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Sonorenses contra el Presidente

POR Luis Alberto Medina

Los sonorenses se han rebelado y peleado a lo largo de la historia con los presidentes de México. La caída de Porfirio Díaz en 1911 fue apoyada desde Sonora por José María Maytorena, gobernador maderista, y el grupo de sonorenses que reclutó Francisco I. Madero contra el dictador. Tras el asesinato de Madero fueron también los sonorenses quienes desconocieron al traidor, Victoriano Huerta. Con el crimen de Álvaro Obregón aún fresco en la memoria de los sonorenses, el gobernador Fausto Topete se rebeló en 1929 contra el Gobierno del presidente Emilio Portes Gil, impulsado y apoyado por Plutarco Elías Calles creador del Partido Nacional Revolucionario (PNR). Con armas y Ejército, enfrentó a la Presidencia. Quería desconocer la Presidencia de Portes Gil en el llamado Plan de Hermosillo. Perdió la batalla. El Senado de la República declaró la inexistencia de poderes y fue exiliado del país. Su gobierno duró de 1927 a 1929. En 1935, el expresidente Plutarco Elías Calles, jefe máximo de la herencia revolucionaria de caudillos, se rebeló contra el régimen de Lázaro Cárdenas. Los historiadores coinciden en que quería seguir administrando el poder. Para esto tenía un aliado en el gobernador de Sonora, Ramón Ramos, que pagó su pleito con Cárdenas. Elías Calles terminó exiliado en San Diego. Ramos impulsó una rebelión contra el cardenismo en cinco estados y perdió. Sólo duró tres meses en el poder. Lo sustituye el jefe general de la Zona Militar en ese momento, Jesús Gutiérrez Cázares, hasta 1937. Después terminó la gubernatura Román Yucupicio de 1937 a 1939. Carlos Armando Biebrich ha sido el Gobernador más joven de la historia de Sonora. A los 33 años asumió la gubernatura en 1973 apoyado por el presidente Luis Echeverría quien mandó reformar la Constitución en el Congreso para que pudiera ser postulado como candidato en ese año. En 1975 un grupo de campesinos yaquis, que reclamaban el reparto de tierras, invadieron un terreno privado en una de las zonas agrícolas de San Ignacio Río Muerto.

La respuesta del joven gobernador fue la represión: Mandó desalojar los predios y con la fuerza pública, ocasionó la muerte de varios campesinos. Aún estaba fresca la matanza de Tlatelolco de 1968 y la guerra sucia de 1971. Sonora fue escándalo nacional. Echeverría le ordenó renunciar en ese año. Lo enjuiciaron y exoneraron, apagando su carrera política. No apareció en cargo público sino hasta el 2006, como diputado federal, y en el 2002, en el PRI nacional. Aunque no se enfrentaron abiertamente, el expresidente Ernesto Zedillo y el exgobernador Manlio Fabio Beltrones estuvieron distanciados durante sus gobiernos. Primero porque el sonorense no quiso ser el dirigente del PRI nacional, al morir Luis Donaldo Colosio. Rechazó la oferta del expresidente Carlos Salinas y el mismo Zedillo, que lo veían como operador político. Beltrones no quiso verse como beneficiario de la muerte de Colosio para llegar a dirigir el PRI y prefirió quedarse gobernando Sonora. Pero el primer encontronazo entre ambos gobiernos fue la publicación en febrero de 1997 en el NY Times donde se acusaba a Beltrones de estar involucrado con el narcotráfico. El exgobernador de Sonora afirmó a varios periodistas en Sonora y en el D.F., que fue Liébano Sáenz, el secretario particular de Zedillo, quien operó dicha publicación.

Eduardo Bours se enfrentó al entonces presidente, Felipe Calderón, en medio de las elecciones del 2009 por la tragedia de la guardería ABC. Ya sabemos el final de la elección.

El primer enfrentamiento entre Padrés y Peña Nieto fue la tragedia del Río Sonora y las denuncias de corrupción a la administración panista. El reportaje del 4 de septiembre del 2014 en el programa Punto de Partida de Denisse Maerker, que documentó que en el rancho del exgobernador de Sonora, Guillermo Padrés, había una presa hidráulica con capacidad para almacenar cuatro millones de metros cúbicos de agua, que operaba de manera irregular, fue el detonante del enfrentamiento. Tras la publicación de esta información, se desató la guerra de desplegados y acusaciones entre panistas y priistas. Padrés se enfrentó después contra el peñanietismo y los priistas de Sonora. Le pidieron que se rindiera. No quiso. Se rompieron todos los códigos y ahora sabemos el final.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se deslindó del caso de Guillermo Padrés. Aclaró que su gobierno no crea enemigos políticos ni los persigue. Respetó la decisión del juez. La gobernadora Claudia Pavlovich está muy a tiempo en no pelearse con el Presidente. Ya hay un distanciamiento ideológico y político natural por las dos formas de gobierno que representa cada uno. Lo que necesita Sonora es distensión. No más pleitos, persecuciones y venganzas. Siempre el mandatario en turno lleva las de perder.

Columna tomada de El Imparcial

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es periodista, director de Proyecto Puente noticiero por internet y en Megacable; Premio Nacional de Periodismo 2014. Colabora con Denisse Maerker en Atando Cabos; con Carmen Aristegui, El Imparcial y Animal Político.

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