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Santiago Barroso: radiografía del maestro universitario, corresponsal y periodista

POR Astrid Arellano

Santiago Barroso Alfaro fue asesinado a tiros la noche de este viernes 15 de marzo, en San Luis Río Colorado, Sonora, en su propia casa.

Dos sujetos tocaron a la puerta del periodista, en la colonia Sonora. Pasaban apenas las nueve de la noche cuando, sin mediar palabra, fue atacado a balas. Tres entraron en su cuerpo: dos en el abdomen y una más a la altura de la clavícula izquierda.

Santiago todavía pudo regresar al interior de su casa y tomar el teléfono para llamar al número de emergencias. Con signos vitales, fue trasladado por una ambulancia de la Cruz Roja hasta el la Clínica No. 12 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) donde, una hora después, fue marcado su deceso.

Hasta las primeras horas de la tarde de este sábado, no se han dado a conocer avances de las investigaciones. No hay noticia. La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) continúa en investigaciones, pero no ha vuelto a emitir un comunicado y el gremio periodístico sigue en la incertidumbre.

No se sabe si hay detenidos, sospechosos o si se ha identificado el vehículo que los atacantes utilizaron.

La presidencia de SLRC se pronunció al mediodía a través de un breve comunicado. “El presidente municipal Santos González Yescas lamenta profundamente el cobarde atentado donde perdió la vida el comunicador y catedrático Santiago Barroso Alfaro”, escribieron.

Luego, recalcaron que el munícipe “estará muy al pendiente de las investigaciones que ya se realizan en estricta coordinación con los otros niveles de gobierno, para que estas negativas acciones se esclarezcan a la brevedad”.

Humberto Melgoza, fue amigo cercano de Santiago -desde su paso por la universidad, hace más de 30 años- y es director del semanario Contraseña, donde el periodista colaboraba con su columna, ampliamente leída y reconocida: “Sin Compromisos”.

Melgoza estuvo este viernes, primero, afuera de la casa de su compañero, ya acordonada y rodeada de elementos policiales tras el atentado, lugar desde donde realizó una transmisión en vivo.

“Estaban las autoridades levantando evidencias e iniciando los peritajes”, narró consternado, “hice una transmisión en vivo… desgraciadamente, hay que informar, desgraciadamente es parte de nuestra profesión”.

Luego, se fue a su oficina. Allí, estremecido, batalló para escribir la nota. “Estaba tembloroso. Ya la tenía para subirla, cuando me habló un compañero corresponsal, desde el hospital, y me dijo que acababa de fallecer. Tuve que actualizar. Subí la nota y la compartí para informar de este terrible suceso, luego me fui al hospital del IMSS”.

En el lugar, lleno de compañeros, la condolencia fue mutua.

“Hay una indignación tremenda en el gremio, encabronamiento, porque Santiago era de los periodistas serios y profesionales de los que ya no abundan”, aseguró, “aunque suene a demagogia, es real: sí deja un boquete, porque es de esos periodistas buenos, serios y profesionales que ya están muy escasos… nos dejan sin una voz inteligente”.

Santiago Barroso era conductor del programa “Buenos días San Luis”, en la Cadena OIR (Organización Impulsora de Radio), escribía la columna titulada “Sin Compromisos” y, recientemente, había lanzado el portal informativo Red 653. También era académico de la Universidad Tecnológica de San Luis Río Colorado (UTSLRC).

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Fue licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), maestro en Educación por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y como periodista, se formó a inicios de los 90 en La Crónica y El Imparcial, como corresponsal de Grupo Healy. También trabajó en el desaparecido periódico La Prensa, dirigido por Benjamín Flores, asesinado en la misma ciudad, en julio de 1997.

“Su reputación académica le ayudaba para que la gente le pidiera su opinión e invitarlo a trabajar, era muy profesional pero, sobre todo, serio”, continuó Melgoza, “rayaba en la timidez… pero ya en la intimidad, tenía un calor de cercanía, era muy agradable, ser reía a carcajadas.

Era muy moreno, el pinchi Santiago, nomás los dientes blancos le brillaban. Era bohemio, tocaba la guitarra, en los tiempos de la UABC se aventaba la de ‘La terminal del ADO’, y así lo vamos a recordar, como una muy buena persona, tranquilo, sin pedos con nadie.

Era un excelente periodista de radio, con una voz privilegiada; como redactor, tenía un estilo fluido, ameno… la verdad, era un periodista muy completo, hay que reconocerlo. Pinchi Santiago, era de los que se preocupan por hacer bien la labor, hasta sin errores ortográficos, pues, ¡chingado! Ahora escriben con las patas y así lo suben”.

Santiago dejó ahora a su esposa Lidia y a sus dos hijos, ambos menores de edad. Incluso, una de sus últimas columnas fue dedicada a Diego, su hijo de 17 años, a quien le regaló una cámara fotográfica por su cumpleaños.

“Estamos pasmados”, continuó Melgoza, “no debemos desaprovechar esta coyuntura para alzar la voz hasta lo más alto y qué mejor si fuera esto de manera colectiva y organizada, desgraciadamente, aquí en San Luis no somos muy solidarios entre el medio; sí protestamos, pero al ratito se nos olvida.

El caso de Benjamín Flores, hace casi 22 años, está enterrado en el olvido y parece que estamos resignados que jamás se va a esclarecer, pero hay que seguir insistiendo; la Procuraduría no le ha tomado interés, porque es evidente que es un caso escabroso y que sería muy molesto activarlo.

Pero ahora que está este caso vigente -el de Santiago-, primero que nada, hay que hacer una exigencia muy puntual, para que las autoridades no sean omisas, indolentes; ahora sí, mínimo, no nos van a devolver a Santiago, pero que sí se castigue a los verdaderos responsables”.

La noticia no debe pasar de eso, agregó, de meras notas informativas y comentarios en las redes sociales.

“Es cierto, #NiUnoMás es un hashtag muy bonito, yo mismo lo he compartido, pero siguen matando periodistas. Yo creía que eso estaba muy alejado, en el sur del país y, ahora, más recientemente en Hermosillo (con el asesinato del comunicador Reynaldo López, el 16 de febrero pasado); pero nos vamos asustando cuando se acerca la lumbre a los aparejos, y prendes los focos anaranjados… ahora ese foco está en rojo intenso”.

Una vez que se cumpla el ritual funerario de Santiago, lo que sigue para las y los periodistas es pasar a la acción. “Tenemos que ocuparnos en protestar, en exigir justicia, mejor seguridad pública y que autoridades cumplan con su trabajo, desde el presidente municipal, el director de seguridad pública, las autoridades estatales… ¿cómo es posible que llegan dos vagos con una pistola y maten a un periodista tan reconocido? Algo no están haciendo bien”.

Santiago escribió recientemente, el 15 de febrero, una columna titulada “SLRC: La ruta del Chapo”. Para Melgoza, fue la primera respuesta que se le vino a la mente después de preguntarse el por qué del crimen. Sin embargo, no le parece justificación suficiente.

“Santiago era profesional, objetivo, serio, crítico, claro que sí, pero no con un estilo agresivo o incendiario, era hasta elegante para armar sus comentarios y textos… entre ellos, encuentro nada más uno que me hace ruido, donde se refiere a la ruta del Chapo y su conexión en San Luis, pero, la verdad, no escribe nada nuevo; es una especie de recuento histórico de cómo el Cartel de Sinaloa ha tenido en San Luis a una de sus plazas consentidas.

Hablando con policías investigadores, me dijeron que tampoco les parecía que por ahí pudiera venir el ataque, pero, si no es por ahí, ¿entonces por dónde?”.

“Estamos impactados por este suceso”: Manuel, amigo de Santiago

Manuel Angulo, es director de Tribuna de San Luis y también amigo de Santiago desde los años 90.

“Estamos bastante impactados por este suceso”, narró, “desde 1997, desde que asesinaron a Benjamín Flores González, no se había dado otro, ha habido otros ataques en otros municipios, porque es conocida la ola de atentados y crímenes en el país, pero de las investigaciones no se sabe mucho, prácticamente están en ese proceso las autoridades, pero esos casos, desafortunadamente, son tardados en cuanto a dar resultados.

Estamos vulnerables en la mayoría de los casos, nunca sabemos bien a bien de dónde podría venir una reacción del crimen organizado o de autoridades aludidas o molestas por algún tipo de manifestación o publicación.

Santiago era muy valiente y muy meticuloso en el manejo de fuentes e información. Muchas veces hicimos trabajos juntos, que sabíamos que corríamos riesgo, que pisábamos callos de gente peligrosa, pero nunca hubo una reacción y, cuando menos uno se lo espera, se dan estas situaciones”.

Para Angulo también podrían existir pistas en su columna publicada el pasado 1 de marzo, donde Santiago narró la colusión de la Policía Municipal en la nula atención de la inseguridad en San Luis. Por lo que, en la investigación de su asesinato, no debe descartarse la línea de un atentado en contra suya por su ejercicio periodístico y en contra de la libertad de expresión.

“Creo que, a final de cuentas, lo que tenemos que asumir los medios locales y regionales es una postura ante este tipo de eventos”, concluyó Angulo, “que la autoridad dé resultados y darlos a conocer; en lo consecuente, que cada quien tome medidas de seguridad y sepamos hasta qué punto nos arriesgamos en los temas de investigación y coberturas peligrosas.

Esta es una actividad que implica muchos riesgos, cuando se toma con la profesionalidad con la que Santiago lo hacía”.

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