El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su insatisfacción con el avance de las negociaciones con Irán, en un contexto marcado por tensiones persistentes, aunque con un alto el fuego que se mantiene sin la reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía estratégica clave para el comercio energético mundial.
“Quieren llegar a un acuerdo. No estoy satisfecho con ello, así ya veremos qué pasa”, indicó Trump el viernes 1 de mayo desde la Casa Blanca.
El mandatario ha emitido mensajes contradictorios, al asegurar que su administración mantiene contactos telefónicos con Teherán, mientras sostiene que no está claro quién toma decisiones en el liderazgo iraní, debilitado o resguardado tras 40 días de ataques que entraron en pausa el pasado 8 de abril.
Desde entonces, Irán ha presentado varias propuestas de negociación, la más reciente el jueves, a través de mediadores pakistaníes. Sin embargo, Washington no ha dado señales de reactivar los encuentros en Islamabad para destrabar el proceso.

De acuerdo con congresistas demócratas, Trump podría estar encaminado a reanudar las hostilidades, mientras que funcionarios iraníes consideran posible un regreso a los ataques aéreos, según la agencia Fars.
Una revelación de Bloomberg, basada en fuentes anónimas, indica que el Comando Central de Estados Unidos solicitó tener listo el misil hipersónico Dark Eagle en su zona de operaciones. De utilizarse contra Irán, sería la primera vez que este armamento avanzado entra en combate.
Esta versión contrasta con el discurso oficial de la Casa Blanca, que ha insistido en que Irán carece de defensas aéreas efectivas, control de su espacio aéreo y capacidad naval significativa.
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El tema también ha intensificado el debate sobre la capacidad disuasiva de las Fuerzas Armadas estadounidenses en otras regiones, luego de que se reportara el uso intensivo de arsenales avanzados durante la ofensiva contra Irán.
Según The Atlantic, el vicepresidente JD Vance, quien ha encabezado las negociaciones en Islamabad, expresó en privado su preocupación sobre el desgaste del arsenal militar, en coordinación con el Pentágono liderado por Pete Hegseth.
En paralelo, tras tres semanas de alto el fuego, Estados Unidos e Irán mantienen un bloqueo selectivo en el Estrecho de Ormuz, afectando el flujo de petróleo, gas y otras materias primas esenciales.

“Hemos asaltado navíos, nos quedamos con la carga, nos hemos quedado con el petróleo. Es un negocio muy rentable”, aseguró Trump desde Florida, donde añadió que la Armada estadounidense actúa como “piratas”.
A pesar de estas acciones, el impacto económico es más severo a nivel global que para Irán, con el precio del barril de crudo superando los 100 dólares, incrementos en la energía y advertencias de analistas sobre las consecuencias de un conflicto sin resolución.
El analista Warren Paterson, jefe de materias primas de ING, señaló que no hay señales de una normalización inmediata en el estrecho, por lo que se prevé que los precios del petróleo se mantengan por encima de los 90 dólares durante todo el año.
“Asumimos que los flujos de crudo comenzarán a retomarse de manera lenta en mayo y junio y seguir por debajo de los niveles previos a la guerra durante la mayor parte del año”, afirmó.
Con información de EFE


