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Solo son árboles, no pasa nada

Foto: Sergio Müller

POR Luis Enrique Ortiz

Columna El breve (verde) espacio

A poco más de ocho meses de iniciada la actual administración local, tenemos indicios que nos llevan a pensar que a quien dirige la orquesta del gobierno capitalino, poco o nada le importan los árboles.

No debería ser así, debido a que la ciudad es cada vez más caliente, en especial en las llamadas eufemísticamente islas de calor, cuando más bien son las áreas arboladas las que están rodeadas de océanos de concreto, pavimento y polvorientas terracerías.

Debería importarle, porque el aire de nuestra cumpleañera Pitic, es cada vez más irrespirable, poluto y tóxico.

Debería importarle porque, en tanto se nos hace contar con un transporte público eficiente –que disminuya el uso del coche privado y sus emisiones de gases de efecto invernadero- la plantación masiva de árboles podría amortiguar algunas consecuencias de la quema irracional de combustibles fósiles, que se usa hasta para ir a las tortillas.

Los árboles captan agua, refrescan, dan sombra, protegen la biodiversidad, evitan la erosión del suelo, nos acercan las aves canoras, dan leña, frutos, oxígeno, capturan carbono atmosférico y un largo etcétera que, a quienes más les debe importar es a quienes vivimos en zonas semidesérticas y muy cálidas, cuya creciente población satisface su demanda de suelo urbano, deforestando, enchapopotando y acrecentando las áreas cubiertas con cemento, todo con el visto bueno de muchos constructores que se llenan las bolsas de dinero conseguido a costa de matar cada día un poca de naturaleza.

Permisos de construcción por aquí, allá y “más acullá” que generan metálico, pero también agobio, polución, banquetas sin cobertura vegetal, erosión, desplazamiento de fauna nativa, infecciones respiratorias agudas y más etcéteras.

He aquí algunos indicios por los que se afirma que no es prioridad atender las consecuencias de la falta de árboles:

1.- Todos los días se talan árboles en Hermosillo, con cualquier pretexto, fin o excusa y al final no pasa nada.

El cliente siempre tiene la razón y con multas irrisorias y medidas correctivas poco transparentes, todo se arregla.

Farmacias, hoteles, bares, restaurantes, constructoras y muchos más etcéteras, tienen permiso para matar árboles y no pasa nada.

2.- Cuando hay talas y desmoches, las autoridades nunca llegan antes, siempre lo hacen cuando ya nada se puede hacer, a pesar de que haya denuncias anticipadas.

No hay prevención y menos existe sanción.

3.- El ayuntamiento no ha sido capaz de redactar, presentar, discutir y mucho menos aplicar, el famoso reglamento que sancione y desincentive la tala, desmoche y asesinato de árboles, como lo prevé la ley estatal en la materia, aprobada por el Congreso en 2016.

4.- No existe un programa de reforestación masiva que al menos sustituya a los organismos talados por entes como el Holiday Inn, farmacias Yza, Nissan de Hermosillo y un mucho más largo etcétera, tampoco existe una política en la materia que atienda la urgencia de reforestar el Noroeste de la ciudad, mismo que de acuerdo a la UES, es la más caliente y carente de cobertura vegetal.

5.- El municipio no tiene y al parecer no quiere tener, árboles suficientes y de tamaño tal para que los ciudadanos podamos hacer la chamba que, aunque les toca a ellos, lo hacemos con mucho gusto y apremio.

Si bien te va, te dan de tres a diez arbolitos de menos de 30 centímetros de altura, cuyas probabilidades de sobrevivencia son casi nulas a menos que los cuides 24 horas al día.

6.- A los responsables del área (me refiero a los jefes), les da lo mismo amapa que mezquite, neem que palo fierro y olivo negro que guayacán.

No se tiene conciencia de la necesidad de reforestar con especies nativas, más adaptadas, resistentes, que insumen menos agua y además fertilizan el suelo.

7.- La política de educación ambiental –en materia de árboles- es marginal, se da a partir de ocurrencias y sin ningún seguimiento.

8.- No se quiere invertir en formas de optimizar el regado de plantas de la vía pública, al grado de que, en muchos parques y jardines, la irrigación se realiza a partir de la red de ¡agua potable!

Sí, en el desértico municipio que le dio gane a Cajeme con un poco del vital líquido, se sigue regando –en un muy alto e inaceptable porcentaje- con agua de la llave, tal vez traída del Río Yaqui.

9.- La coordinación entre instituciones del sector para el arbolado urbano, es nula y el municipio, al parecer no pone mucho de su parte.

10.- Y un más largo etcétera que por falta de tiempo y espacio dejaremos para una mejor oportunidad.

Así las cosas, un día se tala y el otro también y al final, después de la molestia ciudadana, no pasa nada. Solo son árboles.

Acerca del autor

Luis Enrique Ortiz es activista e integrante de la Red Ambiental Hermosillo.

Correo Electrónico

luisenriqueortiz21@yahoo.com.mx

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Armando dice:

    Muy mal .las autoridades de Hermosillo tienen que ponerse las pilas en la reforestación de árboles hay paradas de camiónes que no hay una arbolito para cubrirse .

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