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El porno se normaliza

Imagen tomada de Internet

POR Omar Balderrama

Es la industria legal más rentable del mundo, el negocio que genera más dinero que los ingresos de las franquicias de futbol americano, beisbol y basquetbol, según Family Safe Media. La pornografía factura más que Facebook y las televisiones NBC, CBS y ABC juntas.

Todo inició con Playboy en 1953, las famosas revistas que circulaban por todos los sectores, desde los pasillos de la escuela, librerías, negocios, hasta debajo de los colchones en los cuartos familiares. Lo que parecía una práctica anti-moral solamente, hoy se convirtió en el puente que necesitaba la trata de personas, la prostitución infantil y por supuesto también la pornografía, que hoy en día se convirtió en el cáncer familiar que está separando muchos hogares.

La sensación que genera el cerebro cuando observa una imagen pornográfica es similar a esnifar cocaína. Cuando una persona, regularmente un hombre, es motivado por el porno, tratará a las mujeres como objetos, verá a la mujer como un medio de satisfacción personal, su mente estará tan sucia que nunca podrá observar la belleza que hay detrás de unos ojos femeninos. La pornografía es la prostitución del amor. El amor sí existe, pero se asfixia cuando la falsedad lo tapa.

Sabías que un actor porno no puede meter las manos en el acto sexual para que la cámara grabe correctamente las imágenes, pero, si el hombre da nalgadas o le jala el pelo a la mujer, en esos casos sí se le permite. El porno, cuando se convierte en adicción puede convertir a personas en animales insaciables. Cada uno tendrá su manera de buscar el placer, pero, es un hecho que la pornografía no es un lugar seguro.

La pornografía forma parte de la desconfiguración de la sociedad actual, esta sociedad que busca su auto placer sin importar a quién afecta, esta cultura que hemos forjado donde solo importa el “yo” y lo demás está de más, la desgracia nos alcanza porque en este intento de independencia nos alejamos de aquellos conceptos que nos protegieron el alma, esta libertad de actuar sin referencia, sin espiritualidad. En un mundo donde cada quien hace lo que quiere, los niños y los jóvenes siempre serán los más afectados.

Escribo porque veo a padres de familia preocupados por la promiscuidad de sus hijos, veo a mi estado en los primeros lugares en embarazos prematuros, veo a directores de colegios con más preguntas que respuestas, y me veo aquí escribiendo sobre un problema que la mayoría no ve como un problema.

¿Queremos más hombres respetando a las mujeres? Alejemos a nuestros niños y jóvenes de la pornografía. La pornografía produce hombres violentos, agresivos e iracundos.

Para la familia

¿Cómo, un padre de familia va a orientar con integridad a su hija adolescente, si por las noches se deleita viendo a jovencitas teniendo sexo en videos porno?

¿Cómo pretendemos una saludable intimidad con nuestras parejas, si los besos y las acaricias, se cambian por la fantasía y la ciencia ficción?

La imagen entra por los ojos, se procesa cognitivamente para convertirse en fantasía o lujuria, para después finalizar en la práctica.

Esta práctica se lleva a cabo en lo secreto, y como toda actividad que se practica a escondidas corre el riesgo de enfermarse. No se detiene. Lo que comenzó como algo experimental u ocasional ahora es una adicción.

El porno, genera una adicción letal que puede matar cualquier relación sentimental. El varón -sobre todo- va a intentar copiar lo que mira en la pantalla de su celular o de la computadora, su relación sufrirá cambios porque él o ella, ahora tiene la mente tan confundida, que no comprende que los gritos de “placer” son falsos.

La actividad se altera y con el paso del tiempo la relación se descompone por los excesos y la adicción a esta actividad. El hombre ve más porno, ¿por qué? Debido su naturaleza tiende a ser más visual que la mujer. Aunque sabemos que las mujeres también incursionan en estas actividades, la verdad es que la industria pornográfica despedaza la figura social de la mujer y alimenta el animal que duerme dentro del cerebro de muchos hombres.

En un estudio, el 86% de los violadores convictos confesaron hacer uso periódico de la pornografía, y el 57% reconoció que trató de recrear una escena pornográfica durante la violación.

El mismo estudio reveló que 87% de los que abusaron de niñas y 77% de los que abusaron de niños hacían uso periódico de pornografía dura.

Otro estudio encontró que 51% de los estudiantes masculinos expuestos a pornografía violenta indicaron que probablemente violarían a una mujer si pudieran salirse con la suya.

Según los espectadores, el problema está en la escena inicial de la cinta. Al inicio de la historia, se puede ver a dos niñas menores de diez años jugando con almohadas de forma inocente hasta que, en un momento, el argumento toma un giro sexual involucrando a una de las jóvenes.

Al luchar para que los jóvenes dejen la pornografía, estaremos salvando los matrimonios del mañana.

Quien consume pornografía, motiva la trata de personas; todos los que buscan porno están apoyando indirectamente a que esos proxenetas sigan secuestrando chicas.

La industria pornográfica es conocida en EEUU como la otra Hollywood 

La pornografía es la prostitución del amor. La pornografía tuerce la mente. La pornografía viola la mente de los jóvenes.

Netflix, ¿la industria indirecta de la pornografía?, ¿sexo simulado?, ¿sexo permitido? ¿cuántas series de Netflix contienen imágenes sensuales fuertes? No son las clásicas escenas en la cama que veíamos “a veces” en cine, son escenas claras que sí suceden dentro de una cama, pero no es para que se proyecten así, ahora ni siquiera ponen recomendaciones para niños o menores de edad.

¿Qué tenemos que hacer?

1.- Opinar y no callar. Utilicemos las redes para levantar la voz. FB o TW es un buen canal de expresión.
2.- Hablemos con nuestros hijos, reforcemos la mente de nuestra familia.
3.- Tengamos el valor de cambiarle de canal o adelantar la serie cuando tenga imágenes que no edifiquen la mente de nuestro hogar.
4.- Revisar las tres opciones y llevarlas a la práctica.

Nota: Aclaro, yo no veo pornografía, pero no puedo negar que en muchas ocasiones las películas de suspenso, de acción o de misterio ya parecen películas porno.

Acerca del autor

Omar “Tato” Balderrama es fundador de Amor y Convicción AC y director del Programa Advertencia; Premio Estatal de la Juventud 2015 y 2013; Premio Sonora Filantropía 2014, y Premio Municipal de la Juventud 2011.

Correo Electrónico

amoryconviccionac@gmail.com

Twitter

@Tato_NK

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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