determinada ciudadanía.
En el caso de este proyecto, estaba en una zona de bastante demanda, lo que propició en su inicio que tuviera un buen resultado, pero existen muchos factores para poder determinar el éxito o que un área no sea factible”.


Agregó “para la arquitectura y el urbanismo, cuando se establecen centros se realizan análisis, principalmente atendiendo las necesidades del comensal, pero ahorita hemos visto una revolución en la forma de adquirir productos, ya no solamente es visitar el espacio“.
“El comercio electrónico ha despuntado bastante en los últimos años y lo que pasa es que ahora existe una mentalidad diferente al momento de seleccionar los espacios a los que desea ir a pasar un rato”
Sobre el posible destino de este espacio, ya sea demoler y construir o algo nuevo o buscar cómo podría funcionar con la edificación actual, López García puntualizó que es importante buscar qué se puede hacer con lo que ya está construido.
“Desde la perspectiva arquitectónica y urbana, cuando tenemos un cliente que busca renovar o rehabilitar, es nuestra responsabilidad y siempre buscamos mantener el edificio, recuperar el espacio, porque eso abona a un mejor desarrollo urbano.
No buscamos generar espacios desde cero, al contrario, buscamos recuperar estos entornos que tuvieron potencialidades al diseño de ciudad que existía en este momento, y que ahora deben responder a estas nuevas demandas”.
Comentó que existen estrategias para poder adaptar este tipo de lugares y no solo centrarnos en el comercio, sino a las ideas de mercado actuales.
Comerciantes siguen luchando
La historia de Plaza Satélite en Hermosillo no puede contarse sin mencionar la trayectoria de Carlos Quijada. Desde 1994 el docente ha convertido un espacio dentro de este complejo en el hogar de su escuela de inglés, “Alson Hills”.
A lo largo de 32 años, el ‘teacher’ ha sido testigo de la transformación del entorno, pasando de una época dorada de actividad frenética a la desolación que caracteriza los pasillos del centro comercial en la actualidad.

“Hace falta una verdadera promoción, que cuesta, y los propietarios no quieren meterle lana, quieren que solo se dé, porque como es un pechugón de la ciudad quieren que solo esto crezca, mientras la gente no entienda de aquí que tiene que invertirle para muchas cosas esto va a seguir casi igual, va a crecer muy lento. 200 alumnos llegué a tener aquí, como unos 8 años, había mucho movimiento del super, aquí de hecho había un negocio donde los alumnos compraban raspados, había movimiento para todo, venían a comprar y se iban a sus casas”.
En los años de mayor auge de Plaza Satélite, el maestro Quijada llegó a tener 200 estudiantes, quienes aprovechaban la dinámica comercial del lugar para asistir a sus lecciones de inglés.
Aquel ecosistema, donde la gente acudía a hacer sus compras y complementaba sus actividades con servicios educativos o de otro tipo, permitía una sinergia que hoy es prácticamente inexistente debido a la falta de negocios ancla y la baja afluencia general.
Mencionó que ya no es el flujo constante de visitantes o la vitalidad del centro comercial lo que permite la supervivencia de su negocio, sino la lealtad y la recomendación directa entre alumnos.
“A mí no me ha afectado nunca eso, yo no dependo de la afluencia aquí, pero los demás negocios pues sí, han ido cerrando. La tienda ancla que ha estado cerrada desde hace mucho tiempo, y ante la falta de los dueños de los locales, que no les interesa ni rentarlos los que están desocupados y no les interesa promover sus propios locales, a eso se debe principalmente. Porque este es un pechugón de la ciudad y todo el mundo lo sabe, aquí pasan más de 3 mil 500 carros por hora pico, pero la gente no mueve sus locales”.
Por su parte, Luz Mercedes Quiñones, al frente de su salón “Tres Cero”, ha visto pasar casi tres décadas desde que decidió establecerse en este emblemático rincón de Hermosillo.
Su formación profesional comenzó a los 17 años en la academia de belleza Betzabeth, ubicada en el centro de Hermosillo. Tras concluir sus estudios, inició su carrera en la peluquería Valenzuela, en la Plaza Satélite.
Aunque hoy el lugar luce desolado, Kelly recuerda la época en la que el supermercado funcionaba como el motor principal de la zona. Aquel negocio ancla garantizaba un flujo constante de familias que, mientras realizaban sus compras, aprovechaban para pasar a su peluquería.

“Nos vinimos apagando, sí tenía bastante, el VH nos jalaba muchos clientes, la gente viene y decía voy a ir al VH y como ya nos conocían, decían te voy a dejar a mi hija, te voy a dejar a mi hijo, e iban a comprar cosillas y luego ya venían y los recogían, y estaba muy padre porque mataba el tiempo la gente, aprovechaban y venía el esposo y ella se iba al mandado, o se quedaba la señora y él se iba al mandado, y así.
A la gente nos gusta lo bonito, si yo me cambiara de aquí y me fuera por la Colosio final a una plaza muy bonita, te lo juro que me iría super bien”.
Coincidió en que mientras otras zonas de la ciudad, particularmente el área de la Colosio, han florecido con plazas modernas y estéticas, Plaza Satélite ha quedado rezagada.
A pesar de que el entorno no es el ideal, Kelly ha logrado mantenerse a flote gracias a la lealtad de quienes han confiado en sus manos durante años.
Su propuesta es radical, pero para ella es la única vía para evitar la extinción comercial de la Plaza Satélite: un replanteamiento integral del inmueble.
“Tengo clientes de toda la vida, muy buenos clientes tengo. Tengo clientes muy constantes de toda la vida, yo no me actualicé, yo no soy barber, pero mis hijos sí, tengo una hija aquí en la plaza y mi hijo está empezando también. Lo importante, sería realmente para salvar este lugar que se vendiera todo el edificio completo y se volviera a construir otro edificio muy bonito, eso sería lo mejor”.
¿Y tú qué opinas de la Plaza Satélite?














