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Se buscan padrinos para rehabilitar perros y gatos abandonados y maltratados en CDMX

POR Animal Político

Susto fue rescatado hace más de cuatro años por la Brigada de Vigilancia Animal, en la alcaldía de Milpa Alta. No se sabe exactamente el maltrato que vivió, pero era un perro muy miedoso, flaco, con heridas en su cuerpo y que no toleraba el contacto humano.

Con paciencia, rehabilitación, caricias, paseos, premios, juegos, y con el acompañamiento de una familia que lo apadrinó cuando llegó a las instalaciones de la Brigada, recuperó la confianza y fue adoptado por la familia Aguilar tras un año de conocerlo.

A lo largo de 15 años, la Brigada de Vigilancia Animal, que depende de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, ha rescatado a cientos de perros y gatos maltratados o en situación de riesgo.

Diariamente atienden alrededor de 25 casos de denuncia de maltrato animal, especies lesionadas o comercializadas de manera ilegal, incluso fauna silvestre como víboras, iguanas, aves y hasta leones.

Actualmente, Susto visita cada domingo el antiguo hogar donde lo rehabilitaron y acompaña a su familia para ayudar a socializar a otros perros como él. Ahora la familia Aguilar está apadrinando a Fito, un perro juguetón, con mucha energía, pero muy peleonero, describe Rebeca De Aguilar.

“Nosotros (su esposo y dos hijos) venimos todos los domingos a pasear y a jugar con Fito, es un compromiso que se hace, es el ahijado y hay que estar al pendiente. Nuestra tarea es integrarlo, socializarlo y que esté listo para una futura adopción”, cuenta.

Después de un rescate hay un proceso de revisión al animal, posteriormente viene la observación, la curación, el proceso de socialización y la adopción.

Se buscan padrinos

El programa “Apadrina una mascota” arrancó en 2016 con 40 apadrinamientos, sin embargo, ahora solo 20 perros de los 126 que están en las instalaciones tienen un padrino, dice Carmelo Hernández, titular de la Brigada Animal.

La tarea de un padrino, explica, es acudir cada domingo a pasearlo en el área de la Brigada, a veces bañarlo, jugar con él, y dedicarle tiempo, el que cada persona o familia considere. Se le puede regalar ropa, juguetes, comida, medicina, utensilios de limpieza, lo que se le daría a un ahijado. Una de las reglas del programa es nada en efectivo, todo en especie.

Muchos de los que van, comenta Carmelo a Animal Político, no tienen un espacio adecuado o el tiempo para tener una mascota en casa, no los pueden adoptar, pero sí ayudarlos a socializar y que tengan una oportunidad para que alguien más los adopte.

Si un padrino falta tres domingos consecutivos inmediatamente se le da de baja del programa y pierde “la custodia” del perro.

A pesar de que el programa tiene reglas, también se hace comunidad entre los padrinos, pues si un domingo alguien tiene un compromiso, mensajea o le llama a otro padrino para que le haga el favor de pasear y jugar un rato con su ahijado. También está la opción de que vaya algún familiar.

Carmelo Hernández indicó que hay pocas adopciones, pues la gente a veces prefiere un cachorro o comprar uno de raza. “Hay perros que llevan aquí más de dos años cuando deberían de estar solo siete días (por reglamento), aunque dependiendo de los casos pueden quedarse unas semanas más, pero no deberían permanecer años”.

Ónix, una perrita criolla, enterrada viva en Iztapalapa, por ejemplo, tuvo que pasar por dos años de terapia conductual y médica para bajar el estrés, la ansiedad y depresión que tenía.

“De muchos de ellos no sabemos su pasado, lo que han vivido, pero más del 90% tiene signos de maltrato, llegan con fracturas, con mordeduras en el cuerpo debido a que eran usados en peleas clandestinas, hay algunos mutilados, sin un ojo, el rabo, la pata, con heridas de bala”, cuenta.

Un alto porcentaje trae problemas de piel, desde lesiones leves hasta pérdida de tejido o la exposición del hueso, cosas muy graves. También se reciben perros inválidos y con problemas neurológicos.

La capacidad para albergar –según los médicos veterinarios– no debería pasar de los 50 perros, pero actualmente están casi al triple con 126, por eso la necesidad de que más gente adopte.

“Ha sido una terapia”

Rebeca y Jesús, los adoptantes de Susto llevan ya tres años de ser padrinos y cuentan que es una actividad muy satisfactoria, pero también de sentimientos encontrados.

“A veces uno llega el domingo y ya no hay ahijado porque lo adoptaron. Por una parte, te da alegría porque sabes que ya tiene una familia, y por otra es la nostalgia de que ya no lo verás”, dice Rebeca.

Su esposo Jesús cuenta que desde muy joven ha padecido de ansiedad. “Susto me ayudó mucho, con él cambié el chip, ha sido una gran terapia para los dos”.

“El ahijado espera el domingo con ansias para verte y le haces la semana, se les nota la felicidad en cuanto te ven, por eso es importante no dejar de visitarlos, eso no es justo para el perro, se encariñan y ya te ven como un gran amigo”, aconseja a quienes estén interesados en el programa.

Un perro que ha sido maltratado se vuelve miedoso o agresivo, por ello tener un padrino humano puede ayudarle a socializar nuevamente.

En México no existen censos oficiales, pero de acuerdo con cifras del Inegi de 2016, en el país hay al menos 18 millones de perros, de los cuales solo el 30% (5 millones) tienen un hogar, el resto son callejeros.

Según la compañía global Boehringer Ingelheim, México es el país de Latinoamérica con más perros que viven en las calles. En la Ciudad de México, las alcaldías con más perros en esta situación son Álvaro Obregón, Iztapalapa, Tláhuac y Coyoacán.

Batista busca hogar, sufrió fractura de cadera

Es domingo, 9 de la mañana. Los padrinos y posibles adoptantes comienzan a llegar. Preguntan por su ahijado, muchos de los policías de la Brigada ya los reconocen y saben por qué perro vienen, van por él al lugar en donde está resguardado y los entregan con una correa. Todos llegan moviendo la cola, emocionados.

Unos jóvenes se acercan, están interesados en apadrinar a Batista, un pitbull gris de seis años que fue rescatado de la alcaldía Cuauhtémoc en mayo de 2018, con una fractura de pelvis y varios problemas en la piel. Hoy ya está recuperado.

Batista tenía padrinos, pero van tres domingos consecutivos que no lo visitan, es por eso que los policías darán oportunidad a una chica estudiante de veterinaria que lo conoció cuando fue voluntaria en la Brigada para que sea su madrina.

“Mi objetivo es entrenarlo, traerle alimento, tenerlo sano y difundir la invitación para que lo adopten, yo no puedo tenerlo en casa, pero le buscaré una familia”, cuenta.

Una vez recuperados de sus heridas, los perros son sometidos a una evaluación conductual compuesta por 12 pruebas para detectar sus reacciones ante personas y perros extraños; y, con ayuda de estudiantes de servicio social de la Facultad de Medicina Veterinaria de la UNAM, se trabaja para mejorar su conducta.

En la Brigada de Vigilancia Animal, ubicada en la alcaldía de Xochimilco, también hay gatos. Muchos de ellos rescatados de árboles muy altos, barrancas, de la vía pública, o incluso de las vías del Metro.

Con ellos el proceso es diferente, no participan en el programa de apadrinamiento porque su naturaleza es distinta y no se les puede pasear como a un perro. Con ellos la adopción es directa y también se pueden hacer donaciones.

Nani, por ejemplo, es una gatita de tres años que fue rescatada en Iztapalapa con múltiples laceraciones por estar atrapada entre dos bardas; Rotten es un macho de dos años rescatado de la copa de un árbol, y Yaris, también de dos, fue maltratado donde vivía.

Gatos en adopción en la Brigada Animal

Ellos forman parte de los 23 gatos que están listos para ser adoptados, tras evaluarlos y hacerles las pruebas correspondientes, permanecen en un área con rascadores, juguetes, arena y comida.

Los de nuevo ingreso están en otra área mientras los revisan los veterinarios y verifican su estado de salud. En este espacio se encuentra una gatita con dos cachorros, dos siamesas, criollos de varios colores y edades. A la espera de sus pruebas también está Champa, una gatita que perdió el ojo derecho.

Quienes deseen adoptar un gato pueden ver un catálogo que contiene: imagen, nombre, fecha de ingreso, el sexo, edad, peso, lugar de rescate y diagnóstico. También se pueden ver en el área en donde están y elegir a uno.

En 2018 la Brigada de Vigilancia Animal logró 87 adopciones. Hasta el 29 de junio de este año llevaban 35.

El registro es a partir de las 09:00 hasta las 14:00 horas todos los domingos. En el lugar se colocan módulos de atención, donde el personal explica el funcionamiento de los programas y los requisitos.

Los números 911 y el 52089898 están disponibles para solicitar apoyo para hacer denuncias por venta ilegal o maltrato animal, igual que la aplicación “Mi Policía”.

Si quieres conocer más de la labor de la Brigada de Vigilancia Animal y apadrinar o adoptar un perro o gato, puedes acudir a sus instalaciones ubicadas en Avenida Manuel Ávila Camacho S/N, Xochimilco; a unos metros del Parque Ecológico de Cuemanco.

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