¿Dónde quedó la bolita? - Proyecto Puente
Proyecto Puente > Opinión > ¿Dónde quedó la bolita?

¿Dónde quedó la bolita?

Imagen ilustrativa

POR Javier Cázares Sánchez

Los problemas de abasto de combustibles que iniciaron la semana pasada en al menos nueve estados de la República, han continuado hasta esta semana, por lo que siguen siendo uno de los principales temas de conversación y preocupación de los mexicanos.

La principal explicación que han dado las autoridades federales responsables es que se tomaron medidas para enfrentar el robo de combustible que por muchos años ha aquejado a Pemex y, de acuerdo con los sondeos de opinión que se han hecho a este respecto, una mayoría importante de la población afectada dice apoyar estas medidas a pesar de los inconvenientes que han sufrido, aunque al mismo tiempo se manifiestan escépticos de que se vaya a acabar el llamado huachicoleo.

Para aclarar el concepto de huachicol que tanto oímos en estos días, podemos decir que se habla de varios orígenes, uno de los mejor sustentados nos dice que proviene de la palabra latina “aquanti” que significa aguado o diluido, esta palabra pasó al francés como “gouache” pronunciado guach y se utilizaba principalmente para referirse a la técnica de diluir la pintura en agua, este concepto llega a México en el siglo 19 y pronto se expande y transforma a guachicol o huachicol, refiriéndose a la mala práctica de adulterar bebidas alcohólicas para obtener más ganancias y recientemente para nombrar al combustible adulterado o de origen no legal.

Esta mala práctica tiene muchos años afectando las finanzas nacionales y beneficiando ilegalmente a un número creciente de personas en muchos estados del país, de hecho, se habla de bandas muy bien organizadas y violentas que se les ha intentado erradicar desde hace muchos años, sin obtener buenos resultados, ya que la corrupción imperante dentro de Pemex y en las policías, ha facilitado que se siga presentando el delito.

Debido a esta realidad es que se considera positivo por parte de la mayoría de las instituciones y personas el que se estén tomando medidas frontales para atacar este robo, la preocupación por estos hechos se debe más que nada a los impactos negativos en la población y en los negocios, dados los retrasos en los suministros de combustible en muchas partes del país.

La responsabilidad de todo líder al implementar un cambio de rumbo, no importando lo positivo del objetivo, debe de ser diseñar una estrategia bien pensada para que dicho cambio provoque los menos efectos negativos posibles, de tal forma que lo que se propone lograr tenga éxito y el mayor apoyo posible durante todo el proceso de transición.

No obstante que el fin se valora como bueno, ha sido muy notorio que no se tiene una estrategia bien delineada, no se habían medido adecuadamente los efectos de las medidas que se tomaron y los involucrados no estaban preparados para hacerle frente a los problemas que surgieron.

Encuentro muchas similitudes de esta medida con el arranque de la llamada guerra contra el narcotráfico que inició el presidente Calderón recién arrancó su sexenio. El fin que se buscaba se reconocía como bueno, tuvo una acogida inicial positiva, pero al poco tiempo también se notó que no se tenía una estrategia bien pensada, sino solo la urgencia de arrancar una acción de gobierno.

En redes sociales se difundió ampliamente una campaña de propaganda a favor del gobierno para acotar el origen de los problemas a las prácticas de huachicoleo de las gasolinerías, argumento que es difícil de defender ya que el mismo presidente López Obrador y su Secretaria de Energía reconocieron que no midieron los impactos logísticos de cerrar los ductos para cambiar a un surtido de gasolinas por medio de pipas.

Otro hecho a evaluar es que según lo publicó el diario Wall Street Journal, esta nueva administración federal redujo en alrededor de un 30% la compra de gasolina desde que tomaron la administración el día primero de diciembre, todavía no se ha explicado el motivo de esta reducción en las compras, ya que no se apega a consumos históricos, pero es algo que no parece ayudar a mantener el adecuado abasto de combustible.

Adicionalmente al cerrar los ductos se creó un cuello de botella que hoy impide que se descarguen 15 buques tanques en Veracruz ya que no existe capacidad para recibir esos cargamentos, se habla de sabotajes a este respecto, pero es otro hecho que habla de una falta de planeación y anticipación a estas problemáticas.

Toda lo anterior lo debemos analizar en el contexto de que la distribución de gasolina al menudeo en México ya se privatizó, y desde el año pasado estamos viendo la entrada de grandes jugadores internacionales, que en los próximos años construirán su propia infraestructura de venta, distribución y almacenaje.

Llevar las riendas del país, haciendo frente a los retos diarios de una manera eficaz no es una tarea fácil, pero si el activismo político toma preponderancia sobre la adecuada dirección y liderazgo, difícilmente podremos obtener buenos resultados, esperemos empezar a ver acciones más acertadas y con mejor rumbo en beneficio de nuestro país.

Acerca del autor

Javier Cázares Sánchez es consultor organizacional y analista en temas de seguridad.

Correo Electrónico

javier.cazares@outlook.com

Twitter

@jcazares66

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

NOTAS RELACIONADAS