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Pescado vendido en Hermosillo es de buena calidad, consideran consumidores (SONDEO)

POR Astrid Arellano

Hermosillenses piensan que es buena la calidad del pescado que se vende en la ciudad y no creen que en los comercios les hayan vendido, alguna vez, un producto por otro.

Tras la investigación publicada por la organización Oceana, que señala lo común que es en México la sustitución de pescados -como comprar marlin y que se reciba atún ahumado en su lugar- en pescaderías, restaurantes y supermercados, Proyecto Puente consultó a comensales de mariscos y a compradores de pescado sobre sus experiencias de consumo.

En su mayoría, señalaron que el pescado que se vende en la capital es el que desean comprar -en todos los aspectos-, pues asumen que el producto que reciben corresponde al que pidieron, además de que es fresco y de buena calidad, pues lo relacionan con la cercanía de la ciudad con las zonas pesqueras.

“No he comprado en muchas partes, porque siempre compro aquí”, dijo Enrique Valencia, consumidor de una pescadería del Mercado Municipal, “yo no he comprado salmón, pero trabajo en una tienda y el salmón se ve claramente que es salmón, no es atún… entonces a lo mejor están equivocados, aquí en Hermosillo no he visto que hagan ese tipo de cosas, el pescado que venden aquí está muy bueno”.

Aún así, hubo quienes consideraron que sería fácil engañarles, pues no se consideran conocedores del pescado.

“Escuché sobre el tema, pero no conozco mucho sobre pescado, en realidad, y sí sería fácil que me dieran gato por liebre”, dijo José Briseño, locatario del Mercado Municipal, “pero procuro comprar el pescado en una pescadería de aquí mismo donde trabajo yo, el muchacho me conoce y me da lo que es; compré medallón de atún… está elevado el precio, pero imagino que es original”.

Por eso, prefieren comprar en establecimientos conocidos, más que a vendedores callejeros.

“Lo que pido es lo que me dan, donde compro”, afirmó Maribel Ramos, consumidora de pescadería, “ya ves que a veces se ponen en las esquinas con hieleras; ahí no compro, compro siempre en alguna pescadería o en algún super, que lo vea yo bien, porque a veces sí se ve feíto o pasado, con tiempo congelado… así no puedes comprar, porque es muy delicado si no está congelado”.

También hay quienes ya han desarrollado su propia forma de identificar un buen pescado.

“Me fijo en el color y el aroma”, sostuvo María Monge, consumidora de pescadería, “como yo tengo unos vecinos que trabajan en el mar, a eso se dedican y yo les ayudo a empacar y todo, pues yo sé cuándo está muy malo, con mal aroma y todo eso.

Cuando le entreguen el pescado a la gente, que lo huelan y, si es pescado entero, que vean los ojos, que no estén hundidos, porque está echado a perder ya, tiene mucho tiempo, tiene muchos días”.

Sin embargo, sí ha habido quienes han tenido alguna mala experiencia al consumir el pescado, sobre todo, en pequeños restaurantes, como Norma Gutiérrez, vecina de la colonia Pueblitos y visitante del Mercado Municipal.

“Quería yo una lisa, y no era tal lisa… estaba muy mala y no era lo que yo quería”, explicó Norma, quien visitó una marisquería de su colonia hace dos semanas, “nos la vendieron gato por liebre, en unos mariscos; ya no me la quisieron cambiar, que porque ya estaba preparada… obvio que no me la comí porque hasta olía feo”.

Quienes se dedican al negocio de vender pescado en establecimientos de la ciudad, aseguran que se fijan siempre en los proveedores de quienes obtienen el producto del mar, sobre todo en la forma en la que ofrecen el pescado.

Además, en el caso de los pequeños comerciantes, al no tener mucho espacio de almacenamiento, aseguran que su producto se renueva al menos cada dos días.

“Hasta ahorita todo bien, o sea, compramos lo que nos venden: cazón, la tilapia, basa, marlín… y si no te gusta, nomás no lo agarras, no lo compras y lo devuelves”, explicó Leonel Cruz, encargado de una pescadería, “(te fijas) en cómo viene empacado y así te das cuenta de la calidad que trae el proveedor; si te das cuenta, no tenemos mucho para almacenar aquí, entonces es rápido, en uno o dos días se renueva el pescado”.

Anastacio Medrano, es un pescador nayarita que se encuentra de visita en Hermosillo. Mientras come un coctel de camarón y una tostada de pescado en el Mercado Municipal, señala que es la primera vez que consumirá estos productos en la capital.

“No soy de aquí, es mi primera vez que voy a comer camarones”, contó, “en Nayarit (el pescado) está bien, para mí, porque uno se fija cuando lo preparan y todo, y el sabor tiene que ser natural, no tiene que ser de muchos días; se da uno cuenta y bueno, yo soy pescador también, de allá, y más o menos conozco.

Nosotros nomás pescamos el pescado y de ahí lo entregamos a nuestro comprador y de ahí para adelante… ya no sabemos”.

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