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Por el sueño americano, el migrante Dagoberto Padilla ha soportado ver la muerte y cruzar el desierto, ahora está en Hermosillo

María Montijo

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En su intento por cruzar hacia Estados Unidos, Dagoberto Padilla ha visto cadáveres en el desierto. En el paso se nubla su vista porque está a punto de desmayarse, pero todo es por lograr su objetivo: el sueño americano.

Tiene 36 años de edad y aunque hasta el momento ha conseguido entrar ilegalmente al país vecino en más de dos ocasiones, siempre termina siendo deportado.

Es originario de la Aldea El Cantoral, Honduras, un pequeño pueblo donde trabajaba en la agricultura, sin embargo, de nueva cuenta decidió trepar el tren en búsqueda de una mejor calidad de vida.

“Vengo de Honduras y voy buscando el sueño americano, en nuestro país está dura la situación, además está en guerra, todos los días hay tomas en la carretera, no te dejan circular, no puede andar libremente en el país, o sea se te hace difícil entrar a las ciudades”.

Precisó que “a las partes donde tú vas a comprar alimento, vas y ya no puedes entrar porque encuentras las carreteras tapadas, pasar es muy duro… por eso venimos al sueño americano, gracias a Dios aquí en México la gente nos apoya, nos echa la mano, porque si no nos echaran la mano creo que fuera muy duro y más difícil todavía”.

Hace alrededor de un mes abandonó su país para treparse una vez más en “La Bestia”, ya que su meta era llegar hasta la frontera con Arizona, pero se quedó varado en Hermosillo.

Durante ese trayecto pasó cosas muy difíciles, como caminar varios días por cerros para salir a las vías del tren, pues la frontera entre Guatemala y México es vigilada por agentes del gobierno norteamericano, para que ningún indocumentado pueda cruzarla y de esa manera tampoco pasen hacia Estados Unidos.

“Fue un mes muy duro porque igual la frontera está cerrada, hay muchos policías, mucha gente que ha mandado Donald Trump para allá, a la frontera, a tapar, ya casi tienes que ir por puros cerros, caminando 10 días, salir hasta las vías del tren, sufres mucho, tus pies, imagínate apenas un día caminando, no digamos 10 días, es bien duro”.

Dagoberto recuerda la primera vez que subió al tren, tenía 17 años y lo tomó en Tenosique, Tabasco rumbo a Piedras Negras, Coahuila. Fue una experiencia muy dura que comenzó a llorar, pues pensaba que moriría aplastado por la enorme máquina.

“Fue algo muy duro, empecé a llorar porque no quería subirme, estaba bien feo, miraba que estaba bien raro, era puro hierro, pensé que me iba a matar, tenía miedo subirme, pero mis compañeros me dijeron “corre y agarra la escalera y no te sueltes”, sentía que me andaba matando el tren, pero gracias a Dios no me ha sucedido nada”, mencionó.

Pero eso es solo una parte de las situaciones difíciles que ha vivido, ya que en una ocasión vio como el tren cortaba las extremidades de sus seres queridos y en el desierto ha visto a sus hermanos centroamericanos muertos en la arena.

“La verdad he visto muchas cosas duras, como muertos en el tren, personas que les mochan sus pies el tren, a mi primo le cortó su pie, a un amigo le cortó su pie y mano, fue muy duro ese accidente, a otro amigo un gancho le rajó su hombro, se miraba sin hueso.

Igual en el desierto he visto cadáveres de gente, que quedan muertos, no pueden cruzar ya, sí me ha tocado verlos, a veces pienso que yo voy a ser otro de los que voy a quedar ahí, pero siempre le echo muchas ganas para no quedarme ahí”, detalló.

Dagoberto, mientras está sentado en la Parroquia San Luis Gonzaga, en la colonia San Luis, recuerda las veces que ha estado en el desierto y de una cosa está seguro: su inmensa fe en Dios le seguirá ayudando para derribar cualquier obstáculo que se cruce en su camino.

“La verdad estar en el desierto es muy duro, cuando tu agua se te calienta, es muy difícil querer tomar, imagínate tu en el desierto con mucha sed, se te hace muy difícil estar en el desierto, sientes como que ya no vas a volver a regresar, sientes como que vas a morir, como que no vas a volver a ver a tu familia, pero con la ayuda de Dios, él es quien te da la fortaleza para seguir adelante”, finalizó.

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