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Cuando el amor enferma

Imagen: Internet

POR Paulina Pimentel

Valeria tenía 34 años, de los cuales, 14 los había pasado al lado de su esposo, con quien tenía tres hijos. Alguna vez había sido una mujer alegre, con planes y metas profesionales, entusiasmada por su futuro. Cuando se casó, su esposo le dejó muy claro que lo que él buscaba era una ama de casa, dedicada al hogar y a la educación de sus hijos. De inicio a Valeria le pareció buena idea, pero conforme pasaba el tiempo su esposo le recriminaba cada una de sus acciones haciéndola sentir que no estaba haciendo lo suficiente. A final de cuentas “¿qué tan difícil puede ser cuidar a tres niños?”, le decía.

Además, le exigía cierto grado de autocuidado. En ocasiones y de manera “burlona” le hacía comentarios sobre su aspecto físico y su peso, refiriendo que tenía todo el tiempo del mundo para cuidar su alimentación y hacer ejercicio. Valeria se sentía vacía y al mismo tiempo sentía que todo lo que hacía no era suficiente por lo que se atrevió a retomar su profesión. De inicio su esposo se enfureció expresando su inconformidad ya que temía que descuidara a sus hijos y las labores domésticas. Posteriormente, se acercó a ella compartiendo un nuevo plan en la estructura familiar; al parecer la idea de que Valeria trabajara sería benéfica para la familia ya que entonces ella podría contribuir a los gastos del hogar. A pesar de tener una buena solvencia económica, su esposo le asignó el encargo de hacerse responsable de comprar la despensa.

Poco a poco, su esposo le fue delegando más responsabilidades. Ahora no únicamente se hacía cargo de los alimentos, sino también de los paseos y salidas con sus hijos. Al poco tiempo, descubre a través de unos mensajes que su esposo le estaba siendo infiel. Lo confronta y, en definitiva, su esposo lo acepta, justificando su conducta debido al “abandono” de Valeria: “haz estado tan metida en la casa, en tu trabajo, con tus hijos que te has olvidado de mí, dejándome solo”, le explicó.

El esposo jamás le gritó, nunca le levantó la voz ni la humilló frente a sus hijos o familiares. Jamás puso una mano sobre ella. Ante los demás, parecía el mejor esposo del mundo ya que era generoso y agradable. Con sus hijos era un padre sumamente juguetón. Sin embargo, Valeria era víctima de un abuso sutil, muy difícil de detectar.

El tema de la violencia es un tema muy conocido a nivel mundial. Por parte del gobierno existen campañas de concientización y prevención de la violencia a nivel física, emocional, económica, sexual, laboral.

En el año 2018 se disparó la violencia intrafamiliar hasta 75%. Las agresiones generadas en el seno familiar han derivado más de 90 mil carpetas de investigación en el año pasado.

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), reportan 90 mil 352 carpetas de investigación por el delito de violencia intrafamiliar hasta junio de 2018, es decir, 9.2% más en comparación con 2017, cuando se registraron 82 mil 677 casos. En Sonora durante 2018, se reportaron 249 casos hospitalarios.

El maltrato o abuso emocional ha aumentado significativamente. El tema de la violencia era un tema con mucha fuerza y, actualmente, las campañas de concientización se están retomando ante la necesidad reflejada en las parejas.  A pesar de que existe mucha información, es un tema muy complejo ya que la última persona en darse cuenta que se encuentra en una relación abusiva es la propia víctima.

Es importante recordar que hay diversos tipos de maltrato, no únicamente aquel que se destaca por la agresión física. Metafóricamente lo asocian con “el síndrome de la rana hervida”: si colocas a una rana en una olla con agua hirviendo, de inmediato saltará fuera de la olla. Sin embargo, si la colocas en una olla con agua fría y subes la temperatura del agua gradualmente, ella no reconocerá el cambio de temperatura y, finalmente, morirá.

Lo mismo pasa con una relación de abuso sutil. Puede comenzar como algo maravilloso y volverse abusiva con el tiempo sin que te des cuenta de cuán tóxica es realmente, ya que el abuso se da de manera gradual.

Este es un tema que debiera interesarnos a todos, hombres y mujeres de todas las edades. Si eres papá o mamá y nunca has vivido una situación de abuso, es igualmente importante que conozcas sobre esta problemática ya que tienes que ser consciente que tus hijos no están exentos de vivir una relación de abuso sutil.

Erróneamente se nos ha hecho creer que las personas que son víctimas de abuso son personas que provienen de una familia desestructurada, disfuncional, que son personas que vivieron abuso en su infancia o fueron partícipes de esto, y en cierta parte tienen razón; a esto Sigmund Freud le llamaba “la compulsión de la repetición” como la tendencia a repetir conductas pasadas una y otra vez porque nos son conocidas y familiares, aun cuando nos dañen.

Sin embargo, hijos que provienen de familias muy amorosas y unidas pueden llegar a ser víctimas de estas personas. Y esto es porque el perfil de un abusador es bastante sutil y complejo a la vez. El abusador tiene la capacidad de hacerse pasar por una buena persona, empática, aunque detrás de bambalinas carece totalmente de la capacidad de ser empático.

¿Cómo puedes ayudar a tus familiares, hijos o amigos a detectar el perfil de un abusador? Presta atención a sus conductas:

1.- Es intenso y se involucra demasiado.
2.- Tiene una necesidad de contacto constante.
3.- Se toma la relación demasiado en serio demasiado rápido.
4.- Es extremadamente amigable o no parece sincero.
5.- Trata de acapararte o te desalienta a que pases tiempo con otras personas, especialmente si percibe que no les cae bien.
6.- Habla de forma irrespetuosa de sus exparejas.
7.- Se muestra irrespetuoso contigo.
8.- Te hace favores que no quieres o que te hacen sentir incómoda.
9.- Te llama varias veces por la noche o te supervisa.
10.- Es controlador y posesivo.
11.- Es celoso sin motivo.
12.- Nada nunca es culpa suya, incluso tergiversa las cosas y te hace sentir culpable.
13.- Siempre lucha por tener el control.
14.- Siempre se sale con la suya.
15.- Cree que es mejor que tú.
16.- Abusa de las drogas o el alcohol.
17.- Te presiona para tener sexo.
18.- Te intimida cuando está enojado.
19.- Te trata de manera diferente cuando están con otras personas.
20.- Se burla de ti o te humilla en privado o frente a otras personas.
21.- Minimiza tus logros o metas.
22.- Constantemente te cuestiona a ti y a tus decisiones.
23.- Siempre adopta el punto de vista opuesto a lo que tú dices.
24.- Parece sentirse atraído a tu vulnerabilidad.
25.- Jamás parece estar del todo feliz contigo sin importar lo que hagas o lo mucho que te esfuerces.
26.- Trata de aislarte.

Si detectas que alguna persona (hijos, amigos o incluso tú) se encuentra en una relación de abuso emocional, no dudes en buscar ayuda.

Acerca del autor

Psicóloga, practica terapia Gestalt, es docente en la Universidad del Valle de México, y atiende niños, jóvenes y adultos en su consultorio particular.

Correo Electrónico

pau.pimenteld@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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