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La marcha mundial por el clima, qué nos dice y qué nos deja

Karina López Ivich

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Este pasado viernes 20 de septiembre marcharon jóvenes, y personas de todo el mundo solicitando que gobiernos y empresas se comprometan a cumplir los acuerdos de París en cuanto a reducir las emisión de gases efecto invernadero para combatir los impactos del cambio climático.

El movimiento empezó el segundo semestre del año pasado, agosto 2018, cuando una joven de 16 años, Greta Thunberg  decidió manifestarse enfrente del parlamento de su país para exigir que se protegiera el medio ambiente para su futuro. Ella empezó en Suecia, pero desde entonces jóvenes de todos países se manifiestan cada viernes, dejan de asistir a la escuela, para manifestarse y exigir se cumplan lo acuerdos de París.

La justificación de la huelga de cada viernes de Greta, esta la siguiente:

“Como a ustedes, adultos, no les importa un carajo mi futuro, a mi tampoco. ¿Por qué deberíamos de preocuparnos por nuestro futuro, cuando es probable que no tengamos uno? ¿Y porque deberíamos de molestarnos en aprender hechos científicos, si dichos hechos científicos no son considerados por la sociedad?”

Basada en evidencia científica, Greta invita a los jóvenes de todos los países a atender la emergencia climática. Ella se refiere a datos científicos presentados en el reporte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, mejor conocido como IPCC por su siglas en ingles.

Este reporte indica la cantidad de emisiones de gases efecto invernadero (en toneladas de bióxido de carbono (CO2) equivalente) que se pueden emitir a la atmosfera para tener 67% de oportunidad para limitar el aumento de la temperatura global a menos de 1.5 grados Celsius, es decir, si emitimos mas de esta cantidad de CO2 la temperatura global se pudiera elevar a mas de 1.5 grados Celsius.

Cuando se hicieron estos cálculos se estimo que a partir del primero de enero del 2018 nos quedaban en aquel entonces 11 años para llegar a esta cantidad de emisiones, por eso se ha hablado tanto de 11 años.

Sin embargo, considerando el nivel actual de emisiones, 42 giga toneladas de bióxido de carbono equivalente a nivel mundial al año, significa que tenemos tan solo 8.5 años para llegar a este limite.

El llegar a este limite, según dicho reporte, no es que se vaya a acabar el mundo, pero si muchos de los efectos y consecuencias serían irreversibles y se generarían reacciones en cadena fuera del control humano, dejaríamos de tener las condiciones ambientales que conocemos hasta el momento y bajo las cuales permiten nuestra existencia como raza humana. Entonces muy sencillo, la tierra no se acaba, pero a nosotros nos iría “como en feria”.

Como datos importantes, el 10% de la población mas rica, emite aproximadamente el 50% de las emisiones de gases efecto invernadero a nivel mundial.

El 1% de la población mas rica del mundo, emite aproximadamente el equivalente a la emisión del 50% de la población mas pobre. Y aproximadamente 100 empresas a nivel global emiten el 71% de la emisiones totales de gases efecto invernadero.

Este llamado a movido a  jóvenes a nivel global, y México y Hermosillo no fueron la excepción. En mas de 150 países, cientos de miles de jóvenes y personas en general salieron a las calles a marchar para que gobierno, empresas y sociedad veamos la realidad, y actuemos en consecuencia, considerando la emergencia en la que nos encontramos. Solo hay que buscar #climatestrike #marchaporelclima para encontrar fotos y videos de todo el mundo.

Este estado de emergencia requiere cambios en los sistemas, sin embargo el cambio individual marca la diferencia, y no podemos tener uno sin el otro.

Es bien sabido que los cambios significativos en la historia de la humanidad, han tenido su origen en movimientos sociales, el despertar de la sociedad es la que origina la acción y los grandes cambios.

El llamado principal de este movimiento es dejar de utilizar combustibles fósiles, pero igualmente reconoce que este cambio no es suficiente. En este movimiento, y en esta marcha, el llamado a la acción es sencillo y se resume en tres acciones muy sencillas de entender. Necesitamos proteger, restaurar y financiar.

Proteger. Los arboles son parte de la solución climática, la naturaleza es una herramienta que podemos utilizar para reparar el daño, pero solo si dejamos los combustibles fósiles bajo tierra.

Se sabe que 200 especies de animales se extinguen cada día en el mundo, esto ocurre principalmente por estilos de vida y por la perdida de la condiciones ambientales que permiten su existencia. Hay que proteger los ecosistemas con gran cobertura vegetal y ricos en biodiversidad.

Restaurar los ecosistemas, restaurar aquellos que ya están dallados, ayudar a los ecosistema a que puedan recuperarse, como la selva tropical, los arrecifes de coral, los manglares, etc, etc.

Financiar cosas que ayuden la naturaleza, y no financiar cosas que estén destruyendo la naturaleza. Se gasta mas de 1000 veces en subsidies a los combustibles fósiles que en soluciones basadas en la naturaleza.

Las soluciones naturales para el clima reciben solo el 2% de todo el dinero que se usa para atender el cambio climático. Y como sociedad, adquirir y utilizar productos y servicios que protejan el ambiente.

Acerca del autor

Karina López Ivich, actualmente Líder Climático de Climate Reality y Directora de IAMM A.C, sin fines de lucro. Cuenta con mas de 25 años de experiencia colaborando con organizaciones internacionales como el Programa para Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de Naciones Unidas, y con Industry Canada en su programa de Ciudades Sustentables. Ingeniera de profesión, curso Maestría en Ingeniería Ambiental por University of Guelph, y Maestría en Economía en Políticas Publicas por el ITESM.

Correo Electrónico

karina.ivich@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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