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El infierno de Tlahuelilpan

Imagen: Medio Tiempo

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

“Lo leí por ahí, y se los comparto, me pareció interesante y con cierta verdad, aunque a veces nos cuesta trabajo decir las cosas como son”:

Es el pueblo, la gente común, quienes corren a llevarse los artículos que caen de tráileres accidentados o vagones descarrilados. Cargan con electrodomésticos, destazan vacas, se llevan cerveza, refrescos y hasta piden a sus hijos y parientes “una manita” para cargar más producto. El pueblo anónimo hace que las tapas de hierro desaparezcan de las coladeras ubicadas en las calles y las placas de bronce de todos los monumentos; el día que se abrió al público “Los Pinos”, desaparecieron del recinto todas las macetas con nochebuenas, como siempre que cada que un gobierno las coloca en plazas públicas. Por desventura, las horribles imágenes del viernes en Tlahuelilpan son un ejemplo de que el pueblo no es intrínsecamente bueno o al menos que se aprovecha de las oportunidades, aunque estas sean lesivas o contrarias a los valores familiares.

Normalmente me afectan emocionalmente los desastres y las desgracias ajenas, pero en esta ocasión, en la explosión del ducto en Hidalgo tengo los mismos sentimientos encontrados que en el caso los “estudiantes” de Ayotzinapa. Un estudiante debe estar en un aula, en una biblioteca, en su casa estudiando, con sus amigos en una fiesta, en un museo, pero jamás, jamás un verdadero estudiante va a estar secuestrando un autobús y vandalizando una ciudad, en ese momento se convierte en vándalo y en criminal; por supuesto que estuvo mal haberlos desaparecido y ejecutarlos, claro que estuvo muy mal, pero ahora, en lugar de tener 43 presos por vandalismo y secuestro tenemos 43 mártires desaparecidos o fallecidos.

Ahora con la explosión de Hidalgo, no fue la población civil la que sufrió una desgracia, fue una manada de vándalos aprovechados, tal vez personas que querían capitalizar el momento, pero igual con los 43 normalistas, no estaban donde debían de estar.

La población civil estaba en su casa, en su trabajo, en un parque, con su familia, amigos, etcétera, pero no robando gasolina derramada; quienes ahí estaban murieron calcinados o están heridos o desaparecidos, desafortunadamente por ser partícipes de un acto ilegal.

Si a cualquier “ciudadano de pie” nos pasa un accidente, un choque, por ejemplo, nos cobran multas y daños; si tenemos seguro, tenemos que pagar el deducible y si no, hay que pagar hasta la última aspirina que las heridas y lesiones de todos los afectados requirieran; no obstante que, el accidente se haya ocasionado por el pésimo estado de la carpeta asfáltica, desatendida por este o aquel gobierno.  Nadie nos ayuda a pagar los daños o el seguro ni las placas del carro.

Pero los que participaron en la tragedia, la gente que salió quemada o falleció recibirá un trato especial del gobierno, gestionado o exigido por grupos de activistas organizados y desorganizados.

Seguramente el gobierno se verá presionado para cubrir todos los tratamientos médicos, servicios funerarios e indemnizaciones a las familias de quienes perecieron por una serie de malas decisiones de ellos mismos. No era gente que iba pasando por allí y que le toco la desgracia de estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, fueron ellos mismos quienes, aprovechando el anonimato y la confusión, provocaron su propia desgracia.

Pero como siempre, parece que vivimos en el estado del revés; a los malos y atenidos, siempre se les ayuda y compadece.

Tal vez a muchos no les parezca empático este punto de vista, pero las cosas son como son…

En mi casa nos enseñaron que si algo no es tuyo es de alguien más y debe respetarse, solo así vamos a cambiar al país, no necesitamos que el gobierno nos de todo lo que le pidamos, si nosotros no cambiamos nada va a cambiar.

Si quienes acudieron con galones y bidones a apropiarse de la gasolina que se derramaba, hubieran acordonado el área en espera a que se reparara la fuga, la historia fuera otra.

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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aqberny@hotmail.com

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@aqberny

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COMENTARIOS

1 Comentario

  • Horacio rubio dice:

    Me parece muy sensato todo lo que dices y expresa en tu columna. Ojalá que este gobierno ponga las cosas en su lugar. Es el momento de empezar una cultura dé honradez trabajo y esfuerzo de todos los mexicanos y amplió apoyo a los que no tienen nada ….. Felícidades y suerte

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