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La renuncia del Ministro, algunas consideraciones

POR Fernando Celis

1.- Hasta el momento no ha habido un solo amigo, compañero, colega, periodista, académico o miembro de la sociedad civil, que haya defendido públicamente a Eduardo Medina Mora. Al contrario, la oposición al Gobierno intenta colocarlo en una palestra sin salida.

2.- Medina Mora fue empleado de tres expresidentes: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Ninguno de los tres ha hecho una defensa pública de su exempleado y amigo, como sí lo han hecho en temas baladí.

3.- Se dice que la renuncia se debe a presiones del Gobierno Federal pero soslayan que la permanencia del Ministro en el puesto era transexenal; sin importar presiones, Medina Mora perduraría en el cargo más allá de la presidencia de López Obrador.

4.- En concordancia con lo anterior, el ahora Presidente tiene fama de obstinado y consecuente, especialmente en la lucha por la justicia y en la defensa de sus ideales. Fue sometido a un proceso de desafuero que lo llevó a pisar la cárcel. Suponiendo sin conceder que el Ministro haya sido víctima de presiones, una buena manera de demostrar el autoritarismo del Presidente, además de la valía que cualquier adalid de la democracia debe tener como aptitud, sería permanecer en el cargo luchando por sus derechos e ideales.

5.- Las “causas graves” no son forzosamente acciones punibles o delincuenciales, aunque a algunos académicos y opinión pública les guste imaginar que sí. La depresión, la abulia o la anhedonia, pueden ser causa suficiente para que una persona, voluntariamente, considere dejar el encargo.

6.- Considerar que el Poder Judicial, la Corte y los pesos y contrapesos se ven vulnerados debido a este acontecimiento, es insultante para el Sistema, la Institución y sus integrantes. Esa idea significa seguir pensando que todo el poder de una resolución depende de una sola persona, cuando estamos ante un órgano colegiado.

7.- El artículo 98 constitucional señala que “las renuncias de los Ministros de la Suprema Corte de Justicia solamente procederán por causas graves; serán sometidas al Ejecutivo y, si éste las acepta, las enviará para su aprobación al Senado”. Eso es todo lo que sabemos sobre el proceso de renuncia y en ningún lado se señala que las “causas graves” deban ser públicas y publicitadas.

8.- Una renuncia es un acto voluntario y personal, por lo que el Ministro no está obligado a comunicar la “causa grave”. En todo caso, corresponde a las autoridades jurisdiccionales conocer esas causas y juzgarlas.

9.- El Titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP declaró que se investiga a Medina Mora; la naturaleza de la investigación y que una autoridad esté involucrada, puede ser considerado como “causa grave”, sin necesidad de que seamos alarmistas y prejuzguemos que por existir una investigación, existe culpabilidad.

10.- Quienes han manifestado que puede haber un “pacto de impunidad” –los resentidos que le tienen inquina al Gobierno-, le hacen más daño al Ministro que al Presidente; me explico. Al considerar la existencia de un pacto de impunidad previo a una sentencia judicial, dan por hecho que el Ministro llevó a cabo actos ilícitos, y por lo tanto, incentivan la cacería de brujas y el anatema.

11.- Algunos ingenuos dicen que López Obrador va a cooptar al Poder Judicial porque nombrará a 4 de los 11 ministros, la mayoría, según ellos. Resulta ocioso burlarme, pero es lamentable que exista quien piense que 4 es un número mayor a 7; supongo que estudiaron en la “Benemérita Escuela Vocacional Enrique Peña Nieto”.

12.- Sin prejuzgar las preferencias políticas e ideológicas de los 11 ministros, debemos considerar que todos son personas más o menos imparciales, autónomas e independientes. Para poder decir lo contrario habría que comprobarlo, pero ante la imposibilidad, señalemos lo siguiente: Los ministros están obligados a razonar y justificar sus votos, a explicar sus sentencias. La explicación puede ser buena o mala, pero existe, y ella es suficiente para que un ciudadano viviendo en democracia, interprete y juzgue el beneficio o afectación que la misma le causa. A los liberales les encanta señalar que el ciudadano ya tiene “mayoría de edad”, bien, consideremos esto antes de criticar el sentido del voto de los ministros.

13.- Por último, no quiero dejar pasar la oportunidad de hacer futurología. En mi opinión, debido a la actual coyuntura política y la trascendencia de los derechos humanos; nada me dejaría más satisfecho  y no creo que exista una persona más ideal para ocupar la vacante, que Leticia Bonifaz Alfonzo.

Acerca del autor

Fernando Celis es licenciado en Derecho por la Universidad de Sonora; maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Correo Electrónico

fer.celis@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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