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Conquista “El Chino” a Hermosillo con los tacos de cabeza, conoce su historia

POR María Montijo

Agosto de 1974. En las rústicas calles de la colonia Villa de Seris, un negocio familiar comenzaba a gestarse, entre la incertidumbre y las ganas de emprender.

Los tacos de cabeza era el platillo esencial. Clientes saboreaban esta jugosa comida que se derretía en su paladar, preparada por Lamberto Ung Navarro.

“El Chino”, todo un personaje en la historia gastronómica de Hermosillo, es famoso por heredar una cultura culinaria de su padre Juan Ung.

Nació el 17 de septiembre de 1952 en la colonia El Mariachi de Hermosillo, Sonora, aunque se crió en el barrio La Matanza.

Tiene 67 años. Es un hombre alegre, bromista y muy trabajador. Siempre preocupado por brindar un formidable servicio al cliente.

En sus venas corre sangre china, pues su abuelo era originario de ese país, por ello y orgulloso de sus raíces, pertenece a la Asociación China en Sonora.

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Primera taquería

En 1968, su papá abrió la primera taquería de la familia ubicada en el Mercado Municipal no. 1, que lo inspiró para continuar con la herencia del arte de cocinar.

“Empezó mi papá la carrera de “bandido” con la comida, haciendo comidas para eventos: puercos al horno, carnes asadas, pollos asados y barbacoas para bodas y fiestas, así empezó la trayectoria de la cocina de la familia”.

“Esto fue por ahí por los años sesentas. La primer taquería que pusimos fue en el Mercado Municipal no. 1, en la entrada de García, que le decían antes. Al principio sí se batalla por muchas cosas, pero al fin le vas buscando la constancia”, detalló.

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Tras predicar con el ejemplo, El Chino poco a poco fue haciéndose de popularidad gracias al exquisito sabor de los tacos, que preparaba con su actitud servicial.

Fue entonces que con el paso del tiempo y un enorme esfuerzo, logró abrir hasta ocho taquerías, situadas en distintos lugares estratégicos de la ciudad.

En ellas se ofrecen una gran variedad de platillos, en los que siempre resalta el toque de la legendaria comida estilo 100% en Sonora.

“Empezamos con tacos de cabeza, luego le metimos pavo, quesadillas, fuimos haciendo más variable el menú porque ya era pura cabeza y la gente como que ya cuida más su salud, por ejemplo, la barbacoa de puerco tiene mucho menos grasa que lo demás”, abundó el comerciante.

La receta para elaborar dichos suculentos platillos es sencilla: ponerle cariño al momento de preparar la comida, aseguró El Chino.

“Tenemos una cocina industrial y hacemos todo bajo la misma receta que cuando empezamos: ponerle cariño, hacer las cosas bien y al cien, no quitarle nada, la materia prima por supuesto tiene que ser de primera y ahí te vas yendo”, contó.

 

Trabajo detrás

Todo este trabajo sería imposible de realizar, sin ayuda de los casi 100 empleados que hay en total en todas las taquerías.

Javier Ung, encargado de operación de algunas sucursales, dijo que de lunes a viernes y fines de semana, se trabaja arduamente para sacar adelante el negocio.

“En las sucursales hay alrededor de 90 empleados, entre fines de semana y planta. Hay entre 10 y 12 personas en la cocina. En fines de semana como sale más trabajo, se jalan personas para apoyo y en total laboran alrededor de 100 por las ocho sucursales de Hermosillo y la cocina industrial”, abundó.

Los empleados tienen un horario de las 5:00 a 1 de la tarde, para cuando ellos llegan los alimentos ya están cocinados, previamente entregados en todas las sucursales.

Los que llegan temprano alistan la comida y bebida, que incluye también café de talega, jugo de naranja -cien por ciento natural-, verduras frescas, cachete, lengua y pierna, por mencionar algunos platillos.

 

El queso recién hecho

El Chino junto con un grupo de mujeres, a diario hacen queso fresco en su rancho ubicado por la Carretera a Mazatán, kilómetro 7, en el Parque Industrial.

“Ahí me voy a parar el cuello. El queso para las quesadillas tu servidor lo prepara. Yo lo hago con la leche pasteurizada y estamos sacando muy buena calidad de queso”, comentó.

Añadió “tenemos a la gente del rancho que se levanta a las 4 de la mañana. Cuatro personas y yo ordeñamos, a las 8 y ya me tienen la leche pasteurizando y yo le echo la química para hacer el queso”.

 

Famosos prefieren los tacos de El Chino

A lo largo de los años, El Chino ha sido visitado por famosos personajes de ámbitos como el artístico, deportivo y hasta el político.

Pero una visita en particular que le quedó muy grabada, fue la del icónico cantante mexicano Vicente Fernández.

“Fue en los años setentas, venía con puros galleros del palenque. Fue muy suave, se siente muy bonito. Ahí es donde ves que valió la pena las madrugadas.

Llegó de repente, lo trajo un compadre. Fue un alboroto muy suave y otro día me invitó a una presentación al palenque, estuvimos en primera fila, en el redondel”, narró.

Otro cantante mexicano que también degustó los tacos de El Chino fue el finado Juan Gabriel, que solía pedir comida a domicilio.

“A Juan Gabriel le dejamos los tacos en la recepción y salió a dar las gracias, así, rapidito. Le llevaron en un taxi la comida que mandó a pedir de aquí”, contó El Chino.

Pero no solo personajes del ámbito musical han visitado alguna de las sucursales. El exjefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera Espinosa, así como gente que venía con él a uno de los informes del exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés, comieron estos tacos.

“Otra personalidad que nos llenó de orgullo fue el señor Mancera. Vino al quinto informe del gobernador Padrés. Me reservó y yo le pregunté la hora, me dijo que iba a ser después del Informe, más o menos a las 3 de la tarde.

Me dijo que si no había manera de extender el horario de la taquería, le dije que por supuesto, entonces, resulta que cuando se acabó el informe, había helicópteros y todo listo para irse al rancho de Padrés, pero Mancera dijo que no, que él y su comitiva no iban al rancho”.

Añadió “porque él iba a comer en la taquería de El Chino, “pero ya está cerrado” – le informaron- “me tiene abierto a mí (dijo Mancera)” y se vinieron aquí en la taquería del Morelos”.

Pasan los años y El Chino sigue siendo el mismo desde sus inicios. Con su humildad nata, despacha en el negocio que le ha dejado grandes satisfacciones, por lo que agradece a quienes prefieren sus tacos por encima de todo.

“Es una gran satisfacción, un orgullo muy grande que la gente te prefiera y al fin de cuentas sigues pensando que el éxito se debe a no fallarle a los clientes, de dar todo el tiempo la calidad de productos que ellos piden”, finalizó.

COMENTARIOS

12 Comentarios

  • Felix dice:

    Qué mala memoria del chino , también comió ahí Armando Fuentes Aguirre, Caron, que escribió una columna donde dice que los mejores tacos de cabeza los comió ahí. Felicidades

    • Ricardo Monreal dice:

      Delicias de Sonora

      Siempre que puedo voy a Hermosillo a comer tacos de El Chino. Además aprovecho el viaje para dar una conferencia. Hace unos días fui allá, invitado por El Imparcial, mi casa de trabajo en Sonora. Por cierto, tuve ocasión de conocer a Ernesto Cordero, y a pesar del brevísimo encuentro con él me pareció un hombre cordial, amable y de buen trato. Me dijo cuando nos presentaron: “Soy su admirador”, y se lo agradecí. Pero hoy no hablaré de política, sino de cosas mejores. Los tacos de cabeza sonorenses, especialmente los del Chino, son un regalo de la vida, sobre todo para alguien como yo: he cultivado siempre el arte de la gula porque sé que es el último pecado de la carne que podré cometer. Otras delicias —muchas— tiene la cocina de Sonora, aparte de las riquísimas coyotas y las tortillas de harina sobaqueras. Desde luego está su carne, de calidad suprema. Edgar Vivar, con quien varias veces coincidí en la legua, me dio a conocer la existencia de la cabrería, un corte sabrosísimo, y de las inefables tripitas de leche. Y ¿qué decir del insigne menudo estilo Sonora? Tan bueno es que hasta tiene un soneto de homenaje. Viene en el indispensable diccionario de don Horacio Sobarzo, y es de Francisco Bernal: “Menudo sonorense, te saludo / en esta alegre y refrescante aurora / en que reclamo alientos, pues es hora / en que tú estás cocido y yo estoy crudo…”. Todos esos manjares son sublimes, pero del que no me puedo privar es de los tacos de cabeza. Cuando me invitan a disertar en Hermosillo pido hacer ante notario un contrato cuya primera cláusula obliga a la parte contratante a llevarme a comer tacos de El Chino. En esta ocasión, cuando fui con mis amigos de El Imparcial a cumplir ese importante compromiso, alguien de la taquería llamó a su dueño para informarle que estaba yo ahí. Llegó el Chino, don Lamberto Ung Navarro, tan popular y querido en Hermosillo, y tuve el gusto de darle un gran abrazo y agradecerle haber hecho mejor el mundo con sus tacos. Nos tomamos una foto con todo el personal y con Lamberto hijo, esgrimiendo yo una gran cuchara, y aquello fue un banquete de buen comer y buen vivir. Al despedirnos —no nos dejaron pagar la cuenta— el Chino me dio su tarjeta de presentación.

      He guardado algunas recibidas durante mis viajes. Una, por ejemplo, dice: “Fulano de Tal. Autor de libros”. Otra, de un columnista en cierto pequeño periódico de pueblo, reza así: “Mengano. Modelador de la Opinión Pública”. La de don Lamberto declara en su anverso: “Sr. Lamberto Ung Navarro. Taquerías El Chino. Vale por una comida”. Y en el reverso: “Compraventa de fierros y materiales usados.

      Mantenimiento y reparación de equipos de bombeo. Servicio de grúa. Torno. Taller de soldadura. Fletes y acarreos locales y foráneos. Renta de maquinaria”.

      Eso habla de trabajo, trabajo y más trabajo, y explica el éxito que en la vida ha tenido don Lamberto, y el afecto de que goza en su comunidad. Suelo decir que hay un solo lugar en donde el éxito viene antes que el trabajo: el diccionario. Y en mis conferencias proclamo con el sonoro tono de los motivadores: “Hay dos palabras que te pueden abrir muchas puertas: ‘Jale’ y ‘Empuje’”. No hay crisis, ya se ha dicho, que aguante 10 horas de trabajo diarias. Si todos trabajáramos como don Lamberto, que empezó vendiendo tacos en un carrito y ahora es un exitoso hombre de empresa, y si tuviéramos el espíritu de servicio que él tiene, la sempiterna crisis económica que México padece no sería más que un tropiezo del cual ya nos habríamos levantado. (Diré de pasadita que si todos hicieran lo mismo que él, no cobrarme la cuenta, mi crisis económica particular también se aliviaría bastante).

      Otra vez doy gracias al Chino, gracias a El Imparcial, mi casa en Hermosillo desde hace casi ya 40 años, y gracias a Sonora y a los sonorenses, que poseen todos los dones de cielo, mar y tierra y los comparten, generosos, con los viajeros como yo… FIN.

  • Alex dice:

    Felicidades x sus triunfos a los chinos ung
    Desde acá de obregon.. De parte de la familia PARRA SANCHEZ

  • Luis Edmundo Navarro dice:

    Un ejemplo muy claro que el éxito siempre va a preceder a toda aquella persona que al igual que Don Lamberto Ung lucha incansablemente dia con dia por alcanzar sus ideales haciendo lo que más le gusta……Una comida de excelente calidad y muy buena atención al público.

  • Ivan dice:

    Muy buenos tacos, los mejores de Hermosillo, que sigan los exitos Chino y familia????????????????

  • JULIO NORIEGA dice:

    Delicioso sazón que le dan a los tacos de cabeza y nos frijoles… Ni se diga. Que sean muchos éxitos más para el buen amigo Lamberto Ung

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