Hermosillo, Sonora.- La mega desaladora que Arizona plantea construir en Puerto Peñasco es un proyecto que va, viene, se estanca y vuelve a surgir, señalaron especialistas; sin embargo, advirtieron sobre los posibles daños al Mar de Cortés y cuestionaron que se pretenda llevar agua a Estados Unidos cuando en Puerto Peñasco hay colonias aún sin acceso al recurso.
Nélida Barajas Acosta, integrante del Centro de Estudios de Desiertos y Océanos (CEDO) en Puerto Peñasco, consideró que el proyecto no tiene futuro en los términos que actualmente se plantean, pues el agua en México es un bien nacional y cualquier intento por destinarla a otro país debe pasar primero por instancias federales.
“Hay muchas razones de por qué no aquí, pero sobre todo vamos entrando en el marco legal. El agua en México es un bien de la nación, es un derecho de todos los mexicanos. Y este tema no se habla localmente, se tendría que estar hablando en el Congreso en la Ciudad de México y es un derecho constitucional de nosotros los mexicanos”.
Agregó, “entonces, no es de a contentillo, ¿sabes? De ‘ahora sí se volvieron a entablar las negociaciones’, ¿entre quiénes? ¿Entre gobiernos subnacionales, estatales o municipales o entre gobiernos federales?”.
La especialista cuestionó además que nuevamente se plantee a Peñasco como un proveedor de recursos para Arizona, cuando incluso existen habitantes de la ciudad que enfrentan problemas para acceder al agua.
“Yo diría algo bien importante y que creo que se menciona mucho en estas nuevas políticas de gobierno, y es ¿por qué llevarle agua a Estados Unidos cuando no tenemos agua ni en Peñasco?
Hay colonias aquí que no tienen agua y te dicen, ‘Ah, no, es que sí vamos a dejar parte del agua’. Sí, pero también vas a dejar los afluentes contaminantes porque el agua salada deja contaminantes aquí. ¿Y quién paga las culpas? ¿Quién paga las multas?”.
La especialista consideró que la intervención de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no será suficiente para resolver por sí sola una propuesta de esta naturaleza, pues, aunque la dependencia tendría atribuciones en materia ambiental, el proyecto implica aspectos relacionados con el derecho al agua y la soberanía nacional.
Agregó que el proyecto ha cobrado fuerza particularmente durante los últimos tres o cuatro años, aunque la idea lleva más tiempo sobre la mesa.

Por su parte, Germán Eduardo Dévora Isiordia, profesor investigador del Instituto Tecnológico de Sonora (ITSON) y especialista en sistemas de desalación, señaló que el proyecto sí es técnicamente posible, pero existen dudas y preocupaciones importantes sobre sus efectos ambientales.
Dévora explicó que Arizona, Nevada y California enfrentan una creciente presión por la disponibilidad de agua y que la desalación aparece como una alternativa para compensar parte de los volúmenes que reciben del río Colorado.
Sin embargo, señaló que una planta de este tipo debe analizarse con especial cuidado porque se trata de un proyecto transnacional y porque la descarga de salmuera podría representar un riesgo para uno de los ecosistemas marinos más importantes de México.
“(Al momento) sin estudios de impacto ambiental, sin autorizaciones de México hacia el proyecto autorizado por Semarnat y la Conagua, sí es un proyecto tecnológicamente viable pero que tiene muchos peros, entre ellos el alto consumo de energía y qué hacer con la salmuera.
Lo que he escuchado es que están planeando para Puerto Peñasco este proyecto de la mega desaladora, entonces sí técnicamente es viable pero ambientalmente tengo mis dudas, muchas dudas”.
El investigador explicó que el problema no solamente está en producir agua mediante ósmosis, sino en determinar qué ocurrirá con los residuos altamente concentrados que genera el proceso.
Advirtió además que el Mar de Cortés tiene condiciones particulares, con zonas de poca circulación de agua, por lo que una descarga de salmuera podría afectar hábitats, peces y otras especies.
“No se está contemplando manejo y disposición de la salmuera con principios de economía circular”, sostuvo Dévora, quien llamó a levantar la voz para proteger el Mar de Cortés y garantizar que cualquier proyecto de desalación se realice bajo criterios de responsabilidad ambiental.
Por ello, planteó la necesidad de crear un frente integrado por universidades e investigadores para analizar el proyecto, exigir estudios ambientales profundos y abrir un diálogo con las autoridades antes de que se tome cualquier decisión.



