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Carta a Andy

Imagen ilustrativa: Internet

POR Victoria Ríos Infante

Siento mucho que la vida te haya llevado hasta el puente Rodolfo Robles donde nos conocimos. Tienes solamente 13 años; recuerdo que cuando tenía tu edad estaba en la secundaria y me divertía con mis amigos buscando las más curiosas locaciones y posiciones para tomarnos fotos del día con una cámara instantánea que me regalaron de Navidad. También recuerdo que hacía berrinches cada vez que mis hermanas entraban a mi cuarto, que vivía la pubertad enojada con la vida, pero sin ningún motivo particular o trascendente, como imagino que tal vez tú sí puedas tener.

Cuando escuché tu voz preguntándome: “Oiga, usted ¿dónde me formo para que me den pulsera?”, haciendo alusión a los brazaletes que entregaban en Ciudad Hidalgo para obtener una tarjeta por razones humanitarias, me giré, te vi y un enjambre de sentimientos me golpeó la cara y el corazón.

Llegaste con la caravana, sin tu madre y sin tu padre, a quienes no puedo juzgar por incitarte a migrar de un país que, como dice uno de tus connacionales “ya no sirve…”.

Probablemente en ese puente te cruzaste con un payaso que andaba con paso lento y, como yo, pensaste que estaba ahí llevándole sonrisas a la gente. Pero, luego te enteraste que realmente venía de trabajar y atravesaba la frontera mientras se quejaba, con serenidad y con su globo de jirafa en mano, del abuso de los hondureños que aprovechan las puertas abiertas en la frontera para venirse hasta con maletas. Pero, que si fueras de Venezuela, te tendría compasión, porque “allá sí están pasando cosas… no como en Honduras que no pasa nada…”

Andy, también me contaron que después de que nos conocimos te vieron llorando porque no querías que te encerraran en un albergue por tener 13 añitos. Tal vez ahí te encontraste con la niña que también se vino en la caravana y que quería ir a la escuela, aunque la tuvieran que encerrar.

Siento mucho, Andy, que la vida te haya llevado hasta ese puente que hace dos días se inundó de personas que, como tú, están esperando obtener una “visa” mexicana, después de que la gente de Ayutla se organizara para echar a palos y piedras a las personas que estaban del lado guatemalteco de la línea en espera de sus papeles. También huyendo de la violencia que mata con plomo y hambre. Lamento que a los medios de comunicación les importara poco este suceso, pero que se amontonen cuando viene la Secretaria de Gobernación para cubrir la nota. Me disculpo porque también en México corras el riesgo de esos brotes de xenofobia y de aporofobia.

Aunque sé, Andy, que también acá encontrarás en algunas personas muestras de amor y calidez. Te conocí a unos kilómetros de donde crecieron dos de mis tres abuelas, cerca de Tapachula. Estoy segura que si ellas estuvieran aquí, te sentarían en su mesa y que Gume te invitaría a tomar una leche con azúcar y un chorrito de café, y que María te preguntaría cuántas quesadillas quieres y, si le contestaras que quieres dos, te serviría tres.

Seguramente, los de Ska-P te dirían que “fuiste a nacer donde no hay nada, traes esa línea que separa el bien del mal…”, los de Panteón Rococó agregarían que en una sociedad como está “la gente pobre no tiene lugar…” y que aquel muchacho en la fila, que sí portaba brazalete porque ya tiene 18, te compartiría que una de sus más urgentes necesidades es demostrar que es buen ciudadano en país ajeno, mientras se dirige a Monterrey con ganas de trabajar y seguir estudiando.

Deseo de todo corazón, Andy, que nos contagiemos todos del valor que te llevó hasta ese puente y que te ha mantenido en pie para que más niños de tu edad tengan la libertar de estar enojados con la vida por tener 13 y no porque el mundo se haya olvidado de que sus vidas y su infancia también importan.

Te abrazo, Andy.

Acerca del autor

Victoria Ríos Infante es migrante permanente. Licenciada en Estudios Internacionales (Universidad de Guadalajara), estudiante del doctorado en Ciencias Sociales (ITESM Campus Monterrey). Ha colaborado con organizaciones y redes especializadas en el estudio y atención de la migración

Correo Electrónico

martha_victoria@hotmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

COMENTARIOS

1 Comentario

  • Marjorie dice:

    Que triste la situación en la que vivimos como me gustaría ver a esa niña y darle un fuerte abrazo xq seguro que lo necesita más que yo

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