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El modelo socialista escandinavo

Imagen ilustrativa: Internet

POR Javier Cázares Sánchez

En referencia a las declaraciones que se han dado en estos últimos días, de que en México ya entramos a una era post neoliberal, y a la falta de algunas precisiones a este respecto que mencionaba en mi columna de la semana pasada, hoy quiero hablar sobre la gran mentira del socialismo escandinavo.

Los habitantes de Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia tomaron la decisión hace muchos años de financiar y organizar sus sistemas de seguridad social, servicios de salud y educación, en base a lo que ellos llamaron el modelo nórdico de bienestar.

Este modelo se basa en un sistema de impuestos con tasas entre el 60% y el 70% de los ingresos de todos sus ciudadanos, desde los miembros de la sociedad más ricos hasta los más pobres. Esta alta carga impositiva permite que la mayoría de las tareas del bienestar social sean asumidas por el estado, lo que les asegura a sus ciudadanos contar con buenos servicios en contraprestación de sus impuestos.

Es común que el éxito del modelo nórdico del bienestar se quiera presentar como un prototipo para economías socialistas, que debería ser replicado en otras partes del mundo, particularmente en América Latina, pero no se hace mención de que en realidad este modelo coexiste con el capitalismo, el libre mercado, y que requiere de un alto grado de desarrollo económico previo en su población, para que cada uno de los ciudadanos puedan contribuir con las altas tasas impositivas necesarias para que funcione.

El índice de Libertad Económica en el Mundo, diseñado originalmente por un grupo de economistas liderado por Milton Friedman, identifica cinco grandes áreas que determinan la libertad económica de un país: 1) tamaño del Estado, 2) sistema jurídico y derechos de propiedad, 3) solidez de la política monetaria, 4) libertad de comercio internacional y 5) regulaciones de los mercados crediticio, laboral y comercial.

Los países escandinavos se encuentran entre los países con mayor libertad económica del mundo, aunque en el factor de tamaño del estado no califiquen bien por la cantidad de servicios que tienen que brindar, pero en los demás elementos del índice son economías sumamente abiertas y competitivas.

Otro factor por considerar es que en estos países del norte de Europa las altas tasas impositivas se centran en los ingresos personales y en el consumo de toda su población, a las empresas se le cobran tasas bastante bajas para promover la inversión y la competitividad internacional, a diferencia de los países de tendencia socialista, que quieren exprimir a quienes arriesgan su capital.

Los países escandinavos atribuyen su éxito a la reducción del estatismo y a un aumento de la liberalización del mercado, es decir, lo contrario al socialismo. En estos países el estado no busca ser el eje rector de la economía y la sociedad, solo se ve como un gran prestador de servicios, que cuenta con el apoyo de su sociedad que paga altos impuestos, confiados en que recibirán excelentes prestaciones de sus instituciones por su alta eficiencia y eficacia.

En pocas palabras los escandinavos prefieren pagar al gobierno, vía impuestos altos, para recibir servicios de salud, educación y de seguridad social, ya que les representa una opción más económica y confiable que pagar por servicios comerciales a empresas privadas, como se hace en los demás países.

La historia se repite una y otra vez, los países que han logrado aumentar el bienestar de sus ciudadanos de una manera sostenible lo han logrado mediante la aplicación del modelo neoliberal que hoy tanto se critica.

Los países que han buscado “redistribuir ingresos” o crear “estados del bienestar”, lograr la “autosuficiencia alimentaria” o tantas otras falacias del socialismo, han terminado provocando grandes crisis económicas y un mayor grado de deterioro en el patrimonio de sus habitantes.

Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia han podido mantener un modelo exitoso, en el plano económico, en beneficio de sus habitantes, pero esto no lo han logrado cerrando sus economías, expropiando empresas, limitando las libertades de su población, ni asfixiando la capacidad de emprender de su gente.

Existen muchos modelos de desarrollo exitosos que podemos adaptar a nuestra realidad, todos ellos ocupan de una ciudadanía más comprometida y exigente, así como de un sector público y privado capaces de romper con modelos antiguos, para adoptar formas de trabajo del siglo 21.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Alan Celaya dice:

    Bueno chico tenemos desde el 90 esperando que el neoliberalismo funcione y estamos casi en el 2030, ponte a leer mejor y pregúntate porque el modelo neoliberal no funcionó en México y que modelo nos funcionaria conociendo que el mexicano y el latino se cuece aparte…

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