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La mañanera

POR Juan Carlos Zúñiga

ESPACIO PÚBLICO

Del encuentro entre el presidente Andrés Manuel López Obrador y el periodista Jorge Ramos el viernes pasado en “La mañanera” me quedo con los tuits de la politóloga Denise Dresser y del coordinador de Comunicación Social de la Presidencia, Jesús Ramírez Cuevas.

Dresser publicó: “Ojo. Vean a @jorgeramosnews confrontar al poder con la verdad, hacer preguntas incómodas/difíciles que el Presidente con frecuencia evade, enseñar cómo deberían ser las mañaneras: un ejercicio de rendición de cuentas producto de un periodismo punzante”.

Y Ramírez Cuevas apuntó: “El @GobiernoMX debate públicamente y comparece como nunca ha ocurrido. Un ejemplo fue el diálogo abierto del Pdte. @lopezobrador_ con @jorgeramosnews. La discusión pública de los temas de interés fortalece nuestra democracia y con ello se forma la ciudadanía.

Jorge Ramos, quien se caracteriza por ser un duro entrevistador, cuestionó al presidente sobre las cifras de la violencia que no ha cesado en este Gobierno y de la exigencia al periódico Reforma de que revelara de dónde obtuvo la carta dirigida al Rey de España pidiéndole que se disculpara con México por la Conquista.

Tan válidas y necesarias son las preguntas de Ramos como la que en su momento hizo la corresponsal del grupo radiofónico sonorense Larsa, Sandy Aguilera -y que le valió el bullying en redes sociales-: “Creo que todos queremos saber qué hace, si usted utiliza algún método alternativo, si utiliza cámaras hiperbáricas; tiene mucha energía, de verdad, usted es como un corredor keniano, no lo hemos visto ni siquiera con un resfriado”.

A las conferencias matutinas del presidente han ingresado cientos de periodistas de todo el país y el extranjero en donde se le ha preguntado de todo: desde las punzantes preguntas de Jorge Ramos hasta la perorata que se aventó Nino Canún digna de cualquier periodista oficioso de los años setenta.

Comunicadores sonorenses participan y han sido parte de “La mañanera”, en donde el presidente ha respondido sobre la eventual venta de los estadios Héctor Espino y Tomás Oroz Gaytán para fondear al Isssteson, del retraso en las obras de modernización de la carretera de Cuatro Carriles, de la tarifa 1F, de las protestas de los agricultores de los valles del Yaqui y del Mayo y del estado que guardan las investigaciones en el caso del incendio de la Guardería ABC.

No hay precedente en México de algún presidente que se haya sometido a dinámicas de esta naturaleza… Si acaso un ejercicio parecido fue el que se realizó en el sexenio de Vicente Fox en donde Rubén Aguilar, como vocero presidencial, explicaba cada mañana lo que el presidente había querido decir el día anterior.

Y digo que toda pregunta es válida, a propósito de la que hizo la periodista de Grupo Larsa, porque es preferible un exceso de libertad de expresión a aquellas escasas conferencias de los antecesores de López Obrador que no permitían preguntas o, en el peor de los casos, “sembraban” los cuestionamientos entre reporteros afines al régimen.

El ejercicio que hizo Jorge Ramos el viernes pasado es una dura lección para los reporteros que asisten a “Las mañaneras” porque hay que obligar al presidente a sustentar sus dichos con datos, hay que cuestionarlo y confrontarlo para que rinda cuentas. Hay que ser contrapeso.

Pero, sin duda, que siga “La mañanera”. Es mejor tenerla, sobre todo en una realidad en la que se quieren vulnerar los contrapesos, papel que debemos asumir siempre los periodistas.

Tijuana

Estoy viendo la serie de Netflix “Tijuana” que trata sobre el periodismo en México. Voy en el tercer capítulo y lo que publicó mi colega periodista de Arizona, Maritza Félix, en su cuenta de Facebook me parece que la describe de pies a cabeza.

“Terminé la serie de Netflix ‘Tijuana’ y me quedé pensando que por una redacción como la del “Frente Tijuana” volvería a trabajar y desvelarme con gusto esperando a la imprenta. Sí, justo así como cuando nos agarraba la madrugaba temblando de cafeína y con un cigarro en la mano afuera del periódico en Hermosillo. Qué tiempos.

“Qué ganas, Dios mío, qué ganas de abrazar el periodismo independiente de investigación y no dejarlo morir; qué ganas de salvarlo una palabra tras otra; qué ganas de desvelar la prostitución de los grandes medios; qué ganas de volver a hacer periodismo local a fondo; qué ganas de que nunca se me quiten las ganas; qué ganas de que nos dejen de matar -con balas o con silencios-; qué ganas de tener más Borjas y menos pseudo periodistas con poder. Qué ganas”.

Acerca del autor

Juan Carlos Zúñiga es director de Noticias Uniradio. Premio Nacional de Periodismo. Conductor de Reporte 100 y columnista de El Imparcial.

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jzunigaquiroga@hotmail.com

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@juanczuniga

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