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La rebelión de Baranzini

POR Luis Alberto Medina

Desde 1936 la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS) ha tenido 25 presidentes. Todos ligados al poder público en turno del Estado. También se han dado feudos familiares que se pasan el poder ganadero. Hay que entender que siempre la Unión Ganadera es un trampolín político desde las asociaciones locales hasta la estatal. Es una maquinaria electoral financiera que opera en elecciones. Voy a remitirme a datos duros de la historia de acuerdo a ganaderos consultados: la primer rebelión de la época contemporánea la encabezó Sergio Torres Serrano, padre de Sergio Torres, esposo de la gobernadora Claudia Pavlovich. Falló en su primer intento por presidir la UGRS en 1978. Era gobernador de Sonora, Alejandro Carrillo Marcor. El bendecido por Palacio fue Jesús Ancheta Sánchez. Sólo duró un trienio. En 1981, ya con Samuel Ocaña como gobernador, Torres Serrano volvió por la revancha. Venció al oficialismo. Su periodo fue de 1981 a 1986. A partir de ahí se convierte en un líder emblemático e histórico de los ganaderos. Hacedor de la UGRS en todos sus ámbitos. De lo anacrónico a lo moderno: unificó al gremio. Del Centro de Hermosillo la Ganadera se mudó a sus actuales instalaciones. La Expo Ganadera retomó la continuidad de las fiestas. Implementó la feria nacional de los ganaderos. Creció la industria engordadora y sanidad. Se le considera un parte aguas en la ganadería su presidencia. En 1992 Leoncio Valencia intenta arrebatarle la presidencia de la UGRS a Leocadio Aguayo. Estaba desde 1989. En 1991 llega Manlio Fabio Beltrones a la gubernatura y lo respalda. No pudo Valencia contra Aguayo pese a una muy buena campaña que hacía. El lema era de que las monturas bordadas no llegarían de nuevo. Era una especie de lucha de clases como hoy la presenciamos. En 1995 Leocadio Aguayo hereda la Unión Ganadera al grupo de Sahuaripa: Agustín Hurtado. Es apoyado por Beltrones. En 1998 se da el tercer intento de ola reformadora. La encabezó Mario Peñúñuri Bringas. Armando López Nogales ya era gobernador. Lo apoyaba por su visión reformista e innovadora. Hurtado logra reelegirse por la intervención de Alfonso Molina Ruibal que opera demandas penales contra él en una especie de victimización armada. Peñúñuri Bringas le dio una dimensión nacional: se realiza una reunión para reformar la Ley Ganadera convocada desde la Comisión Ganadera del Congreso de la Unión. López Nogales no quiso problemas y apoyó a Agustín Hurtado. En el 2001 llega Alfonso Elías Serrano. En el 2003 se alió con Eduardo Bours Castelo y es factor importante para ganar la gubernatura. En el 2006 se convierte Elías Serrano en senador. Era el suplente de Bours en el 2003 en la senaduría. En el 2008 Guillermo Padrés se infiltra con los ganaderos y empieza la batalla por la gubernatura. Logró dividirlos en la llamada marcha entre blancos y rojos. Para el 2009 ya había logrado un respaldo de ganaderos a su proyecto. Todos conocemos el final de Luis Sierra Maldonado con Guillermo Padrés. Daniel Baranzini encabeza actualmente la cuarta rebelión en la Unión Ganadera. Héctor Platt, el presidente de la Unión Ganadera, es amigo personal de Sergio Torres Serrano y representa al actual grupo de poder en Sonora. Ha cometido el error de querer censurar a ganaderos, no abrirse a medios de comunicación e intentar controlar una sucesión que merece ser democrática. Baranzini impulsa una corriente democratizadora que ha sido contestada con campañas negras y mano dura. Platt no entiende que son otros tiempos y el cambio le toca a su puerta como una tendencia natural del momento social y político que vive el país y el mundo. Con esas reglas debiera jugar. En 1998 Mario Peñúñuri logró cambiar la Ley Ganadera para la integración gremial. El marco legal actual sólo le da la facultad a los delegados de cada asociación ganadera local para tener voto. Deja fuera a miles de ganaderos, casi 30 mil, que pudieran votar. Es hora de que los ganaderos reformen la ley y democraticen sus métodos para que quien llegue no responda a intereses de ningún gobierno. Más que el gremio. Que ningún gobernador imponga o intervenga en el proceso. La legislación actual está hecha para que haya sucesores a modo del presidente en turno. Históricamente el mandatario estatal que gobierna influye en la sucesión y co gobierna con ganaderos.

Para darnos una idea de lo que representa la UGRS: Más de 400 mil cabezas de ganado de exportación, 200 mil cabezas de mercado nacional, pago de permisos, comisión por comercialización en subasta, corrales de alimentación. Una economía de cientos de millones de dólares en el gremio. Ahí está el fondo: dinero y poder en disputa controlado bajo los gobiernos en turno.

Acerca del autor

Luis Alberto Medina es director de Proyecto Puente, noticiero en Internet. Premio Nacional de Periodismo 2014. Corresponsal nacional de Denisse Maerker en Atando Cabos.

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