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Más pena que gloria en el sexenio de Enrique Peña Nieto

Imagen: Internet

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

El presidente Peña concluye su período de gobierno y se antoja oportuno hacer un recuento de los logros y desaciertos de su administración, sin soslayar que en un breve espacio solo puede realizarse un apretado análisis con la certeza de que dejará fuera muchos sucesos.

Aciertos

Al ser ungido como mandatario, sorprendió con su capacidad negociadora al concretar El Pacto por México, el acuerdo político nacional firmado el 2 de diciembre de 2012 en el Castillo de Chapultepec por todos los partidos grandes, que impulsaría las seis grandes reformas en México.

Con dificultad, las reformas transitaron por el Congreso y en dos años se empezaron a implementar con grandes dificultades; la reforma educativa, tuvo todos los tropiezos posibles porque en esencia era una reforma laboral del magisterio; la energética, abrió la puerta a la inversión extranjera en el sector, desmanteló a Pemex y dio vida al “gasolinazo”; la laboral y la fiscal, traqueteando se empezaron a implementar y a generar magros beneficios por debajo de las expectativas que suponían traerían. La reforma de telecomunicaciones fue tal vez la única que tuvo beneficios generalizados al reducir los costos de la telefonía fija y celular para todos.  Los resultados más vistosos fueron enderezar al IMSS, dándole más horizonte de vida y mejorando sus servicios y, por otra parte, la creación inédita de empleos formales que superó las cuatro millones posiciones laborales que se establecieron como meta sexenal: no obstante, el crecimiento del PIB tuvo un pobre desempeño que apenas rebasó el 2% anual, muy por debajo de lo que el país requería.

Impericia

La mala fortuna rodeó a la administración de Peña: en el desarrollo de infraestructura; un hecho tempranero fue la explosión y desintegración del Satélite “Centenario” que se lanzó en mayo de 2015; por otra parte, la ineptitud hizo su aparición en muchas obras que quedaron inconclusas, defectuosas o se cancelaron como el tren rápido México-Toluca; el libramiento de Cuernavaca que hasta popularizó la palabra “Socavón”, y la construcción del tren rápido México-Querétaro, por citar las más sonadas. Tampoco las zonas económicas del sureste lograron iniciarse.

Hay un sinnúmero de obras que quedan en avance o abandonadas de la administración de Peña, incluyendo la carretera “cuatro carriles” de Estación Don a Nogales, por cierto, comprometido para el 31 de agosto de este año y también el libramiento de Hermosillo.

Pero sin duda, la impericia, tuvo su mayor exposición en la lentitud de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, NAIM, que para finales del sexenio debía tener un 50% de avance. Su pobre avance respecto al plan original de construcción fue clave para que se pudiera cancelarse definitivamente.

Tan mala fortuna siguió a la administración que acaba, que el presidente constantemente se mostró como “despistado” como cuando en la FIL de Guadalajara no supo nombrar tres libros leídos o al confundir nombres de estados o instituciones, al decir “falta un minuto para aterrizar, no menos, como cinco” y hasta ver izada la bandera monumental en el campo Marte “patas arriba” ¡el Día de la Bandera! Bueno, hasta la cancelación del partido de la NFL en México este año le fue endilgado. La imagen de Peña deja mucho que desear porque nunca proyectó liderazgo, decisión, simpatía o fortaleza.

Corrupción

Este capítulo es sin duda, el más lamentable de la administración de Peña. Desde la campaña empezaron a surgir evidencias de corrupción, el mismo presidente del PRI, Humberto Moreira, tuvo que renunciar casi al triunfo de Peña, por graves acusaciones de corrupción como gobernador de Coahuila y pasar por la deshonra posterior de no recibir el beneplácito del gobierno español para fungir como cónsul en la madre patria.

Después, también afloraron las tranzas de Emilio Lozoya en Pemex con su contratista Odebrecht, movimiento bautizado como “Pemexgate” y que a la fecha sigue sin saberse nada de su investigación. La corrupción sexenal abarcó a casi todos los gobernadores, muchos de ellos prófugos o encarcelados, a el mismo presidente Peña y su esposa con la inexplicable compra de la “Casa Blanca” y  a varios secretarios de estado como Luis Videgaray y su casa en Malinalco, Rosario Robles y la Estafa Maestra y Gerardo Ruiz Esparza con la tranza que se descubrió en los contratos del cancelado tren México-Querétaro, la pésima calidad diseño y materiales de obra en el libramiento de Cuernavaca y el retraso de años en el tren rápido México-Toluca. Hasta David Korenfeld de Conagua, fue cesado por usar un helicóptero oficial para un traslado familiar. La corrupción fue tanta que era imposible esconderla y fue el tema recurrente en todas las redes sociales que jugaron el papel de informante y verdugo de Peña, su equipo y su partido.

Inseguridad

La incapacidad del gobierno por frenar la criminalidad hizo que en general, más del 80% de la gente se sintiera insegura y culpara al gobierno de ello; también, que el número de homicidios aumentara sin control año con año y encima, que hubiera infinidad de linchamientos y asesinatos masivos en Veracruz, Tamaulipas, Sinaloa y en casi todos los estados; pero un clavo clave que selló el ataúd político del sexenio fue la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, caso que ni se ha esclarecido ni se ha cerrado ni se ha concluido. Todo un expediente de cómo no manejar un hecho criminal. Lo anterior deja ver una completa pérdida de brújula en el trato con la delincuencia y todas las malas estrategias que se siguieron, como palos de ciego, para frenar la criminalidad.

Conclusión

Los resultados de la administración que concluye son muy pichicatos en educación, salud, seguridad y bienestar y desafortunadamente no se logró un avance real en todo ello. Peña le quedó a deber a México, al menos así lo muestran las encuestas recientes sobre su imagen y desempeño.

Todos deseamos y nos urge que se abra un nuevo capítulo sexenal, ahora sí, benéfico para todos los mexicanos. Seamos optimistas y esperemos que el presidente López Obrador nos de esta satisfacción.  ¡Ánimo!

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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