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¿Qué es la vertebración social?

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POR Javier Cázares Sánchez

Muchos de los problemas que nos aquejan como sociedad mexicana podrían verse reducidos o ser mejor atendidos si empezáramos a “vertebrarnos”, es decir si los mexicanos, independientemente de nuestras convicciones políticas, ideológicas, de fe, o de cualquier otra naturaleza nos organizáramos o estructuráramos en organizaciones sociales para promover cambios en nuestras instituciones de una manera consistente y con cohesión.

Una sociedad que aprende a organizarse es fruto de una mayor madurez, de tomar en sus propias manos el rumbo de su nación. La agenda política de naciones avanzadas se rige en buena medida por las directrices de los grupos de interés, por la presión ciudadana organizada y no por los intereses políticos de los partidos o de los liderazgos en turno.

Una sociedad debe de generar su propia capacidad de determinación sobre lo que se debe de promover, controlar o erradicar por parte de las autoridades a cargo de administrar lo público.

Por muchos años los mexicanos nos hemos desentendido de la gestión pública, cada uno vive preocupado solo de sus temas personales y muy poco nos ocupamos de lo comunitario.

El estado no es el dueño de la razón y el rumbo de un país, nos representan por el hecho de que les dimos nuestros votos, pero no se deben de manejar como los dueños de la razón sino como administradores de nuestros bienes, para que esto sea una realidad debemos hacer lo que en otros países se hace, participar en organizaciones y en iniciativas ciudadanas.

Cualquier organismo vivo depende de contar con un esqueleto para poder mantenerse parado y caminar, igualmente una sociedad debe de contar con organizaciones ciudadanas que le den cuerpo a los intereses y necesidades de la comunidad en vez de manejarnos de forma independiente, sin ninguna forma de organización.

El problema de nuestros organismos actuales es que comúnmente no representan a la mayoría, sino a unos cuantos, ocupamos instituciones ciudadanas y gremiales que busquen moderar, corregir, o en su caso, fortalecer y apoyar a sus funcionarios electos, buscando en todo momento que se trabaje para el bien común y se den los resultados esperados.

Ocupamos una mayor y mejor sociabilidad entre los mexicanos, que se exprese en diversos grupos intermedios, que promuevan programas, estrategias y valores compartidos. Los países que avanzan en este sentido logran mejores resultados, corrigen errores antes de que los costos sean muy altos y aseguran contar con funcionarios públicos más capaces y políticas públicas más eficaces.

Somos un pueblo muy desconfiado, muchos estudios nos lo han mostrado, eso ha sido una de las causas de que no sigamos avanzando en muchos frentes. Requerimos aprender a confiar en las instituciones que formemos, que trabajemos para fortalecerlas y aprendamos a colaborar con otras personas más allá de nuestra familia y amigos cercanos.

Como lo comenté en una columna pasada, el politólogo estadounidense de origen japonés Francis Fukuyama, en su libro “Confianza, Las Virtudes Sociales y la Creación de Prosperidad”, habla de la relevancia de generar confianza, un pueblo que no aprende a confiar es difícil que prospere.

Fukuyama define la confianza como la expectativa que se crea dentro de una comunidad de contar con un comportamiento de los individuos que sea honesto, estable y cooperativo, en base a reglas comunes y compartidas, entre los miembros de una comunidad.

Lo común en otros países es que cada ciudadano pertenezca y participe activamente en al menos a dos organizaciones que promuevan intereses gremiales, ciudadanos, políticos, religiosos o de cualquier otra índole, en la búsqueda de fortalecer su visión, trabajando constantemente en que más personas se unan a sus causas o que al menos estén informados.

La apatía ciudadana que en muchas ocasiones nos caracteriza ha creado el ambiente propicio para que muchos mexicanos busquen caudillos, caciques, falsos líderes o simplemente apoyen a políticos que se sienten indispensables, en la medida que maduremos como sociedad y nos “vertebremos” tendremos mejor rendición de cuentas y obtendremos los resultados que queremos.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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