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No estás deprimido, estás distraído

POR Sergio Oliver

A propósito del Día Mundial del Suicidio

En memoria de Facundo Cabral.

La presente colaboración, se orienta al reconocimiento de la depresión como un trastorno del estado de ánimo, donde también sabemos que cada año ingresan a las filas de este trastorno millones de personas en todo el mundo, en fin, cosas que ya sabemos.

En esta colaboración quiero compartir ideas y/o reflexiones que invitan a dudar si la depresión es una enfermedad propiamente clínica u obedece más a resultados de contextos ambientales y la percepción que tenemos hacia la vida.

Las siguientes reflexiones que rayan en lo sarcástico, es una buena forma de expresar algunas de las causas de la depresión.

No es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco…… algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los 90, sólo por  citar dos casos conocidos.

No estás deprimido, estás distraído.  Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado.  No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza, por lo tanto, no puedes ser dueño de nada.

Además, la vida no te quita cosas, te libera de cosas… te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.  De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.

No hay muerte… hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa:

Gandhi, Michelangelo, Whiltman, San Agustín, la Madre Teresa, tu  abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque  el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos  hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será y llegará naturalmente. No hagas nada  por obligación ni por compromiso, sino por amor.

Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es  posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la  vida.

A ti debes hacerte libre y feliz. Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.  Recuerda a Jesús: “Amarás al prójimo como a ti mismo”. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.

Además, la felicidad no es un derecho, sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó matar a seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileiros, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whiltman, Maller, Mozart, Chopin, Bethoven, Caravaggio, Rembrandt,  Velásquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o una enfermedad terminal, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas: si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)…  y si le ganas serás más humilde, más agradecido… por lo tanto fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos y los jóvenes: te ayudarán cuando lo seas.

Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso. Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada  bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida.

Acerca del autor

Sergio Oliver Burruel es Master en salud mental y educación, UNAM-Unison y presidente de la Asociación Sonorense de Psicología Aplicada A.C. (ASPA). FB. Psic. Sergio Oliver

Correo Electrónico

paecoliver@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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