
En la “mañanera” del pasado viernes 15 de mayo, una reportera preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la huelga que un día antes el STAUS había estallado en la Universidad de Sonora. Sin ningún titubeo, la presidenta reviró que la atención del conflicto laboral corresponde directamente al gobernador de Sonora y al subsecretario de educación superior de la SEP.
De la respuesta precisa y clara de la mandataria se desprende que la responsabilidad de resolver el conflicto laboral en la máxima casa de estudios de los sonorenses corresponde al gobernador Alfonso Durazo y al subsecretario de educación superior de la SEP, Ricardo Villanueva Lomelí, exrector de la Universidad de Guadalajara, por cierto.
Creo que la respuesta de la Dra. Sheinbaum no pudo ser más acertada; solo tendríamos que agregar que los mencionados por ella tienen que solicitar la participación de las autoridades universitarias, en su calidad de administradores del convenio de apoyo financiero, y del STAUS, por ser titular y defensor del contrato colectivo de trabajo. Son los que conocen la problemática. No olvidemos que, en su última visita a Hermosillo, la presidenta Sheinbaum dijo que los topes salariales ya no existen en México.
El sindicato de académicos no debe dejar pasar la coyuntura para resolver la crisis en la que están inmersos al estar sometidos a una política salarial caracterizada por topes salariales impuestos desde la SEP. Dicha política ha llevado a que los profesores acumulen una pérdida de poder adquisitivo del 40% de 1990 a la fecha, según los datos que proporciona el mismo STAUS en sus comunicados.
La autoridad universitaria debe aprovechar la puerta que abre la presidenta de la república para apersonarse con el subsecretario de educación superior y exigir la actualización y reestructuración del viejo formato que se viene utilizando como convenio de apoyo financiero con su respectivo y obsoleto anexo de ejecución, documento que se viene utilizando, cuando menos, desde hace 30 años.
Obviamente, sindicato y autoridad universitaria deben llegar ante la federación con el apoyo del gobernador Alfonso Durazo. El jefe del ejecutivo debería de ser el más interesado en la regularización y resolución de la problemática universitaria, toda vez que el gobierno estatal empieza a pagar el incumplimiento del acuerdo signado con el gobierno federal. Se está quedando con el problema.
El financiamiento a la Universidad es por partes iguales; sin embargo, para este 2026 está presupuestado que el gobierno estatal le aporte a la Unison un poco más de 130 millones de pesos de lo que aportará la federación. Además de que se acaba de comprometer a aportarle a la Unison la mayor parte de los recursos necesarios para que la institución liquide créditos fiscales superiores a 1,400 millones de pesos.
No se debe perder tiempo. Se entiende que la respuesta de la Dra. Sheinbaum en la mañanera del 15 de mayo fue una instrucción para el gobernador del estado y para el subsecretario de la SEP. Se debe instalar la mesa de solución al conflicto y en ella deberán estar sentados los dos personajes instruidos por la presidenta y las partes en conflicto: sindicato y autoridad universitaria.
Por supuesto que se valen los “esfuerzos informativos” que las partes conflictuadas, y muy conflictuadas, por cierto, andan haciendo en estos días. Digamos que es una forma de mantener informada a la base sindical, a la sociedad sonorense y sobre todo a los estudiantes, pero creemos que lo mas importante es aprovechar el llamado de la presidenta Sheinbaum para resolver el problema de fondo. La solución integral del problema está en las oficinas de la SEP, en la Ciudad de México.


