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Construyamos una cultura de la legalidad en México

POR Javier Cázares Sánchez

La cultura de la legalidad de una sociedad determinada, “es el conjunto de creencias, valores, normas y acciones que promueve que la población crea en el estado de derecho, lo defienda y no tolere la ilegalidad”, de acuerdo con lo tratado en el año 2000 en Palermo, Italia, dentro del simposio sobre “El papel de la sociedad civil en la lucha contra la delincuencia organizada”.

La noción generalizada a nivel mundial es que, en la confrontación con el crimen organizado, se requiere de una sociedad congruente en el cumplimiento de sus obligaciones, así como dispuesta a ejercer un control y supervisión social sobre el actuar de sus autoridades.

Este concepto de cultura de la legalidad sirve como criterio para evaluar el grado de respeto y apego a las normas vigentes por parte de las autoridades por un lado y de cada uno de los ciudadanos por otro.

Se busca resaltar la importancia de la autorregulación individual, así como la fortaleza de la regulación social, este concepto implica que los habitantes de un país muestren con hechos una congruencia entre el respeto a la ley, las convicciones morales y las tradiciones y convenciones culturales.

Un país que es capaz de desarrollar una cultura de la legalidad muestra a simple vista la creencia compartida de que cada persona tiene la responsabilidad individual de ayudar a construir y mantener su vida cotidiana dentro de normas y leyes.

Esta cultura se traduce en actos sencillos y cotidianos como tirar la basura en los lugares designados en vez de hacerlo en la calle, estacionarnos bien sin ocupar mas de un cajón y sin estorbar a los demás, llegar a tiempo a las citas, respetar las señales de tránsito, entre otras muchas muestras de preocupación por nuestra vida comunitaria.

En la medida que se crea una cultura de la legalidad se empieza a vivir en un estado de derecho que es aquél en el que todos los integrantes de la sociedad están gobernados por leyes establecidas de forma democrática, se protegen los derechos individuales y se aplican uniformemente.

En un estado de derecho, las normas jurídicas se establecen en forma democrática, es decir, toda la sociedad puede participar en la creación de las leyes.

En este tipo de países en lo que se respeta la vida institucional, las normas protegen tanto a las personas como a la sociedad, por lo tanto, no solo se preocupan por los derechos de quienes cometen un delito, sino también por los derechos de la sociedad a quien perjudicó.

De hecho, en vez de tener comisiones de Derechos Humanos, cuentan con el defensor del pueblo (Ombudsman), quien es una autoridad del Estado encargada de garantizar los derechos de los habitantes ante abusos que puedan hacer los poderes políticos, en su caso, el poder legislativo de ese mismo Estado.

El concepto original y vigente de Ombudsman fue diseñado para supervisar la administración pública, ser una voz autorizada y con fuerza para reclamar a nombre de los ciudadanos a cualquier funcionario público por sus actos u omisiones, para que estos se sientan supervisados y sepan que fácilmente serán llamados a cuentas durante su encargo.

Debido a esto, las normas de un país con cultura de la legalidad son de carácter general y se conocen como obligatorias, se aplican a todos por igual, incluso a los gobernantes, no importa la situación económica, política, ni el rol social que se desempeñe.

Como sociedad no debemos seguir delegando, ciegamente y sin razonar, nuestra responsabilidad de conducir el rumbo de este país, a ningún partido o persona, para luego desentendernos de lo que hacen, ya que si queremos resultados diferentes ocupamos hacer cosas diferentes.

Muchos podrán pensar que los mexicanos no estamos preparados para vivir una cultura de la legalidad, sin embargo, en los hechos vemos que todos nosotros cuando hemos tenido la oportunidad de viajar a otros países inmediatamente aprendemos a comportarnos tan bien como los demás.

Estoy convencido que desarrollar esta cultura es solo un tema de voluntad, la capacidad la tenemos latente, la invitación de hoy es a poner nuestro granito de arena y empezar a hacer, o seguir haciendo, las cosas bien y por la derecha, todos nos beneficiamos.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

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javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

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