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Desterrar la corrupción, ¿sueño guajiro?

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

Días antes de la asunción del licenciado López Obrador como presidente de México, empezaron a correr “memes” burlescos de que la corrupción se terminaría el 1 de diciembre de manera automática por el solo hecho del cambio de régimen.

El Presidente, desde su campaña, inició una cruzada en contra de la impunidad y la corrupción que daba a conocer que el avance de México suponía la erradicación de prácticas de corrupción y ponía como símil, que “las escaleras se barren de arriba para abajo”.

Es claro que el Presidente apela a la honorabilidad de los funcionarios para la eliminación de la corrupción y si esto fuera lo único que se hiciera, la estrategia anticorrupción estaría solo sustentada en el buen juicio de los funcionarios y eventualmente la corrupción bajaría.  No obstante, poner toda la estrategia en la buena voluntad colectiva, resultaría frágil.  Por ello, la visión del presidente toma otras consideraciones, como las que se listan que para asegurar su cumplimiento.

1.- Centralización de la administración pública. Hasta el sexenio anterior, era prerrogativa que cada titular de dependencia, órgano desconcentrado, descentralizado o sectorizado, designaba al Oficial Mayor o al Director de Administración y Finanzas, por lo que la línea de mando era única.  Esto posibilitaba acuerdos turbios en compras y contratos entre ambos funcionarios.  Ahora, todas las oficialías mayores y las direcciones de Administración y Finanzas se llamarán unidades de Administración y Finanzas y sus titulares tendrán el mismo nivel, podrán ser rotados y serán nombrados por la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP), única entidad que conservará a un Oficial Mayor, quien coordinará a todos los titulares de las Unidades de Administración y Finanzas.

2.- Las personas que se designen como titulares de la Unidades de Administración y Finanzas, deberán acreditar estudios relacionados con el área, tener un mínimo de años de experiencia en el ramo y nunca haber sido inhabilitados para laborar en el servicio público federal y podrán ser reasignados en cualquier momento a cualquier dependencia.

3.- Ampliación de contratos vigentes y continuación de obras en proceso en todo el sector público. Los contratos de servicios y compras que se requieran prorrogar para continuar con la operación del gobierno y los servicios que proporcione se prorrogarán por única vez, hasta por el 20% de su monto original o tres meses, lo que ocurra primero, previa revisión de cumplimiento de compromisos para dar tiempo de que SHCP emita la convocatoria que lo supla.

4.- A partir del 2019, todas las adquisiciones, contratos de obra y licitaciones se harán por los organismos siempre y cuando tengan la autorización de SHCP, o ésta última los realizará, procurando economías de escala, descuentos por volumen o entregas oportunas.

5.- En cuanto se liberen los sistemas de compras consolidadas y centralizadas, esta función la hará única y exclusivamente la SHCP.

6.- Los funcionarios que participen en cualquier etapa de un proceso de adquisiciones deberán abstenerse de tener tratos con proveedores o consultores que participen, so pena de recibir desde una amonestación hasta la suspensión laboral definitiva.

7.- Los actos de corrupción serán considerados como delito mayor, por lo que su acusación ameritará cárcel preventiva sin derecho a fianza.

Lo anterior y otras disposiciones que se emitan en el futuro, tienen por objeto cuidad los recursos públicos y desalentar acciones que pudieran cometer los servidores públicos al tolerar o participar en actos de corrupción.

Así que la estrategia anticorrupción del presidente López Obrador no solo apela a la buena voluntad de los servidores públicos, también les cuidará las manos y aclara las repercusiones que se tendrían de un mal actuar.

Es cierto que ni en los países más honorables se ha desterrado la corrupción al 100% y tal vez ni aquí se logre, pero apelando al buen comportamiento de los funcionarios y con las medidas que se han tomado y otras que se emitan en el futuro para atacar la corrupción, seguro se reducirá sensiblemente.

Desafortunadamente, la corrupción estaba desatada y alcanzaba todos los niveles de gobierno.

¿Sueño guajiro? No lo creo.

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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