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“Había más obediencia y respeto hacia los padres…los niños no se divertían con celulares”, opinan abuelos en el Mercado Municipal de Hermosillo

POR Astrid Arellano

Los abuelos que cada día visitan el Mercado Municipal de Hermosillo para estar con sus amigos, platicar y leer el periódico en una banca opinaron sobre cómo era la crianza de los hijos en sus tiempos y lo que ven en los papás más jóvenes.

¿Qué tienen para decir esos abuelos sonorenses que a diario vemos -y que a veces pasamos de largo- en el centro de la ciudad, con sus camisas a cuadros, sus sombreros vaqueros y los bigotes canos? Proyecto Puente platicó con ellos.

Aun cuando estos hombres que rebasan los 70 años, piensan que los niños ahora son educados por el celular y que otros padres son los que inician a sus hijos en el alcohol o el cigarro, hay abuelos que piensan que no todo está perdido, pues en estos tiempos se educa más con el diálogo y el respeto, que con la “mano dura”.

“Había más obediencia, había más respeto y, de un tiempo para acá, se fue perdiendo eso poco a poco, luego vino la rebeldía”, dijo José Ángel Peña Zamorano, de 76 años, “ya los padres no gobiernan bien a la familia, porque este mundo perverso jala muy fácilmente a la chamacada a la perversidad, no es que los papás quieran eso, pero el ambiente así es”.

Don José Ángel habla de que cada vez se ve más violencia en las calles y es fruto de que muchos padres, tanto de hoy, como del pasado, no tienen ni tenían disciplina propia.

“Mi papá no la tenía, ¿cómo me la iba a dar a mí?”, ríe, “necesita tenerla uno para dársela a los niños; ahorita la cosa está difícil para componerla nosotros, está más batalloso”.

A ellos, los años les han dado la experiencia que buscan compartir con sus hijos, que ahora son hombres adultos que les han dado nietos, en un ciclo que sigue y sigue, dicen los entrevistados.

“Uno agarra experiencia con el correr de los años y, desgraciadamente, hasta que uno está viejo, es cuando empieza a agarrar experiencia de la vida”, dijo Leopoldo Gámez, de 70 años, “cuando uno está joven, todo se nos hace fácil, antes había mucha ignorancia, y ahora, lo poquito que uno mira, queremos compartirlo con los jóvenes.

Empezarse a gritar, a faltarse el respeto, no lo lleva a uno a una vida con paz y tranquilidad, con sabiduría”.

Los padres de hoy, acostumbran educar a los niños con el celular, afirman los abuelos, pues con un aparato se quitan problemas y se ahorran la fatiga.

“Un niño, antes, no se divertía con celular ni con computadoras”, dijo Isaías Ortega, de 74 años, “todavía alcanzaban a divertirse con un papalote, con un trompo o un yoyo, ahorita puro electrónico todo; ellos se divertían y a veces se ejercitaban, yo los recuerdo muy bien porque yo me divertía con ellos”.

Hoy también falta que los padres enseñen el valor del trabajo y la vida digna, más allá de que las nuevas generaciones aprendan el amor al dinero y los lujos, afirmaron.

“La gente de la época pasada era diferente”, dijo Eulogio Cruz, de 95 años, “mis hijos sembraban solitos pero porque yo los enseñé, yo les ayudaba, los educaba y les daba escuela, uno me salió estudiante y el otro de profesión no, pero tiene un taller; me salieron buenos”.

Pero no todo está mal en la educación que muchos padres jóvenes les dan a sus hijos, que ahora -más allá de educar “con mano dura”- buscan establecer acuerdos con sus hijos, a través del diálogo.

“Uno los crió muy diferente en los tiempos de antes, les inculcaba uno cosas buenas, trabajar y buscarse la vida, mandarlos a la escuela y darles educación”, dijo Manuel Sanez, de 72 años, “a uno lo educaron duramente y le sirvió a uno como ejemplo, pero ahora hay que respetar también a los hijos para que ellos lo puedan respetar a uno.

Es el ejemplo”, concluyó, “por medio de pláticas y todo eso, es bueno porque ahora, como no se puede tratar fuertemente, hace mucha falta la comunicación, precisamente, es el medio que hay ahora para educarlos, convencerlos de las cosas buenas y que, las malas, las vayan desechando”.

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