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El adiós de Peña

Imagen ilustrativa: Internet

POR Antonio Quintal Berny

Columna A toro pasado

“El rey ha muerto, viva el rey”, es un lema o grito que se emplea como expresión ritual en la sucesión de las monarquías, especialmente en el reino de Francia y en la corona británica; aunque también en otras, como la de Dinamarca. Wikipedia.

En pocos días habrá concluido su gestión el presidente Peña, iniciada en 2012 cuando el joven y apuesto mexiquense tomó el cargo con grandes esperanzas para todos, como corolario de una campaña tersa que sumó votos, voluntades y simpatías en toda la geografía del país. Su gestión fue de claroscuros, aunque el morbo prefiere resaltar solo lo malo, es claro que también hubo cosas sobresalientes. Ya la historia -con paciencia- habrá de analizar su período y calificar en su justa dimensión su desempeño.

El primero de diciembre, Andrés Manuel López Obrador será ungido como presidente de México y con él renacerá una nueva esperanza para nuestro país.

Su lema “primero los pobres” alienta a la mayoría de los mexicanos, que desafortunadamente son pobres, a pensar en un futuro mejor; los adultos mayores, que con su trabajo han contribuido al país, tienen la promesa de recibir un mejor trato y más de 2 millones y medio de jóvenes -a quienes se les ha atorado la carreta- podrán aspirar a ingresar como aprendices a una empresa o continuar sus estudios con una beca.

Hay muchas dudas sobre cómo empezará el nuevo gobierno, si a la ceremonia van a invitar a los expresidentes y si van a ir, después de la cancelación de sus pensiones; cómo se saludarán, si lo hacen, el vicepresidente Pence y el presidente Maduro; si la prensa fifí va a cubrir el evento o si van a estar presentes los líderes empresariales que han estado tan en contra de la cancelación del aeropuerto.

También esas dudas tienen su origen en el morbo, porque lo sustancial, ya está dicho: a partir del primero de diciembre, desaparece el estado mayor presidencial, Los Pinos dejará de ser la sede del gobierno, el presidente tendrá el mayor sueldo del gobierno, se venderá el avión presidencial, habrá un recorte masivo de mandos medios y superiores del gobierno, muchas secretarías emigrarán al interior de la República y se iniciará la construcción de dos pistas en el aeropuerto de Santa Lucía, por decir lo más evidente.

Sin esconder o dorar la píldora, López Obrador, ya descorrió la cortina de lo que será su gobierno y lo que conlleva la tan anunciada cuarta trasformación.

Es inédito lo que ha pasado desde el primero de julio, es la primera vez que un presidente electo anuncia tantos cambios y no se echa para atrás; es la primera vez que desde un año antes se anuncia al gabinete y empieza a trabajar para conocer lo bueno y malo que tiene cada secretaría y dependencia de gobierno.

Este hecho, por supuesto, hará que el gobierno que entra no pierda tiempo en aprender y desde el primer día los funcionarios empezarán a tomar decisiones que empujen cambios y acuerdos para cumplir, de manera expedita, todas las promesas de campaña de AMLO.

Por supuesto que habrá tropiezos, campañas negras y críticas de todo lo que haga en nuevo gobierno; por supuesto que no todos estarán de acuerdo con los movimientos que se avecinan; efectivamente AMLO ganó con el 60% de los votos, pero debe gobernar para quienes votaron por él y para el 40% de los que no votaron a su favor.

Así como hace seis años había un ánimo optimista, así debe darse la bienvenida al nuevo sexenio; con optimismo o al menos con el beneficio de la duda.

Lo que pasó en México en el sexenio que expira ya es irreversible y no aportará nada la búsqueda de culpables o de explicaciones.

Si resumimos lo pasado, a México no le fue tan mal, pero ya merece que le vaya mucho mejor; así, del desempeño del nuevo gobierno, de lo que aportemos todos y de las circunstancias internas y externas que aparezcan dependerá que, del optimismo de hoy, se concreten realidades positivas para todos para el futuro.

Parafraseando la máxima de la realeza, la actitud de todos debe ser: “El presidente se fue. Viva el presidente”.

Acerca del autor

Antonio Quintal Berny es socio-director de WB Solutions, Talento en Movimiento; ha sido director general del Tecnológico de Monterrey, Campus Sonora Norte; rector de UVM y UNO, subsecretario de Fomento Industrial y director general de Copreson; es conferencista, expositor y facilitador en congresos, seminarios y talleres en México y otros países y profesor en varias universidades de cursos en administración e ingeniería en profesional y posgrado.

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