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Sobre encuestas y Venezuela

Imagen ilustrativa: Internet

POR Fernando Celis

La semana pasada el diario El Financiero publicó una encuesta con resultados que reflejan el apoyo ciudadano que recibe Andrés Manuel López Obrador. El presidente goza una aprobación de 86% en el desempeño de sus funciones.

Se preguntó por diversos temas que dominan la agenda pública: combate al huachicoleo, conferencias mañaneras, accidente en Tlahuelilpan, bloqueos de la CNTE en Michoacán, venta de vehículos y postura del gobierno ante el conflicto venezolano.

Hablaré de Venezuela, pero antes deseo formular algunos comentarios sobre la encuesta: de los seis temas tratados, en todos gana la opción “muy buena/buena”; el accidente en Tlahuelilpan tiene la mayor opinión negativa (20%); sumando la opinión de los indiferentes y los desinteresados, las opiniones negativas se relegan a un tercer lugar, excepto en los temas huachicol y Tlahuelilpan; en los dos temas que considero resulta más difícil relacionar con corrupción (CNTE y Venezuela), y por tanto son más técnicos o requieren de mayor cultura política, el porcentaje de indiferentes, por sí solo, es mayor al de opiniones negativas.

Semejante índice de aprobación resulta difícil de encajar, sobre todo para los científicos dominados por sus emociones. Abundan análisis y comentarios que rozan la insidia, pero llamó mi atención especialmente uno relacionado con Venezuela, en el sentido de que la falta de apoyo a un gobierno en temas de política internacional, deviene en derrotas electorales para el mismo.

La encuesta señala que la política gubernamental frente a Venezuela tiene una aprobación menor al resto de las acciones, con 54%, que de todas formas implica mayoría a favor. Asimismo, los analistas de oposición afirman que la sociedad mexicana está polarizada, aunque difícilmente tienen razón cuando los resultados en el tema con menor aprobación (Tlahuelilpan) reflejan dos ciudadanos inconformes frente a seis satisfechos.

En todo caso la sociedad mexicana está politizada. Mientras que en un entorno polarizado se expresan pareceres en tono arrogante y soberbio, por ser hijos de la ignorancia, en contextos politizados las opiniones son vehementes, pero pueden ser en tono civilizado o bárbaro, según el nivel de cultura política de la sociedad. En última instancia, y aunque no se responsabilicen, esta cultura dependerá específicamente de la calidad con que los expertos hayan instruido a los legos.

Por tanto, es importante esclarecer que la sociedad mexicana no está polarizada; que el apoyo a la posición del gobierno mexicano frente a Venezuela es mayoritario y positivo, pero prudente, moderado y razonable, y; que el conflicto en Venezuela no se trata de nosotros ni como individuos ni como país, aunque los analistas de oposición deseen denodadamente que el gobierno apoye la intervención militar estadounidense.

Esta intención se hizo evidente cuando el Presidente estadounidense lanzó un tweet reconociendo la presidencia de Juan Guaidó. La oposición mexicana no se hizo esperar, festinó las acciones de respaldo de Trump al Grupo de Lima y se alegraron del supuesto “error táctico” en que había incurrido el gobierno mexicano al declararse neutral.

El conflicto político que se vive solo le atañe a ese país. México, si es requerido, debe fungir como mediador para ayudar a las partes a que solucionen el problema de manera pacífica, sin amenazas ni violencia, y evitando mayor cantidad de violaciones a los derechos humanos de la población venezolana.

Quienes abominan razonar consideran que la postura gubernamental nos está aislando del mundo, pero ¿se preguntarán respecto de qué postura, actor político o país nos estamos alejando? Para responder a esto imaginemos un continuo de posiciones ideológicas. En un extremo tenemos la dictadura madurista y en el otro el intervencionismo militar.

El gobierno de la República se ha propuesto como árbitro para mediar entre estos actores políticos antagonistas, con el objetivo de ser el artífice del entendimiento político. Por lo tanto, estamos en el centro del continuo del que hablo. Es discutible la posición ideológica del sector representado por Guaidó, habrá quien ingenuamente lo catalogue de centrista o moderado, pero no olvidemos que ese moderado no quiere dialogar y se ha mostrado intransigente; actitud anti-política por excelencia que invariablemente germina en violaciones a los derechos humanos.

Para los opinólogos el problema es que nuestro gobierno no se incline por una intervención militar, o cuando menos que no brinde un espaldarazo al resto de países que están ansiosos por este método de acción. Por supuesto, esas expresiones solo se insinúan en redes sociales, en medios nacionales antes que evidenciar su inquina al gobierno, hay que defender el prestigio con ecuanimidad.

Pero decía que muchos consideran que México se está aislando. Lo que yo veo es que, después que Donald Trump declaró que “en Venezuela cualquier opción está abierta”, no ha llevado a cabo ninguna acción militar, y el resto de los países junto con Naciones Unidas, reconozcan o no a Maduro, siguen trabajando con el fin de que Venezuela logre una salida de manera pacífica o medianamente civilizada, en sentido contrario al barbarismo y primitivismo que proponen los expertos mexicanos.

El gobierno de México se ha mantenido inamovible en su postura, por lo que cada día que pasa sin injerencia militar estadounidense y sin represión deliberada y permanente por parte del ejército venezolano, es un día en el que México no se aísla, y el resto de países se acercan a su posición, no en el discurso, pero sí en la práctica.

Recordemos que este conflicto no se trata de nosotros. Más importante que deponer a Maduro, es que durante el proceso y desenlace del problema exista el menor grado de violencia posible, que sean los venezolanos quienes pongan fin al desacuerdo y conformen un gobierno que les ayude a reconstruir su país, económica, política y socialmente.

Acerca del autor

Fernando Celis es licenciado en Derecho por la Universidad de Sonora; maestro en Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

Correo Electrónico

fer.celis@gmail.com

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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