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El caso de Emilia en la Costa de Hermosillo

POR Maroly Solís Zataraín

Emilia es una mujer de mediana edad que vive en la última invasión de la Costa de Hermosillo, Sonora, junto con sus seis hijos, de los cuales dos tienen una discapacidad. Todos forman parte de la población “que no existe” porque no tienen documentación que acredite sus nacimientos, por lo que no pueden acceder a ningún tipo de apoyo de salud, educación o asistencia social.

La costa de Hermosillo representa una zona agrícola de gran relevancia del municipio de Hermosillo, donde en sus más de 14 mil kilómetros de extensión acoge a más de 290 campos de cultivo y más de 500 pozos que producen en su mayoría trigo, garbanzo, frijol, hortalizas, cártamo y frutas.

Según el Plan de Desarrollo Urbano de la Administración Municipal de Hermosillo en 2016, estimó que hasta ese año había alrededor de 40 mil personas, más la población flotante que dado su carácter de zona agrícola, se emplean en ella.*

Sin embargo esta población que en su mayoría vienen del sur del país, vive en condiciones de pobreza, con altos índices delictivos y con nulas posibilidades de crecimiento, sin acceso a los servicios básicos de salud y bienestar, según una nota de El Colegio de Sonora presentada en 2013.

Es así que Emilia pertenece a este sector marginado de la costa. Vive en la invasión de Trinidad Sanchez Leyva y se emplea de forma temporal en algunos de estos campos de cultivo, tratando de llevar algo de comer a su casa.

Debido a que formo parte de una agrupación relacionada con la discapacidad, es que me he enterado de la reciente petición de la señora Emilia, de apoyo para sus hijos, en este caso ropa, zapatos, cobijas o alimento, dada las circunstancias de pobreza extrema en las que viven y las condiciones actuales del clima.

El caso de Emilia y sus hijos representa solo uno de los miles de casos que existen en esa región donde niños y jóvenes, no tienen acceso a seguridad social, porque de principio no existe la documentación que avale la existencia de cada uno de ellos.

No tienen actas de nacimiento ni mucho menos acceso a servicios de salud ni de vacunación mínimos, ni siquiera pensar en acceder a una ayuda del gobierno municipal, estatal o federal porque no cuentan con los requisitos mínimos.

Ella vive con sus seis hijos, los dos que presentan una discapacidad son un joven de 18 años, que debido a un accidente años atrás quedó sin movilidad en las piernas, por ello su condición en sillas de ruedas y el nulo apoyo de alguna actividad, lo ha dejado postrado y en constante desnutrición.

Por otro lado, tiene una hija de 15 años que debido a un problema neuronal, presenta convulsiones constantes. Gracias a programa de ayuda por parte de Estados Unidos, realizado años atrás en esa región, pudo acceder a un diagnóstico y medicamentos, que actualmente no recibe de forma constante.

Tuve la oportunidad de hablar con ella vía telefónica, y a través de fotos que me envió un contacto que tengo en el poblado, pude conocer de las necesidades y la precariedad en la vive.

Pero entonces, ¿realmente cómo podemos desde la sociedad ayudar a esta familia? ¿Cómo el gobierno municipal o estatal puede regularizar los trámites del registro civil? ¿Habrá forma que dentro de los programas de bienestar social de la nueva administración federal, puedan incluir a familias, como la de Emilia?

Espero de verdad que haya forma de hacerlo, porque desde las organizaciones civiles como la que represento y otras en las que trabajamos en conjunto, vamos a poder apoyar por esta vez, o quizás en futuras ocasiones, pero los problemas de fondo ahí quedarán.

Los trámites de aspecto legal deben llegar a todos los ciudadanos, buscando una forma de regularizar las condiciones de estas familias, así como el acceso a la salud y educación que son derechos básicos, pero que sin duda alguna no se aplican de forma generalizada para todos nosotros como mexicanos, ante las mismas condiciones de derechos y responsabilidades a las que estamos sujetos.

Desde hace muchos años la Costa de Hermosillo ha sido señalada como una región marginada, pero no he visto desarrollo alguno, programas específicos de apoyo que les permita progresar e incentivar a sus habitantes. Las condiciones de contrataciones, explotación laboral, discriminación y nulos accesos a información se hacen presente, y para muestra un botón.

Conozco de organizaciones sociales que prestan servicios y aplican programas de comedores, talleres educativos, culturales e informativos, campañas para entrega de ropa, alimentos, que por años han trabajo en esa zona.

Es así que Emilia nos hace un llamado a apoyarla en esta ocasión que sus hijos tienen hambre y frío, desde las ONGs haremos nuestra parte, esperemos el gobierno pueda ayudarles a incentivar su nivel de vida y progreso, con equidad y respeto con sus propios medios, programas o proyectos, pero que se hagan presentes y efectivos.

Programa de Desarrollo Urbano de la Costa de Hermosillo: http://www.implanhermosillo.gob.mx/wp-content/uploads/2017/05/PDUMASEP2016.pdf

Acerca del autor

Maroly Solís Zataraín pertenece a la Asociación SD Hermosillo. Es responsable del área de Comunicación y difusión en INAH delegación Sonora.

Correo Electrónico

solis.marthaolivia@gmail.com

Twitter

@Marolysoza

Las opiniones expresadas en los artículos de nuestros colaboradores, son de exclusiva responsabilidad del autor, no necesariamente representan el sentir de Proyecto Puente

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