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Último videoclub en Hermosillo sobrevivió a la quiebra de BlockBuster y a la era del Internet, pero cerrará este 30 de diciembre

POR Astrid Arellano

Paulo recorre un anaquel con la mirada, señala con el índice entre decenas de películas en DVD. No pasan más de diez segundos, cuando ya tiene en la mano la caja que buscaba para entregársela a un cliente que apenas preguntó por ella, pues dieciocho años como propietario de un videoclub le han dado la habilidad de saber dónde está cada película.

VideoManía es muy probablemente el último videoclub que queda en Hermosillo (dicen que hay otro, pero que su dueño vende más hotdogs que películas), sin embargo, apenas acabe este mes, cerrará definitivamente.

Sobrevivió a la quiebra de BlockBuster en México, a buena parte de la explosión de la era del Internet, a la piratería, e incluso un poco a Netflix, la plataforma más popular para ver películas. Lo que no pudo superar fue la progresiva necesidad de la gente de consumir cine y series con mayor inmediatez, pues esperar a que el estreno llegara al aparador del videoclub, aún cuando tuviera mejor calidad, ya no era una opción.

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Paulo Sánchez, de 38 años, y quien además es entrenador de un equipo de futbol infantil, mánager de bandas de rock y locutor de radio, inició su negocio en el año 2000 cuando; como cualquier otro joven, pidió empleo en el que solía ser un videocentro repleto de películas en VHS.

No pasó mucho tiempo para que le propusiera al anterior dueño del lugar que él podría hacerse cargo, vender las películas existentes e iniciar un nuevo concepto de negocio, pues el DVD venía con bastante fuerza y la muerte del VHS sería rotunda.

“Fue un rebote, un toque de suerte”, cuenta Paulo en su argot de futbolista, porque era obvio que él no tenía capital para poner un negocio a sus escasos 20 años.

En los mejores tiempos del videoclub, llegó a tener hasta tres empleados para cubrir los distintos turnos. Y aunque no se considera crítico de cine ni un gran conocedor, diario recibía a decenas de clientes que llegaban para platicar con él sobre alguna película o para pedir una recomendación y llevarse algo que ver a casa.

“Yo creo que eso sólo el propietario de un videoclub podía hacerlo, porque son demasiadas películas”, narra, “a parte no las vemos todas, pero por lo menos veía la sinopsis, los actores, las reseña o revistas, ahora en YouTube todos hablan de cine”.

En el videoclub hubo una especie de hospitalidad con el cliente, cuenta Paulo, por eso les dejaba disfrutar el recorrido, sin presión, por los anaqueles que llegaron a tener hasta más de 5 mil títulos entre películas y series de todos los géneros, y por eso también se encargó de que los empleados siempre tuvieran una respuesta que ofrecer a quien preguntara.

Con tanta información acumulada, en 2016 Paulo estrenó “Cinema 70”, un programa de la barra de Radio Sonora que buscaba eso: hablar de cine sin pretensiones, sino como si estuviera detrás del mostrador del videoclub, hablando con algún amigo.

“Sin necesidad de ir preparado al programa, si un invitado sacaba el título de una película, podíamos relacionarla con otra y luego otra, y nos íbamos brincando de título en título y, en la misma plática, a veces terminábamos hablando hasta de 14 o 15 películas”.

Hoy, Paulo apenas abre el local algunas horas por la tarde para recibir a pocos clientes y coleccionistas que se llevan las películas que remata entre diez y 100 pesos. Mantener el local ya no es rentable y, aún con la nostalgia y el cariño que siente por él, decidió cerrar el próximo 30 de diciembre.

“Ya los últimos meses no ha sido rentable, sí lo quiero mucho, adoro lo que es tener un videoclub donde la gente pueda apreciar eso, pero ya no lo están haciendo.

“Ya no le dan la vuelta al videoclub como antes, es la inmediatez: van conmigo al mostrador, tienes la película, me la llevo y me voy. Ya no tienen tiempo para venir, leer y buscar. Se adoptó el modo del Internet, ya lo quieren más rápido y eso es lo que a mí me ha pegado”.

Pero como Netflix no lo tiene todo, asegura Paulo, si se visita su cineclub ubicado en bulevar Pueblo Nuevo, local 35 C, en la colonia Pueblitos, muy posiblemente se encuentre la película que le hace falta a la colección de alguien.

“Están en buen estado”, concluye, “ya uno le pierde el valor y a lo mejor van a dar a otros lados donde no vale la pena, pero la gente que sepa, le puede gustar tener en sus manos algo que no hayan visto”.

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