Un tribunal federal ordenó la libertad de Jorge Antonio Sánchez Ortega, exagente del desaparecido Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), al cancelar el proceso penal que enfrentaba por su presunta participación en el asesinato del excandidato presidencial Luis Donaldo Colosio, ocurrido el 23 de marzo de 1994.
De acuerdo con información publicada por Reforma, el Primer Tribunal Colegiado de Apelación de Toluca revocó el auto de formal prisión al concluir que no existían pruebas suficientes para acreditar que Sánchez Ortega hubiera actuado en coordinación con Mario Aburto Martínez en el magnicidio.
Además, determinó que el delito por el que finalmente podía ser procesado ya había prescrito.
La resolución, aprobada por unanimidad, señala que las pruebas presentadas por la Fiscalía General de la República (FGR) no demostraban que el exagente hubiera actuado con premeditación o alevosía.
“Los datos destacados en la consignación y valorados en el auto apelado son insuficientes para atribuir a Jorge Antonio Sánchez Ortega las calificativas de premeditación y alevosía”.
“Esta conclusión no implica, por sí sola, descartar en esta fase la probable intervención conjunta del procesado en la privación de la vida de la víctima”, indicó el tribunal.
Los magistrados también concluyeron que no existían elementos para establecer que Sánchez Ortega compartiera el mismo plan criminal atribuido a Mario Aburto.
“Significa que, aun si provisionalmente se admitiera una contribución material común al resultado, no existen datos suficientes para establecer que el dolo del procesado comprendiera la reflexión previa atribuida a Mario Aburto Martínez ni una forma concertada de ataque sorpresivo o mediante asechanza”.
Con esta determinación quedó sin efectos el auto de formal prisión dictado el 15 de noviembre de 2025 por el juez Daniel Marcelino Niño Jiménez, quien había autorizado el proceso penal.
En su lugar, el tribunal decretó el sobreseimiento del caso. La única posibilidad para revertir la decisión sería que los familiares de Luis Donaldo Colosio, en su calidad de víctimas, promovieran un juicio de amparo.
Sánchez Ortega fue detenido el 8 de noviembre de 2025 en Tijuana y trasladado al penal federal del Altiplano. Sin embargo, el tribunal ordenó su liberación desde el pasado 30 de junio.
En la sentencia también cuestionó la actuación del juez que autorizó el proceso, al considerar que suplió deficiencias en la acusación presentada por la FGR.
“Al no haberse desarrollado esa cadena fáctica y argumentativa, el Juez no podía completarla por medio de conjeturas, pues ello implicaría asumir funciones propias de la acusación y afectaría la imparcialidad judicial”, señalaron los magistrados.
Asimismo, el tribunal reclasificó el delito de homicidio calificado a homicidio simple intencional, al descartar las agravantes de premeditación y alevosía.
Con ello, concluyó que la acción penal prescribió el 22 de noviembre de 2014, al calcular el plazo con base en la legislación vigente al momento del asesinato y a partir de la reserva de la investigación decretada por la entonces Procuraduría General de la República el 21 de noviembre de 2000.
La resolución representa un nuevo revés para la teoría del llamado “segundo tirador”, retomada durante la administración del fiscal general Alejandro Gertz Manero.
No es la primera vez que esta hipótesis es desestimada. En 1995 fue detenido Othón Cortés Vázquez como presunto cómplice de Mario Aburto, pero un año después fue absuelto por falta de pruebas.
Incluso Pablo Chapa Bezanilla, quien impulsó esa línea de investigación como fiscal especial, terminó enfrentando procesos judiciales.
Antes de obtener la captura de Sánchez Ortega, la FGR intentó en dos ocasiones conseguir una orden de aprehensión, la cual fue rechazada por el juez federal Jesús Alberto Chávez.
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Fue hasta un tercer intento cuando el juez Daniel Marcelino Niño Jiménez autorizó la detención, sustentada en un dictamen pericial elaborado el 17 de octubre de 2025, en el que los peritos concluyeron que el exagente no aparecía en las grabaciones del atentado porque presuntamente se encontraba a 68 centímetros de Luis Donaldo Colosio, en una posición semiflexionada que habría impedido que las cámaras lo captaran.
Con información de Reforma y Radio Fórmula



