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Quitándole lo efectivo al efectivo

POR Javier Cázares Sánchez

En los últimos años ha ido creciendo lentamente una tendencia hacia tener sistemas de pago que ya no estén basados en el efectivo, en un principio por medio de las tarjetas de crédito y de débito, y más recientemente se han sumado los sistemas de pago electrónico, tanto por comodidad como por seguridad.

Un reporte de la Reserva Federal de Estados Unidos de este año dice que el efectivo aún es usado extensivamente en ese país para compras pequeñas, representando casi la mitad de las transacciones de menos de 10 dólares y un 42% de los pagos de menos de 25 dólares.

De acuerdo con lo publicado en la tercera Encuesta Nacional de Inclusión Financiera de noviembre del 2018, alrededor de un 65% de los mexicanos mayores de edad tienen al menos un producto financiero y que tan solo un 47% por ciento de los adultos en México tienen una cuenta en un banco o institución financiera.

La falta de una cultura del ahorro en el grueso de la población mexicana, la dispersión poblacional, la ausencia de productos financieros más apropiados para los sectores populares, la desconfianza o la no conveniencia de estar dentro del sector financiero formal, son algunas de las causas que han influido en una reducida inclusión financiera.

Por otro lado, es importante comentar que, en nuestro país, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo publicada por el INEGI, a mayo de 2019 la Tasa de Informalidad Laboral (proporción de la población ocupada que es laboralmente vulnerable) fue de 56.4%, es decir, más de la mitad de la gente que trabaja lo hace en puestos que no tienen prestaciones y no se encuentran registrados como contribuyentes.

De la población ocupada, el 67.7% opera como trabajador subordinado, 22.8% trabaja por su cuenta sin contratar empleados, 4.8% son patrones o empleadores, y finalmente un 4.7% se desempeña en los negocios o en las parcelas familiares, sin un acuerdo de remuneración monetaria.

Durante muchos años se han hecho esfuerzos por mejorar la inclusión financiera y aumentar la formalidad, dado que es un indicador importante del desarrollo de un país, por lo que no es raro que el pasado 30 de septiembre entrara en operación la plataforma CoDi, desarrollada por Banco de México para facilitar las transacciones de pago y cobro a través de teléfonos móviles, de forma rápida, segura y eficiente, hasta por un monto de 8 mil pesos y sin pagar comisiones.

Este sistema de pago ocupa que tanto el comprador como la personas que vende los productos o servicios cuenten con un celular inteligente y acceso a internet al momento de la transacción, ya que mediante una aplicación instalada en ambos teléfonos facilitará transferir el pago correspondiente de la cuenta de banco del comprador a la del vendedor, sin ningún costo adicional.

El sistema esta pensando para que sea utilizado en todos nuestros pagos pequeños diarios, por ejemplo, pagar por unos tacos en la calle, pagarle al mecánico por la compostura de nuestro carro, comprar cualquier cosa en un tianguis, recibir el pago de alguna cosa usada que vendimos, es decir se pretende que olvidemos la necesidad de traer efectivo con nosotros.

Los beneficios de estas tecnologías son muchos, tales como menor tiempo de transacción, mayor seguridad al evitar traer efectivo, menos costos al no existir comisiones por el uso de tarjetas, bancarización de la población, mejor control de los flujos de efectivo al quedar registro de cada pago que hacemos, entre otros más.

Por otro lado existen preocupaciones debido a la posible generalización de estos métodos de pago, ya que se afecta la privacidad de las personas al quedar registrado cada gasto que hacen, complica la vida diaria para quien no tiene acceso a la tecnología o se le dificulta usarla, facilita la supervisión de las autoridades hacendarias al quedar registro detallado de cada ingreso y gasto que realicemos, le otorga poder a las autoridades para que a cualquier ciudadano se le pueda restringir el acceso a gastar su dinero o recibir cualquier tipo de pago.

Los mexicanos tendremos que decidir qué tanto control le queremos dar sobre nuestras finanzas a las autoridades, la comodidad de estos sistemas es mucha, pero lo que podemos perder es algo que debemos de valorar.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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