Un nuevo tiroteo protagonizado por un agente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) volvió a encender la tensión en Minneapolis, donde un hombre murió abatido durante un operativo federal, en un contexto marcado por protestas, disturbios y una creciente confrontación entre autoridades locales y el gobierno de Donald Trump.
La Policía de Minneapolis confirmó que el fallecimiento ocurrió durante una intervención del ICE en el sur de la ciudad. De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional, el hombre portaba un arma de fuego y cargadores, argumento con el que el gobierno federal justificó el uso de fuerza letal al señalar que el agente actuó en defensa propia.
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En Minnesota, sin embargo, la portación de armas es legal bajo ciertas condiciones, un factor que ha reavivado el debate sobre los protocolos de actuación federal.
El jefe policial Brian O’Hara rechazó retirar a sus elementos del lugar, como presuntamente solicitaron los agentes federales, y ordenó un despliegue total para asegurar la zona. La decisión evidenció la fractura entre las corporaciones locales y el ICE, justo cuando la presencia federal es cuestionada por amplios sectores de la sociedad.
Mientras testigos eran trasladados a instalaciones estatales para rendir declaración, la situación se tensó en las calles con la llegada de manifestantes. Los agentes del ICE respondieron con gas lacrimógeno ante el inicio de disturbios, en un episodio que aumentó el enojo ciudadano.
El gobernador Tim Walz acusó directamente a la Casa Blanca de escalar la violencia en Minnesota y exigió el retiro inmediato del ICE del estado. “Esto no puede seguir ocurriendo”, señaló, al calificar las redadas como una operación “descontrolada”.

El tiroteo se suma a otros dos incidentes armados en apenas dos semanas, incluido el caso de Renée Nicole Good, ciudadana estadounidense asesinada por un agente federal, y la lesión por bala de un migrante venezolano. Estos hechos detonaron protestas masivas agrupadas en el movimiento ICE Out for Good, que exige el fin de las operaciones federales, sanciones a los agentes implicados y el retiro de recursos públicos al ICE.
Pese a temperaturas extremas que han superado los -20 grados centígrados, miles de personas han salido a las calles para manifestarse. El alcalde Jacob Frey respaldó públicamente las movilizaciones y subrayó que la indignación social supera incluso las condiciones climáticas.
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La operación Metro Surge, puesta en marcha por la administración Trump en diciembre bajo el argumento de combatir la criminalidad, enfrenta ahora su mayor desgaste político. Detenciones polémicas y el uso letal de la fuerza han colocado a Minneapolis como epicentro del choque entre seguridad federal, derechos civiles y autonomía estatal.


