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Anatomía de un (nuevo) colapso financiero

POR Germán Palafox

Nouriel Roubini anticipó la Gran Recesión global que inició hace once años, un 15 de septiembre. En aquel entonces sus previsiones fueron ignoradas, ahora hay que analizar cómo viene el fenómeno recesivo ¿para el 2020?

El próximo 15 de septiembre se cumplen once años del inicio de la Gran Recesión que tuvo impactos negativos en todas las economías del mundo, como nunca registrados en la historia del capitalismo moderno.

Por sus implicaciones y la experiencia que dejó el fenómeno financiero- económico, el presente artículo analizará una breve reseña de su evolución e impacto en las instituciones financieras. También se revisará un artículo del prestigiado economista Nouriel Roubini, apodado “Doctor Catástrofe” por sus sombrías advertencias, conocido por sus crudas opiniones y quien anticipó la gran crisis financiera de 2008-2009, documentada en el artículo “Anatomía de un colapso financiero” publicado el 15 de febrero de 2008, el cual surgió en pleno auge del mercado accionario y de bonos soberanos en los Estados Unidos y anticipó la magnitud de la Gran Recesión pero fue menospreciado por los altos funcionarios de Wall Street. Artículo que es necesario leer para entender lo que viene en el futuro cercano.

Impacto institucional

En septiembre del 2008, tras 158 años de brindar servicio, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión más grande de EU, quebró. Con su caída terminó la era dorada de los bancos de inversión e inició lo que hoy se conoce como la Gran Recesión. La crisis financiera, que después se transformó en crisis económica, es equiparable a la Gran Depresión de 1929. El colapso del sistema financiero llevó a que el mundo se hundiera en una recesión económica sin igual.

En marzo del 2008, Bear Stearns, que fue el quinto banco de inversión más grande de EU, quebró. Sus acciones llegaron a valer 169 dólares en abril del 2007 y un año después JP Morgan Chase lo compró por apenas 2 dólares cada título.

Cuatro meses después, en julio, Fannie Mae y Freddie Mac, dos de las instituciones hipotecarias más grandes de EU, fueron intervenidas por la Agencia Federal Financiera de Casas y a cada una se le apoyó con 100 mil millones de dólares. Estaban en bancarrota total.

Finalmente, el 15 de septiembre del 2008 cayó Lehman Brothers. Ese lunes negro los mercados accionarios presentaron sus caídas más pronunciadas desde el ataque a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2001.

La previsión… concretó

“La crisis financiera ha desatado una severa contracción del crédito que está empeorando la recesión estadounidense, lo que a su vez está generando mayores pérdidas en los mercados financieros y socava así a la economía en general. Ahora hay un riesgo grave de un colapso sistémico en los mercados financieros estadounidenses a medida que estallan las enormes burbujas del crédito y los activos”, señaló Nouriel Roubini en su artículo.

Además, a la par de la desaceleración en los bienes raíces, siguió el autor, “se está colapsando la burbuja más amplia del crédito al consumo: a medida que la economía estadounidense se acerca a la recesión, los impagos de las tarjetas de crédito, los préstamos para comprar automóviles y los créditos estudiantiles aumentarán bruscamente. Los consumidores norteamericanos han comprado en exceso, no tienen ahorros y están abrumados por las deudas. Dado que el consumo privado representa más del 70% de la demanda agregada de EU, la disminución en el gasto doméstico agravará la recesión”. A menor demanda, menor producción y menor empleo, lo que genera un círculo perverso.

Ante esta situación la recesión conducirá, según el autor, “a un brusco aumento de los impagos corporativos, que se convierten en una amenaza de grandes pérdidas  para quienes tienen bonos corporativos de riesgo. De presentarse esta situación habrá un grave riesgo de que quiebren algunas de las empresas que vendieron protección, lo que desencadenará pérdidas adicionales para los compradores de protección cuando sus contrapartes no puedan pagar”.

Por otra parte, las pérdidas en los mercados de valores tienen un efecto doble: reducen la riqueza de los hogares y los conducen a gastar menos; y por otro, provocan enormes pérdidas a los inversionistas que pidieron préstamos para invertir en acciones, que desencadenan ventas forzadas de activos a precios irrisorios.

Hay por lo tanto un riesgo mayor de que inversionistas apalancados, tanto en los mercados de capital como en los de crédito, vendan activos no líquidos en mercados líquidos,  y todo ello conducirá  a una caída en cascada de los precios de los activos por debajo de sus valores fundamentales. Las pérdidas que se derivarán agravarán el desorden financiero y la contracción económica.

Remata señalando que “el riesgo de que una crisis financiera sistémica impulse una recesión más pronunciada en EU y a nivel mundial ha pasado de ser una posibilidad teórica a un escenario cada vez más posible”.

Finalmente, el escenario propuesto por Roubini se presentó. Así, podemos concluir que la crisis global de 2008 fue resultado de un shock negativo de la demanda agregada en el corto plazo. En la próxima entrega veremos cómo viene el fenómeno recesivo para el 2020.

Acerca del autor

Dr. Carlos Germán Palafox Moyers Investigador y Docente del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora y Consejero del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad del Estado de Sonora.

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economia@guaymas.uson.mx

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@GermanPalafoxM

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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