La empresa Vizsla sabía de la presencia de hombres armados con actitudes sospechosas alrededor de sus instalaciones. Sabía de las amenazas y las omisiones; denunciaron ex trabajadores mineros.
Desde el primer día que comenzaron a trabajar en la empresa canadiense Vizsla Silver, en Concordia, Sinaloa, los ahora exempleados sospechaban que algo ilegal ocurría, manifestó en entrevista para Proyecto Puente Alejandro Gracieda.
“Desde el primer día en que llegué, me tocó hacer un recorrido por la mina. Me dijeron “vamos a ver la zona para que conozcas las áreas que son de interés”.
Yo soy geólogo, tenía que salir a campo y ver las zonas mineralizadas. El primer día que recorrimos, vimos gente armada y por desgracia uno lo normaliza”, dijo.
Tiempo después supo que esos sujetos armados habían atentado contra otros empleados que laboraban como contratistas perforistas. Los civiles con armas les indicaron que se retiraran sino querían ser ultimados.
Gracieda indicó que solamente trabajó por tres meses durante el 2025. La situación de seguridad y los pasos de la gente armada fueron suficiente para firmar su renuncia de inmediato.
“Yo me salí por la inseguridad en junio del año pasado, me tocó el paro técnico trabajando a manera de home office, estábamos en el campamento de la mina”, dijo.
Destacó que durante su estadía había escuchado acerca de “levantones” que ocurrían en pueblos aledaños a Concordia. Nunca volvió a escuchar sobre los desaparecidos.
“La realidad es que había levantones, la mina estaba en el pueblo de Cópala, unos 20 kilómetros al norte de Concordia, eran muchísimas personas las que trabajan como contratistas; sabemos que hay muchísimas más personas que se encuentran desaparecidas”, comentó.
El grupo de compañeros aseveraron que el asesinato de los mineros no se trató de una confusión, sino que fue producto de omitir las amenazas que presuntos delincuentes hicieron a los responsables de la mina.
Gabriel Saavedra, ex empleado de la misma empresa, comentó que en las minas del país se necesita garantizar la seguridad de cualquiera de los trabajadores que salgan a campo a laborar.
“Me gustaría hacer conciencia ante las personas, no debemos normalizar la situación que ocurrió con la mina; me gustaría que las empresas recapaciten, deben de escuchar a sus trabajadores: es un sector muy grande y no podemos permitir que trabajemos sin seguridad”, aseveró.


