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Servir, o servirse                             

Foto: Internet

POR Enrique Zavala Urquides

El servicio público es una de las actividades laborales y productivas más importantes e incomprendida en México, por ser un fenómeno de gobierno, burocracia, motivo de abusos, excesos, simulación, “tranzas”, dispendio, impunidad,  privilegios, nepotismo, corrupción, tráfico de influencias y graves omisiones.

Sin embargo no es posible generalizar, so pena de ser injustos, con una gran mayoría de excelentes servidores y servidoras públicas, existen casos incluso heroicos, de profunda vocación social que son opacados por los escándalos y malos ejemplos de una “minoría activa” de pésimos e indolentes pseudoservidores públicos.

Los malos servidores públicos

Son servidores públicos toda aquellas personas que ocupen una plaza de gobierno, en cualquier posición oficial desde un humilde pero honesto “tirabichis” en un ayuntamiento, funcionarios a nivel secretarios, presidentes municipales,  gobernadores de los estados hasta el Presidente de la República.

Su percepción mediática es muy mala en lo general e injustamente, (aunque algunos se lo merezcan) como ya dije los malos servidores públicos son minoría en cantidad, pero esa mala percepción se asocia con personas holgazanas, ignorantes, “aviadores”, recomendados, ineptos,  privilegios de partidos, incluye “amiguismo”, nepotismo, etcétera.

Son los que se sirven

Los corruptos son minoría, pero el daño que causan no lo es, son los que se “marean al subirse a un ladrillo”, quienes literalmente “se embriagan con el poder”,  son los que “nadan de muertito”, no trabajan, gozan de grandes sueldos y prestaciones sin devengarlos “esperando la siguiente liana”, los que piden “no hacer olas” cuando hay demandas genuinas de sus demás compañeros o del ciudadano.

Son esos ignorantes que repiten “aquí no pasa nada ni pasará”, “espéreme tantito”, “luego lo vemos”, “está en veremos”, “déjeme consultarlo”,  ante asuntos urgentes y graves, quienes  le dan “laaaargas a los asuntos”, son aquellos indolentes que ante todo genuino reclamo le apuestan al olvido, al hartazgo ciudadano, que tienen como lema “el que no tranza no avanza”. ¿Conoce usted a alguno de ellos?

Conclusión

Tengo el privilegio y honor de haber sido servidor público, en varias ocasiones, por ello entiendo el fenómeno de cambio, la urgente necesidad de dignificar la  esencia del servicio profesional de carrera, del verdadero servidor  público, para diferenciar a los “léperos”, vividores, sofistas” y falsos políticos, de los hombres y mujeres de bien, que son mayoría. Esta es la mejor y única forma de cambiar a México.

“Cuando alguien asume un cargo público, debe considerarse a sí mismo como propiedad pública”: Thomas Jefferson.

Acerca del autor

Enrique Zavala Urquídes es licenciado en Administración, asesor gubernamental en seguridad pública, maestría en Global mangement, Certificación en risk, need, responsivity models, programas de reducción del riesgo penitenciario, diplomado en Filosofía y asesor en modelos de reinserción social. Teléfono 6623 – 533841

Correo Electrónico

ezavalaurquides@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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