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“Somos psicólogos, doctores, de todo”; 22 años como maestro recompensan a Francisco Molina con la admiración de sus alumnos

POR Luis Ángel Carlin

Fueron los maestros que tuvo a en sus años de primaria y secundaria los que lo motivaron a optar por la docencia como profesión, pero ya en la Normal Superior, no le quedó duda de que esa era su vocación.

Padre de familia, con dos hijos, uno de 12 años de edad y otro de nueve y felizmente casado, Francisco Rafael Molina García, de 44 años de edad, ha dedicado la mitad de su vida a ser maestro de primaria.

“La mayoría de la gente, piensa y cree que uno como docente es nada más el horario de clases, pero realmente no porque te vas a tu casa, te llevas parte del trabajo administrativo, te vas pensando en ellos, te vas pensando en los niños, en decir: ahora a fulanito le pasó esto, lo vi muy inquieto, lo vi muy tranquilo cuando no es así, te vas pensando en todos ellos, y al siguiente día tienes que llegar con ideas, una forma de trabajar con ellos, la docencia no nada más es llego, doy mi clase, y se acabó, somos psicólogos, doctores, bueno, de todo lo tenemos que hacer”, compartió Rafa.

Sus inicios y la entrega como maestro

Comenzó como docente en 1997, en una escuela rural conocida como El Triunfo, y ahí estuvo por 5 años, después un año trabajó en una escuela primaria de la colonia Nuevo Hermosillo, y desde hace más de 15 año permanece en el plantel que hasta hoy imparte clases.

Las satisfacciones

“Las satisfacciones han sido muchas, pues en 22 años de carrera, imagínese cuántos alumnos han pasado por nuestras aulas, ¿cuál es la satisfacción más grande? Cuando esos alumnos regresan, te conocen y se acuerdan de ti, vienen y te saludan, esas son las satisfacciones que tenemos”, dijo Molina García

Con 22 años de servicio, da clases en el turno vespertino de la Escuela Primaria Nueva Creación Solidaridad 2 Poniente, ubicada al norte de Hermosillo. Y es justo esa colonia, una de las que más retos representa en cuanto a urbanización y otras problemáticas sociales. Calles de terracería, casas de una recámara donde viven familias de varios integrantes, ente otras situaciones que hacen la vida difícil.

La mayoría de las familias que ahí habitan, son de clase media baja o de escasos recursos, lo que se ve reflejado en la capacidad de aprendizaje de los alumnos; algunos presentan limitaciones, generados por conflictos familiares, falta de recursos económicos e incluso la deficiente alimentación. Rafael reconoció que más de una vez se ha involucrado en la vida de sus alumnos para motivarlos a seguir adelante sin importar los problemas.

Yo también soy de barrio

“En el contexto que estamos precisamente ahorita aquí en la colonia Solidaridad, desde que llegamos nosotros aquí a la escuela, es una característica de ellos, muchos de ellos tienen esas carencias, esa falta de apoyo, tal vez no tanto del papá, sino esa falta económica para seguir estudiando, ahí es cuando nosotros como docentes entra el trabajo para con ellos, para seguirlos apoyando y dándoles ese ánimo, si bien, no económicamente pero si con la palmadita, con el adelante mijo, bien hecho, la forma de ser de uno con ellos, es lo que los apoya, y les sirve también para continuar sus estudios”, comentó el maestro.

La situación económica por la que atraviesan las familias de sus alumnos, dijo entenderla perfectamente, pues él en su niñez también padeció muchas carencias, al ser un “niño de barrio”.

“Mis raíces son humildes, yo soy de barrio, yo me crié en la colonia Lomas de Madrid, yo tenía ocho años cuando llegué a Las Lomas de Madrid, en Hermosillo Las Lomas de Madrid eran lo último, como toda gente de barrio, humilde, tuvimos nuestras carencias, afortunadamente y gracias al apoyo de mis padres, salimos adelante, logramos terminar nuestra carrera y aquí estamos”, recordó.

Entre sus anécdotas, mencionó que uno de los momentos que más le ha impactado, fue cuando uno de sus estudiantes le preguntó emocionado que si ya había ido al cine, a el le parecía algo normal, pues no dimensionaba que para el niño de 12 años de edad había sido su primera experiencia en ese lugar.

“Me llega el niño, imagínate, 12 años, y te dice, maestro, ¿ha ido al cine? Y te quedas tú, ¿cómo? Pues uno normalmente va al cine como cualquiera, pero para él era su primera vez, el nunca había ido al cine, y llega y te dice con los ojos grandes, ¿profe, ha ido al cine? ¿comió las palomitas? ¿sí? que ricas, los asientos, que bonitos los asientos, y ya te das cuenta que era la primera vez que iba al cine, ese tipo de cosas te marcan, y quieras o no, hacen que los sentimientos afloren”, apuntó el maestro.

Los años de docencia y su entrega han rendido frutos. Lo visitan jóvenes que estudiaron en esa primaria, y ya egresados de universidades van y lo visitan, lo saludan y recuerdan anécdotas.

Los retos

Por último, reconoció que los retos en la impartición de clases son mayores en la actualidad, esto, debido a las tecnologías que están a la mano de los estudiantes.

El escenario actual es muy distinto al que él vivió cuando inició. Las nuevas generaciones de docentes deben entregarse más a sus alumnos, consideró y no verlos como un número, son seres humanos en formación y requieren una enorme atención.

Aunque sus alumnos se “chivearon” al pregúntarles por su maestro, aseguraron quererlo mucho y lo consideraron su maestro favorito en los seis años que han cursado la primaria.

El profesor Francisco Rafael Molina García no solo tiene el reconocimiento de los papás de sus alumnos, al igual es respetado por sus colegas.

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Jairo Alan García dice:

    Mi nombre es Jairo Alan García y no tuve la dicha de tener a Rafa cómo maestro, pero tuve una mejor satisfacción, que es tenerlo como parte de mi familia, uno de mis primos favoritos, gran ser humano al que le aprendí gran parte de los valores que ahora rigen mi personalidad..
    Una persona ejemplar, siempre humilde y respetuoso.
    Un fuerte abrazo a la distancia y mi más completa admiración para el profesor, ha sido un honor aprenderle tanto.

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