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Los huertos escolares y de traspatio, instrumento de justicia social

POR Luis Enrique Ortiz

Columna El breve (verde) espacio

Recientemente propuse a varios regidores y diputados locales, no a los suficientes, impulsar los huertos escolares, familiares y de traspatio como una política pública transversal, de inclusión, justicia social y remediación ambiental.

En el presupuesto 2020, para algunas dependencias públicas deberían etiquetarse recursos para la producción de alimentos sanos, inocuos, producto del trabajo colectivo y el esfuerzo de los beneficiarios, en zonas urbanas y rurales.

Unos sacaron cura y le aplicaron a la propuesto el artículo VI, al cesto de la basura. Otros como el diputado de Grupo México, Carlos Navarrete, nunca escucharon de lo que se le habló y al final pidió sin hablar de remuneración, que le escribiese una iniciativa “para una ley de la hidroponia”.

Tal vez era su forma de agarrarme cura, pero más bien –creo- que pasó del sobre interés inicial, al momento en que sacó cuentas y vio que era como un 10% de todo lo que gana al mes. Todo eso se tendría que gastar para apoyar a unas 50 o hasta 200 familias, Dios guarde y la lana de todos se aplique en la gente!

Empero, existe un pequeño núcleo de diputados locales que han pasado de sus simpatías por la intención, al apoyo de acciones concretas en planteles que en pocas semanas contarán con un pie de huerto y la experiencia y capacitación para que le dé continuidad a quienes se beneficiarán del mismo.

Se trata de apostarle ahorita a una modesta política pública que ha sido tan exitosa en el Uruguay de Galeano o en el Brasil de Lula; una mayoría de izquierda, procuraría que en el 2020 se aplicase un presupuesto inicial para huertos escolares, familiares y de traspatio, urbanas y rurales, para la Seguridad Alimentaria del Estado de Sonora.

Es un gran acto de justicia social porque: combate la desnutrición y el hambre, crea economía circular en el barrio, genera excedentes, es terapia ocupacional, reduce la ingesta de agro tóxicos, fomenta la conciencia ambiental en los niños y nos ayuda al combate de enfermedades crónico degenerativas al agregar fibra natural, vitaminas y minerales de origen natural en la dieta de más personas.

Acelgas, espinacas, arúgulas y lechugas, son fuentes ricas de esos nutrientes indispensables para el buen funcionamiento del cuerpo humano y sus procesos de depuración de toxinas de distinto origen.

No podemos sacar para siempre a Monsanto de nuestra vida, pero una dieta rica en hortalizas orgánicas o al menos libres de agro tóxicos, es un excelente aliado en la lucha contra el cáncer y otros padecimientos producto de la ingesta de ultra procesado y sustancias nocivas como los pesticidas del campo.

Actualmente, si alguien quiere hacer un huerto, o se mete a una escuela privada, donde casi todas cuentan ya con ese plus para su mercado, o bien pasa la charola entre diputados, regidores, amigos, grupos ambientalistas y un largo etcétera. Los beneficios de salud, economía y medio ambiente que los huertos contribuyen a conseguir, deben ser parte de una política de estado tan importante como el deporte para objetivos similares.

Apoyar los huertos en instituciones de asistencia social, hospitales, centros de gobierno, escuelas, clínicas de recuperación por drogas, casas hogar y hasta en centros correccionales y penitenciarios, es mejorar la salud de toda la sociedad con una muy baja huella ambiental, más bien de tipo restaurador.

Las mujeres deben reclamar recursos para huertos y economía de traspatio, para así brindar seguridad alimentaria a sus hijos, sobre todo en un futuro cercano muy incierto.

Con cada peso invertido en prevención, y los huertos lo son, le ahorrará al estado cien pesos en instalaciones hospitalarias, medicamentos y en todo el sistema de salud.

Las medidas asistenciales que impulsa el gobierno federal, tienen que ser reforzadas por acciones que fomenten la capacitación para el trabajo, la satisfacción de comer del producto del esfuerzo propio y la necesidad de proteger el ambiente a través de mecanismos sociales y participativos con preeminencia de la sociedad civil como eje organizador y ejecutora de las políticas públicas.

Es cuánto, señoras y señores diputadas y diputados.

La influencia del ambientalismo en la política

Parece que no, pero poco a poco las ideas del ambientalismo comprometido y basado en la ciencia, se van infiltrando en la cultura política. Es el caso de Movimiento Ciudadano y su repentina, pero no menos atinada migración de regalar árboles como los que da Grupo México, a donar organismos considerados nativos como mezquite.

Bien por eso, porque al igual que muchos que empezamos plantando nims, benjaminas, olivos negros y hasta amapas, allá también se dieron cuenta que la flora nativa tiene enormes ventajas sobre las que no lo son.

Un mezquite, por ser leguminosa, fija nitrógeno en la tierra haciéndola más fértil, cosa que no puede hacer un eucalipto o un nim, el primero reconstituye ecosistema, nuestro ecosistema semidesértico pero hermoso, en cambio los otros son como Atila, donde dejan su huella no crece nada más.

Un palo verde le da alimento a las aves que son de acá y es el hogar de especies endémicas como la iguana de cola espinosa, en cambio una benjamina o un olivo negro ni las moscas se le paran y ni un pájaro canta en ellos, bueno uno que otro a veces y en Primavera.

Entre más grandes las hojas de un árbol, transpiran más y ceden humedad al ambiente, lo cual puede ser bueno para refrescar una zona. Pero en lugares como Hermosillo dependemos en gran medida del agua extraída del subsuelo. Una ceiba manda el agua al aire, pero un palo fierro lo mandará muy por debajo de sus propias raíces, que no son cortas, ayudando a recargar mantos freáticos.

Ni ceibas, benjaminas o yucatecos dan nada comestible en cambio un mezquite es considerado como fuente de súper alimentos elaborados a partir de la péchita.

Cuando un eucalipto muere es difícil aprovechar su madera en la cocina, en cambio atizar con leña de palo fierro difunto, es otro rollo y hasta el menudo sabe más bueno.

Una amapa tiene flores preciosas, pero no le gana a un guayacán floreando y lleno de cardenales, chontes o palomas güilotas.

Puede competir algún árbol traído del Sureste, de India o Australia con un jito? Claro que no y los que faltan que son un chingo, pero de esos luego hablamos.

Por eso y por mucho más, bien por los morros bien de MC. Como diría Franco Escamilla en éstos casos –y no es peyorativo ni literal- “se mamaron”.

Los que tiene tache son los de Grupo México, que donaron miles de piochas al municipio de Hermosillo, cuando hace varios meses filtraron a través de algunos operadores suyos con camiseta de ambientalistas, que contaban con alrededor de 50 mil mezquites en producción y que los donarían para acciones de reforestación más o menos en las aguas de verano de 2019.

No dudo que las intenciones de GM sean buenas, pero si es en el marco de las acciones de remediación del impacto causado en el Río Sonora, lamento decirles que las piochas no solamente son especies invasivas, sino que no se tiene registro de que limpien las aguas y los suelos de arsénico, metales y metales pesados nocivos para la salud.

Pero en fin, no hay peor árbol que el que no se planta y si esos nos dan en el municipio de Hermosillo, porque sólo de esos dicen tener, ni modo a cavar, plantar y cuidar lo que hay.

Pero, señora presidenta municipal, Célida López, reforestar con piochas no es lo mejor, no es tan feo como lo que hizo su antecesora, quien autorizó tumbar mezquites para plantar amapas en el Parque Metropolitano, pero no es por ahí. Por ahí no, dijo mi tía.

Qué tan limpio es el parque solar de Puerto Libertad

Se pusieron calientes los grupos -“de guasap”- ambientalistas con el rollo del parque fotovoltaico de Puerto Libertad. Y es que nadie midió las consecuencias de improvisar una visita de inspección a una carta muy jugada, y sólo porque a lo mejor viene el secretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo a Sonora y “hay que apuntalar las fortalezas para elevar empatías con una sociedad cada vez más participativa en el tema ambiental”.

Lo menos que se dijo es que si esas más de un millón 250 mil foto celdas, se instalaran en unas 100 mil casas en Hermosillo, CFE en muy poco tiempo no tendría necesidad de subsidiar nunca más la tarifa 1F y tal vez ni la de uso agrícola.

La tala de árboles para instalar fotoceldas es lo que más de trató en los chats, como cuando los ricos de Hermosillo deforestaron la costa del municipio para instalar empresas camaroneras, que a pocos años quebraron por enfermedades no superadas de larvas y organismo adultos del crustáceo. Acuacultura no sustentable.

Pero no, la empresa le vende la corriente a CFE, empresa de ¿clase mundial? que nos la vende a nosotros y nos la subsidia con nuestros propios impuestos. Pero pues, no hay manera, es como pretender que se pavimente (con llorar o sin llorar) todas las calles de Hermosillo con concreto hidráulico. “Y luego después qué vendo?”, diría el que hace el asfalto.

Una ventaja más de poner los paneles en los techos calurosos de la capital es que en los techos no hay nada que talar, se trata de zonas impactadas, como por algunas por las que va a pasar el Tren Maya, donde hace muchos años ya hay vías.

Cuántos árboles de nativos, cactáceas ancestrales y todo tipo de flora se habrá deforestado para instalar un millón 250 mil paneles solares? Qué les gusta una planta grande por panel? Saquen cuentas, la bendita generación de energía limpia nos jodió y alguien le dio autorización de impacto ambiental.

En serio eso es de presumirse? o algún operador político deberá responder por exponer a su jefa a un escarnio sólo superado por el llanto de ya sabes quién.

Siguen los desmoches, ahora por el propio Ayuntamiento

Gran indignación causó entre los defensores de los árboles nativos en Hermosillo, el brutal desmoche al que sometido un palo verde como de 15 años y unos 4 metros de alto, y más que por el hecho mismo porque lo hayan cometido personal de Parques y Jardines, del municipio, sin duda hoy por hoy una de las mejores áreas de la comuna.

Parece que no hay cese al fuego amigo, aún ahí. Lo menos que se dijo es que era inaceptable lo sucedido en Blvd Ignacio Soto y Gomez Farías, y hablaron de la urgencia de más capacitación en la materia al personal. Habrá que ver qué dice Norberto Barraza al respecto, y si esto no tiene que ver con atreverse a pedir más camiones recolectores de basura para limpiar la capital.

Acerca del autor

Luis Enrique Ortiz es activista e integrante de la Red Ambiental Hermosillo.

Correo Electrónico

luisenriqueortiz21@yahoo.com.mx

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