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Un año después

Foto: Excélsior

POR Javier Cázares Sánchez

Hace un año una mayoría abrumadora de la población mexicana optó por darle a una sola fuerza política el control de los Congresos estatales, el Congreso federal y la Presidencia de la República.

Esto en sí no es algo novedoso en nuestro país, por muchos años el PRI gobernó así, y en los primeros tres años de gobierno del PAN, también hubo una confianza desproporcionada hacia ellos.

Los mexicanos pensamos erróneamente que los problemas del país los debe de resolver alguien más, votamos basados en nuestras emociones y queremos creer que a quienes elegimos son superdotados, así como suficientemente capaces y honestos para gobernar bien.

Históricamente hemos visto a nuestros gobernantes como a una especie de seres privilegiados, distintos a nosotros, gente nacida para gobernar, a quienes no les debemos de reclamar y en quien debemos basar todas nuestras ilusiones de un México mejor.

Cada día es más evidente que muchos mexicanos quieren cambiar esta visión del político en nuestro país, se quiere poder reclamar ante los errores, se esperan resultados y no palabras, se quiere acabar con privilegios y ya no crear nuevas formas de aprovecharse de lo público.

Hoy vemos a una clase política cada vez más abrumada por el peso de la realidad, ya no bastan las declaraciones ni los programas mediáticos para calmar los ánimos de la población, se esperan resultados.

Por otro lado, existe una parte de la población que sigue viviendo y pensando como siempre, apoyan a quien esta en el poder ciegamente, prefieren quedarse callados y se conforman con las migajas que la administración en turno tiene a bien repartirles.

Los políticos saben de estas dos realidades por lo que buscan mantenernos divididos, ya que en la medida que los ciudadanos nos pongamos de acuerdo en lo que se vale y lo que no se vale en este país, muchos de sus beneficios se habrán terminado.

Los ciudadanos tenemos muchas visiones diferentes del rumbo que debe de llevar el país, eso difícilmente va a cambiar, lo que es importante es que decidamos cómo deben de comportarse nuestros gobernantes, qué resultados esperamos de ellos y qué conductas queremos que se castiguen para que no gobiernen a su antojo, sino en beneficio de todos nosotros.

La presente administración federal está teniendo problemas para mantener y generar confianza, se les ve todos los días queriendo quedar bien con extremos opuestos de la ciudadanía y de grupos de interés, esto está reduciendo día con día su margen de maniobra.

Por un lado, la ciudadanía que espera la recuperación del poder adquisitivo, estabilidad económica y certeza jurídica, cada vez esta más preocupada que entremos a esquemas de altibajos económicos, que ya habíamos olvidado.

En el otro extremo, una proporción importante de la población espera cambios drásticos que nos alejen de la economía de mercado, la propiedad privada y la democracia, curiosamente manteniendo la estabilidad económica, por lo que ellos también están preocupados de que no se han visto los suficientes cambios en ese sentido.

Como lo comenté hace un año, no todo lo que se haga diferente será bueno, y, obviamente, no todo lo diferente será malo, nuestro país tiene muchas cosas que mejorar en sus instituciones públicas, hoy se tiene una oportunidad única de romper con inercias y reconducir a esta nación a un mejor futuro.

En la medida que en las próximas semanas y meses la población en lo general perciba los efectos de la nueva administración federal, y estos beneficien no sólo sus ingresos sino sus oportunidades de desarrollarse y mejorar, en esa medida los nuevos actores políticos podrán seguir trabajando.

Los índices de popularidad de los políticos son muy cambiantes, pero en buena medida nos muestran la percepción de su capacidad de generar resultados apreciados por la ciudadanía. Cuando un político pierde la confianza de su pueblo, difícilmente podrá recuperarla, ojalá que todos nuestros gobernantes estén conscientes de ello.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Alan Celaya Lozano dice:

    En México los empresarios grandes y alineados al poder fueron muy apapachados por los gobiernos, solo por generar empleos de miseria y enriqueciéndose en el proceso. Es necesario que nazcan nuevos emprendedores que busquen lucro pero con bienestar para sus empleados, así también necesitamos empleados comprometidos con la empresa. Ahí está una de las llaves de la prosperidad Mexicana, independientemente del que esté en el poder…

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