Colombia dio un paso inédito en su estrategia militar contra las guerrillas al incorporar drones artillados con capacidad para lanzar granadas, una tecnología que busca responder al aumento de ataques con explosivos perpetrados por grupos armados en distintas regiones del país.
En una demostración realizada en la zona montañosa de Sogamoso, municipio ubicado a unos 210 kilómetros de Bogotá, un dron militar adaptado dejó caer una carga con TNT sobre un campo de pruebas.
El proyectil impactó el suelo y detonó entre polvo y piedras, mostrando el potencial destructivo del nuevo sistema desarrollado por la industria militar colombiana.
La tecnología fue creada por la empresa estatal Indumil, encargada de fabricar armamento y explosivos para las fuerzas armadas. De acuerdo con sus desarrolladores, los drones pueden lanzar hasta tres granadas calibre 60 desde alturas de mil metros y destruir objetivos en un radio aproximado de 15 metros.
La agencia AFP observó una prueba exclusiva en la que 16 granadas fueron lanzadas de manera controlada sobre un campo de entrenamiento.
El ingeniero electrónico Andrés Julián Salamanca, quien participó en el desarrollo del sistema, aseguró que esta herramienta permite al Estado responder “en igualdad de condiciones” frente a los grupos ilegales que desde hace meses utilizan drones cargados con explosivos artesanales.
La implementación de esta tecnología ocurre en medio de la peor ola de violencia registrada en Colombia en la última década y a pocos días de las elecciones presidenciales del 31 de mayo.
Cambia la estrategia militar
El uso de drones armados representa un cambio en la forma en que el ejército colombiano enfrenta a las organizaciones criminales y guerrilleras. Durante décadas, las fuerzas armadas recurrieron principalmente a bombardeos desde aeronaves militares en operaciones respaldadas por Estados Unidos.
Sin embargo, los conflictos recientes entre Rusia y Ucrania modificaron las dinámicas de combate y evidenciaron el impacto de los vuelos no tripulados en escenarios de guerra.
Actualmente, grupos ilegales utilizan drones adquiridos por internet para atacar escuelas, comunidades indígenas y bases militares en zonas de difícil acceso. En muchas regiones apartadas, el sonido de estos dispositivos se ha convertido en una señal de alerta y temor para la población.
Según cifras del Ministerio de Defensa colombiano, durante 2025 se registraron al menos 8 mil ataques con drones, los cuales dejaron 20 personas muertas y cerca de 300 heridas.
El gerente de la planta de Indumil en Sogamoso, Willy Gaitán, afirmó que los drones son hoy una herramienta esencial en los conflictos armados debido a que “cada vez son más baratos” y también “más letales”.
La empresa comenzó a diseñar los lanzagranadas en octubre de 2023, luego de una solicitud realizada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez.
Petro impulsa producción militar nacional
El gobierno del presidente Gustavo Petro también puso en marcha un proyecto superior a los mil 600 millones de dólares para adquirir sistemas antidrones que permitan frenar ataques de grupos criminales.
La administración federal promueve además el fortalecimiento de la industria militar nacional después de suspender en 2024 las alianzas con Israel, considerado uno de los principales socios militares de Colombia.
Indumil informó que trabaja ahora en ampliar la capacidad de carga de los drones y aumentar el calibre de los proyectiles para incrementar su poder destructivo.
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“Es una guerra entre el gato y el ratón, a medida que las milicias ganan capacidades, el Estado está buscando cómo mitigarlas”, explicó Salamanca.
Con información de AFP


